En el Domingo de la Palabra de Dios, monseñor Víctor Solís, vicario general de la Arquidiócesis de Lima, destacó que la escucha de la Palabra dispone el corazón para recibir a Cristo en la Eucaristía y anunciar el Evangelio con nuestro testimonio.

En el III Domingo del Tiempo Ordinario, celebrado también como Domingo de la Palabra de Dios, monseñor Solís recordó el origen y el sentido de esta jornada instituida por el Papa Francisco en 2019, para que «podamos acudir con plena confianza a la Palabra y entrar en relación con Aquel que da sentido a este encuentro, a esta Eucaristía: Cristo Jesús nuestro Señor».
Vivir el Reino de Dios escuchando a Dios en nuestra historia
El evangelio de hoy (Mateo 4, 12-23) sitúa el inicio del ministerio público de Jesús tras el apresamiento de Juan el Bautista. Desde Galilea, Jesús comienza el anuncio del Reino diciendo: “Conviértanse, el reino de los cielos está cerca”. Víctor Solís explicó que Jesús retoma el llamado de Juan, pero poniendo el acento en el Reino: “conviértanse y crean en el reino de los cielos”.
Este anuncio no se realiza solo con palabras o parábolas, la vida misma de Jesús «inaugura el Reino». Por eso, el evangelista Mateo retoma la profecía de Isaías sobre quienes caminaban en tinieblas: “pero una luz nueva, una luz los ilumina”. Esa luz – remarcó el monseñor – es Cristo mismo, quien dice: “Yo soy la luz del mundo”.
El llamado a la conversión, por tanto, implica un cambio profundo desde las raíces de nuestras vidas: «esta palabrita ‘conviértanse’ tiene un sentido sumamente interesante: cambien de mentalidad. Que su modo de pensar se adecúe al pensar de Cristo Jesús», afirmó monseñor Solís, reiterando la importancia de la escucha constante de la Palabra para que el proyecto del Padre se realice en la vida.
La Palabra habita en nuestros corazones
A la luz de la segunda lectura, tomada de la carta a los Corintios, se recordó que la comunidad estaba dividida y que san Pablo exhorta diciendo: “tengan un mismo pensar, un mismo sentir”. Esta exhortación, indicó monseñor Solís, está directamente relacionada con la Palabra proclamada y acogida.
En la Palabra de Dios se halla la riqueza de Cristo Jesús, que ha venido a poner su morada en nuestros corazones.
En otro momento, monseñor Víctor Solís manifestó que la Palabra es también un primer alimento para disponernos al encuentro del Señor en la Eucaristía. Y ese Evangelio nos dice hoy: «yo quiero entrar en tu vida, yo estoy tocando a tu puerta para que me dejes entrar a hablarte, tocarte, sanarte, alimentarte, guiarte», reflexionó.
