Alrededor de 200 coordinadores, subcoordinadores, agentes pastorales, laicos, sacerdotes y miembros de la Comisión de la Arquidiócesis de Lima participaron en la Asamblea Sinodal de la Pastoral de la Salud. El encuentro estuvo marcado por el diálogo, la reflexión y el discernimiento comunitario sobre los principales desafíos pastorales, orientados a fortalecer la formación, la prevención y el trabajo articulado en favor del cuidado integral de las personas.

Escribe: Carmen López
La jornada se desarrolló en el Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, e inició con la ponencia de Mons. Guillermo Elías Millares, asesor de la Pastoral de Salud y Obispo Auxiliar de Lima, quien invitó a comprender esta pastoral desde su raíz evangélica, vinculada a Jesús como Buen Pastor y a la misión evangelizadora de la Iglesia en medio del sufrimiento humano.
“La pastoral de salud la definíamos de esta manera: Yo soy el buen pastor. A partir de ese texto nosotros hacíamos un itinerario. Esto nos invitaba a evocar al buen pastor. Pero, qué es pastoral nos decíamos. Qué es pastorear y definíamos el pastoreo como la acción propia de la Iglesia, porque evangelizar es su razón de ser”, expresó.
El prelado subrayó que esta misión no se limita a la atención puntual del enfermo, sino que implica una mirada integral de la persona humana y una presencia activa frente a las realidades de sufrimiento y desigualdad.
“El don de la salud es un derecho de todos. Hay que promoverlo, defenderlo, que no sea una mercancía, un lucro o un uso. Para ello necesitamos un agente pastoral con experiencia de Dios, humano, sencillo, altruista y disponible”, añadió.
La metodología de la Conversación en el Espíritu
En esa misma línea, el padre Juan Goicochea explicó la metodología de la Conversación en el Espíritu, destacando que el proceso sinodal se sostiene en la escucha, el discernimiento y la apertura a la acción de Dios en la comunidad.
“Hablar de sinodalidad es hablar de la escucha, entre otros aspectos y dimensiones importantes. ¿Y por qué nos escuchamos? Porque Dios fue el primero que nos escuchó”, indicó.
Además, señaló que este estilo de Iglesia no es solo organizativo, sino profundamente espiritual.
“La escucha se refiere a la escucha desde el corazón y con el corazón. Cuando el otro habla, yo callo y escucho activamente porque está hablando el Espíritu Santo también a través de mi hermano o de mi hermana”. Y añadió: “Se trata de incluir lo que Dios me está queriendo decir a través del otro. La conversación nos lleva a la conversión”.
Frutos del discernimiento: salud mental, formación y trabajo articulado
Durante el plenario, los grupos de trabajo compartieron los principales frutos del discernimiento comunitario, con coincidencias en torno a los desafíos de la Pastoral de la Salud.
Uno de los temas más reiterados fue la necesidad de fortalecer el acompañamiento en salud mental, el trabajo con personas en duelo y la atención a quienes viven situaciones de vulnerabilidad emocional.
Asimismo, se propuso impulsar acciones preventivas en salud mediante talleres de nutrición, psicología, primeros auxilios y campañas comunitarias orientadas al bienestar integral.
También se insistió en la formación permanente de los agentes pastorales, no solo en el plano espiritual, sino en herramientas concretas para el acompañamiento.
“Es importante que se fortalezca los grupos de pastoral de salud, que tenga una meta de consolidar la vocación del miembro de pastoral de salud, que se sienta identificado con su misión humana de servicio”, señaló uno de los participantes.
Finalmente, se destacó la necesidad de integrar a los jóvenes y fortalecer el trabajo articulado entre parroquias, instituciones de salud y otros actores sociales.
Una Pastoral que acompaña, previene y se proyecta a la comunidad
Al cierre de la Asamblea, los participantes reafirmaron su compromiso de seguir fortaleciendo una Pastoral de la Salud más integrada, formativa y en salida misionera, capaz de responder a los desafíos actuales desde una mirada integral de la persona humana.
Participaron también de este encuentro el P. Miguel Ángel Vassallo, encargado de la Pastoral de Salud, y el P. Ricardo Medrano, párroco de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús.




