475 años de la Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú 

La familia agustiniana conmemoró los 475 años de la Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú con una Misa de Acción de Gracias, presidida por el Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio. Durante la celebración, el Arzobispo de Lima agradeció la presencia de los padres agustinos en la vida de generaciones de personas, especialmente a través de la educación y el acompañamiento, y destacó el valor de la espiritualidad de san Agustín para el mundo de hoy.

Escribe: Carmen López

Una historia de 475 años al servicio de la Iglesia

El 19 de septiembre de 1551 se celebró el primer capítulo provincial que dio origen oficialmente a la Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú. 475 años después, la familia agustiniana conmemoró este camino de servicio a la Iglesia y al pueblo peruano con una solemne Misa de Acción de Gracias, celebrada en el Convento de San Agustín, en el Centro de Lima.

La ceremonia reunió a miembros de la comunidad agustiniana, entre ellos representantes del Consejo Provincial, integrantes de la subcomisión pastoral educativa, seminaristas, frailes y sacerdotes.

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Acoger al Dios sencillo como Agustín lo hizo

Durante su homilía, el Cardenal Carlos Castillo reflexionó sobre la experiencia de la conversión de san Agustín y recordó que el santo tardó en comprender que no tenía que hacer algo especial para encontrar a Dios, sino acoger la gracia de Aquel que ya había salido a su encuentro.

“Agustín comprendió, como dice ‘Tarde te amé’, toda su vida buscó. Hoy día tarde también la humanidad sigue tratando de formar una serie de métodos para organizar las cosas y la salvación cuando solamente se trata de acoger al Dios sencillo, al niño Jesús sencillo que la Virgen nos ha dado”, expresó.

A partir de esa reflexión, el Arzobispo de Lima invitó a reconocer que Dios toma la iniciativa y que la vida cristiana comienza por abrirse a su amor. Esta acogida de la gracia, explicó, permite identificar en cada persona su condición de hijo de Dios y fortalecer la capacidad de amar.

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La gracia es gratuita

En otro momento, el Cardenal subrayó una expresión que ha acompañado su experiencia con la espiritualidad agustiniana: “La gracia es gratuita porque si no es una desgracia”.

Cuestionando la idea de que la felicidad o la salvación puedan alcanzarse únicamente a través del esfuerzo personal, la técnica, la organización o las propias capacidades. Si bien reconoció que el esfuerzo es necesario, advirtió sobre el riesgo de olvidar aquello que considera fundamental: acoger la gracia de Dios.

“Esa conquista de la salvación aún no se separa de los corazones de los cristianos porque hemos equivocado el camino, solamente se trata de acoger al Dios que suscita en nosotros su amor y obedecerlo. Y cuando eso lo descubrió Agustín, desarrolló una capacidad de comprender las cosas totalmente de otro modo”, señaló.

Una educación que no impone, sino que ayuda

El Obispo de Lima destacó la formación recibida de los padres agustinos y el aporte de la pedagogía inspirada en san Agustín. Según explicó, educar no consiste solamente en transmitir conocimientos, sino en acompañar a cada persona para que pueda descubrir y desarrollar aquello que Dios ha puesto en su corazón.

“La pedagogía ya no es enseñar, es ayudar a que cada uno lo que tiene en el corazón de Dios pueda desarrollarlo… de tal manera que ya no se dice ‘yo enseño’, sino ‘yo ayudo’ a que aquel que es el alumno pueda abrirse al Dios que ya tiene y que puede ir encontrando poco a poco el camino”.

En esa misma línea, añadió que la relación de libertad que san Agustín descubrió al acoger la gracia también se experimenta en medio de la propia fragilidad y el pecado. “Dios, a pesar de todo nuestro pecado, jamás se ha separado de nosotros”, acotó.

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Una espiritualidad para el mundo de hoy

Hacia el final de su homilía, el prelado relacionó el legado de San Agustín con el momento actual de la Iglesia y del mundo, marcado por la guerra y la violencia. En este contexto, destacó la elección de un agustino como Papa como una oportunidad para que quienes viven este carisma puedan unirse y compartir con el mundo su mensaje.

“Es el momento de unirnos para revelarle y mostrarle al mundo que Dios no nos ha abandonado y que por lo tanto en este momento aciago en donde la guerra, la violencia se imponen Dios nos ha dado la capacidad de introducir en el mundo la paz desarmada y desarmante”, invitando a vivir este momento desde la sencillez, la paciencia, la solidaridad y la apertura a Dios.

Renovar la vocación al servicio de la Iglesia

Fray Nelson Pinzón, vicario provincial de la Orden de San Agustín, fue uno de los concelebrantes de la celebración eucarística. En sus palabras finales, agradeció la presencia de todos y recordó el servicio que la Orden ha desarrollado a través de sacerdotes que hoy evangelizan en distintos países de Latinoamérica.

Asimismo, animó a continuar fortaleciendo la unidad con las comunidades y a responder al llamado que Cristo hace a cada persona desde su propia vocación.

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“Hoy concluimos esta semana de muchas celebraciones, viajes para aquí y para allá, pero eso sí, yo quisiera nuevamente insistirles a todos cada uno desde su vocación, para que nos ayuden a robar a Dios todas nuestras vocaciones”.

La celebración por los 475 años de la Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú fue así una ocasión para agradecer el camino recorrido y renovar la misión de la familia agustiniana, llamada a continuar sirviendo a la Iglesia desde una espiritualidad que pone en el centro la gracia de Dios, el acompañamiento y la fraternidad.

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