Del 12 al 16 de enero los sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima participaron en el primer retiro del Clero 2026, celebrado en la Casa de Retiro San Agustín, en el distrito de Villa el Salvador. Este espacio de oración, reflexión y encuentro fraterno se desarrolló durante cinco días y forma parte del proceso pastoral y formativo del clero, en el marco por los 300 Años de Canonización de Santo Toribio de Mogrovejo.

El Padre Fidel Zavaleta Miles, Vicario Episcopal del Clero, destacó que el retiro ha sido oportunidad para fortalecer la vida espiritual y renovar el llamado vocacional de los sacerdotes: «Han sido cinco días de ejercicios espirituales, de reflexión, de oración y de encuentro entre sacerdotes para afianzar el llamado vocacional y renovar nuestras promesas de trabajo por la Iglesia, especialmente por los más vulnerables y necesitados».
Zavaleta subrayó la importancia del acompañamiento de los laicos en la vida de la Iglesia: «necesitamos mucho el apoyo también de los laicos, que es fundamental para nuestro desarrollo porque no hay pastor sin ovejas y no hay ovejas sin pastor».
Ser modelos de servicios concretos y humildes
Durante la eucaristía de clausura, Fray Mariano Sullca, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos (OFM Cap.), quien se desempeñó como predicador y guió los ejercicios espirituales, instó a los sacerdotes a una reflexión interior sobre el llamado de Dios, animándolos a reconocer con gratitud los dones recibidos y la misión que el Señor les confía para vivir un ministerio más fecundo y cercano. «Si hay algo que pedirle al Señor será la gracia de no caer en la obstinación, sino de fijarnos en lo mucho que Él nos ha regalado y en lo que nos exige también», expresó.
Destacó que Jesús es el verdadero modelo de Rey, un hombre que escucha a su pueblo y no gobierna desde la prepotencia, el aprovechamiento, ni despotismos sino desde el amor y el servicio. «Él nos ha dejado ese modelo de servicio, de lavar los pies y de alguna manera ese ejemplo marca también nuestro camino y nos da la pauta», manifestó.
Volviendo los ojos a Cristo Jesús, fijándolos en Él, ciertamente podremos renovar la vida, el corazón y ser portadores de esperanza.
Fray Mariano Sullca
Recordando las palabras del Santo Padre Francisco en su exhortación Gaudete et exsultate, animó a los presbíteros a vivir la santidad en lo cotidiano, cultivando la paciencia, la mansedumbre, la alegría y el fervor:
«Si miramos la cruz de Cristo, el misterio de la encarnación y de la Eucaristía, el Señor permitirá que esto viva en nosotros. Y podremos entonces también tener la fuerza para llevar a su presencia a tantos que lo necesitan, y también seguramente en el momento a otros dará la fuerza para presentarnos a nosotros ante Él», señaló.
Antes de finalizar, el Padre Fidel Zavaleta expresó su agradecimiento por estos días de acompañamiento y meditación:
«Querido padre Mariano, nos has mostrado tu disponibilidad, tu humildad y a través de las charlas la profundidad de tu vida sacerdotal, la cual agradecemos enormemente y prometemos, Padre, rezar por ti, por tu vocación, por tu santidad y por ese don que te ha dado el Señor para acompañar en los retiros», acotó.
Con la Santa Eucaristía, culminó el Primer Retiro Anual del Clero, programado en el Plan Pastoral 2026 y desarrollado del 12 al 16 de enero. Este tiempo de meditación y reflexión contó con la participación de varios sacerdotes de nuestra Arquidiócesis, como forma parte de un camino pastoral que continuará en el transcurso del año.


