En una emotiva Eucaristía oficiada por Monseñor Víctor Solís, el clero de Lima y distintas comunidades parroquiales despidieron al padre Hugo Berrío Bolívar, quien dedicó más de 30 años de servicio a nuestra Iglesia peruana. «Aunque su enfermedad fue avanzando, Hugo fue creciendo interiormente cada vez más en Cristo», recordó con emoción Monseñor Solís.

La repentina partida del padre Hugo Berrío ha conmovido a nuestro clero limeño y a todo el Pueblo de Dios que caminó junto al sacerdote colombiano que vivió más de 30 años en el Perú. Durante la Misa de Exequias celebrada en la Parroquia Santa Rosa de Lima, en Lince, Monseñor Solís sostuvo que, hasta el último día de su vida, el padre Hugo «renovó su entrega sacerdotal».
Inspirado en las lecturas proclamadas durante la misa, Monseñor Solís subrayó la vida y el servicio que el Padre Hugo entregó a Cristo. Y agregó: «la cruz para él ha sido fuerte y la llevó con paciencia, Creemos, por los testimonios compartidos, que ya se estaba preparando para el encuentro definitivo con el Señor».
Añadió que, aunque su cuerpo se iba debilitando, su espíritu se fortalecía cada vez más, alcanzando una profunda identificación con Cristo sacerdote: «como una mariposa envuelta en la crisálida, al final ha elevado vuelo hacia la casa del Padre», expresó.
Unidos espiritualmente como Iglesia de Lima, Monseñor Solís elevó una oración pidiendo al espíritu consolador que sea fuente de fortaleza para quienes hoy lloran su partida. Y recordó el llamado a confiar en Cristo, el camino, la verdad y la vida. «Dejémonos guiar por el Señor y vivir con esperanza el camino hacia el encuentro definitivo con el Señor».

