Ha pasado un año desde que el Cardenal Carlos Castillo recibió el birrete y anillo cardenalicio de manos del Papa Francisco. Como Iglesia de Lima, nos unimos en oración para pedir por el ministerio nuestro Pastor.

El Cardenal Castillo cumple un año de creación cardenalicia. Nuestro arzobispo de Lima fue incluido en el último consistorio para la creación de nuevos cardenales celebrado en Ciudad del Vaticano. Junto a él, 20 purpurados más de distintas partes del mundo formaron parte del colegio cardenalicio.
Actualmente, el Cardenal Castillo es miembro ordinario de la Pontificia Academia para la Vida en el Vaticano; y coordinador del grupo de estudio 9 del Sínodo de la Sinodalidad. También se desempaña como Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Como se recuerda, además de recibir la investidura de cardenal, al arzobispo de Lima fue nombrado como titular de la iglesia Santa María delle Grazie en Casal Boccone, en Roma. La toma de posesión ocurrió en febrero de 2025, como parte del tradicional rito de títulos cardenalicios asignados por el Santo Padre.

En sus primeras palabras como nuevo purpurado de la Santa Iglesia, nuestro arzobispo de Lima se dirigió al pueblo peruano para manifestar su «más sincero agradecimiento por la compañía en la oración que hemos vivido estos días».
Semanas después, durante su arribo a nuestro país, el Cardenal Carlos Castillo visitó a los jóvenes universitarios y a las comunidades parroquiales de las periferias, entre ellas, a la querida comunidad de San Lázaro, donde compartió el almuerzo con los pobres en el día de Navidad. Menos protocolos y más servicio, menos reconocimientos y más acompañamiento; es el mensaje que, a través de sus primeros gestos como cardenal, nuestro arzobispo de Lima dirigió a la gran Iglesia peruana.
El sueño del Papa es el sueño de Jesús: una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina junto a su pueblo y que va en el camino difícil y sinuoso de la historia y de los problemas.
CARDENAL CARLOS CASTILLO