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Involucrarnos en la salvación del prójimo – Mons. Ricardo Rodríguez

«Hay que rezar mucho por aquellas personas que están lejos de Dios, no juzgarlas, no condenarlas, sino pedir por ellas», comentó Mons. Ricardo Rodríguez, obispo auxiliar de Lima, en su mensaje de esta semana dedicado a la salvación.

Monseñor Rodríguez comenzó explicando que la salvación va más allá de las cosas inmediatas, porque hace «una referencia al alma, al destino del hombre, al alma después de la muerte». Cristo ha venido a este mundo para ofrecernos su salvación, especialmente a quienes sufren para darle «consuelo, ánimo y esperanza», y a quien es pecador para «redimirlo».

La salvación exige nuestra respuesta

«La salvación es una realidad que Dios ofrece a todos los hombres» – expresa – Sin embargo, tampoco se trata de que la salvación nos llega y la recibimos «sin hacer nada». Si bien la salvación es una «iniciativa» y «obra de Dios» que Él inicia y lleva a su consumación, la salvación «exige nuestra respuesta»:

Tenemos que salir al encuentro del redentor. Dios nos ofrece la salvación… ahora nosotros debemos salir al encuentro.

En otro momento, el obispo auxiliar de Lima recordó que la salvación no es una realidad individual: «Yo me salvo si me llevo bien con Dios» – esto sería un concepto más «horizontal de salvación» – añadió – la salvación del prójimo también debe involucrarnos y no debe pretenderse hacer «de manera aislada».

La salvación que buscas está muy vinculada a la salvación del prójimo. Si tú has encontrado el camino, tú tienes que mostrarle a aquel que está perdido.

«La Iglesia es el nuevo pueblo de Dios, pero la Iglesia no tiene el derecho exclusivo de la salvación. Es como decir: “sólo se salvarán los bautizados, solo irán con Dios los que viven y practican en la Iglesia católica, apostólica y romana”, indicó.

En ese sentido, todos podemos colaborar para alcanzar la salvación y procurar que más personas se salven: «no sólo desde el sacerdocio, también en el matrimonio, en la escuela, en el trabajo... Hay que rezar mucho por aquellas personas que están lejos de Dios, no juzgarlas, no condenarlas, sino pedir por ellos». Que Dios te bendiga.