Cardenal Castillo: La Iglesia debe abrirse con anchura a todos los pueblos

En su homilía del XX Domingo del Tiempo Ordinario, el cardenal Carlos Castillo puso en el centro el encuentro de Jesús con la mujer cananea para recordar que la fe no es de pocos ni puede encerrarse en un grupo, sino necesita abrirse a todos los pueblos para irradiar el amor gratuito de Dios en la humanidad.

El arzobispo de Lima afirmó que el Señor nos llama a desarrollar una «fe ancha» capaz de superar las cerrazones y a hermanarnos.

Leer transcripción de homilía

«¡Grande es tu fe, mujer!». En esta expresión de Jesús hacia la mujer cananea se esconde uno de los grandes misterios de Dios: la fe no se encierra ni es propiedad de una élite exclusiva. El cardenal Castillo ha sido enfático al señalar que hoy el Señor nos llama a abrirnos al Otro.

Comentando el evangelio de Mateo (15, 21-28), la reflexión del prelado se situó en el encuentro de Jesús con una mujer cananea que se acerca para pedir por su hija enferma. Ella, una extranjera, pertenece también a un pueblo que históricamente ha sido despreciado. Los discípulos, incluso, quieren que deje de insistir porque su presencia les resulta incómoda y está haciendo escándalo.

La primera respuesta de Jesús – explicó el arzobispo de Lima – parece marcar un límite: «No he venido sino para las ovejas perdidas de la casa de Israel». Sin embargo, la mujer insiste con una respuesta que provoca en Jesús el reconocimiento de su fe:

«“Mega” no solamente significa “grande”, también es “ancho”. En el fondo, Jesús le está diciendo a la mujer: «Tu fe no es estrecha»; porque la fe es para comunicarla y abrir el amor en los pueblos», afirmó el arzobispo.

El amor de Dios llega a todos los pueblos

La «fe ancha», por tanto, es parte de un proceso de maduración de la vida cristiana. El Primado del Perú aseguró que la fe «es un aprendizaje de vivir en el amor gratuito del Padre siendo hijos y hermanos los unos de los otros». Lo interesante de esta homilía es que la mujer cananea ayuda a Jesús a reconocer que la promesa de Dios no podía quedar restringida a un solo pueblo:

A través de la mujer cananea, Jesús se da cuenta de que la promesa de manifestar el amor de Dios a través de Él es a todos, no solamente a los judíos.

El relato bíblico de hoy nos permite mirar también a la Iglesia. El arzobispo Castillo advirtió que, si «católico» significa «universal», esta universalidad comprende a todos los pueblos. Sin embargo, a veces podemos actuar como «tacaños», excluyendo a quienes no piensan igual que uno. Y agregó:

Antes de imponer la fe en los pueblos, es necesario aprender a suscitarla para ver cómo se empalma con el Dios Padre que nos ama.

AD9I5686

La presencia histórica de Hungría en el Perú

Durante la Eucaristía, el cardenal Carlos Castillo saludó la presencia de los representantes de la Embajada de Hungría en el Perú. En el día de san Esteban, se recordó que el santo húngaro fue querido por su pueblo por su preocupación y compromiso con los más pobres:

«Hoy venimos a recordar la generosidad que tuvieron de ayudarnos en el momento más difícil de la historia de esta Catedral», expresó el purpurado. Por último, citando una frase de San Esteban: ¡El rey que no escucha la voz de la misericordia es un tirano!, el cardenal Castillo afirmó que la misericordia es una práctica que «conduce al hermanamiento de los pueblos, la comprensión y la corresponsabilidad, la participación y la democracia».

La Santa Misa de este domingo XX del Tiempo Ordinaria fue ofrecida en especial intención por el día del niño en el Perú, el día del acólito, y la renovación de las promesas de un matrimonio que acaba de cumplir 53 años de casados. La Eucaristía contó con la presencia del embajador de Hungría en el Perú, el Dr. András Baka.

Cardenal Castillo junto al embajador de Hungría en el Perú
Anterior