León XIV: Amar con corrección fraterna y caminando juntos

León XIV reflexiona sobre el “amor mutuo” durante el Ángelus del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario y señala dos formas concretas de amarse mutuamente: la corrección fraterna y la capacidad de ponerse de acuerdo.

Fuente: Vatican News

Este mediodía, el Papa León XIV ha reflexionado sobre el Evangelio de este domingo, tomado de san Mateo, que presenta la “corrección fraterna” y la “oración compartida”. Además, lo relaciona con la primera lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Romanos, donde se afirma que la única deuda que debemos tener unos con otros es “la del amor mutuo”.

Es precisamente en esta imagen de “la deuda” donde León XIV ha centrado su reflexión. El Papa recuerda que “Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar la remisión de las deudas”, pero señala que existe también un patrimonio que nos debemos unos a otros: “la deuda de un amor mutuo”. A partir de ahí, explica que el Evangelio propone dos maneras de vivir este amor en la comunidad cristiana.

La corrección fraterna

La primera es la corrección fraterna, que León XIV describe como “un arte delicado y demasiado a menudo olvidado” y que requiere franqueza y gradualidad.

“Hablarse sinceramente – explica el Papa – significa comenzar cara a cara; después, si es necesario, entre dos o tres personas y, finalmente, cuando hace falta, con toda la comunidad”. De este modo, afrontar los problemas y los conflictos permite transformarlos en “pasajes de crecimiento”. Frente a ello, León XIV advierte que la queja y la maledicencia son más fáciles, pero “no generan nada” y paralizan muchas situaciones. “El Evangelio – afirma – educa en cambio a la libertad, en la caridad”.

Ponerse de acuerdo

La segunda forma de vivir el amor mutuo es ponerse de acuerdo. León XIV subraya que Jesús lleva esta actitud también a la oración: “no solamente cuando existe un conflicto, sino también para pedir juntos a Dios algún don”. El Papa además recuerda las palabras de Jesús: «Si dos de vosotros en la tierra se ponen de acuerdo para pedir cualquier cosa, mi Padre que está en los cielos se la concederá».

Por último, el Papa recuerda que gracias a la oración podemos crecer unidos, porque sin fe – señala – cada uno podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos “como extraños y enemigos”. Pero, por gracia, “somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo, encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor”.

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