La Iglesia peruana, el Gobierno y la empresa privada presentaron oficialmente uno de los dos papamóviles que se utilizarán para trasladar al Papa León XIV durante su visita pastoral al Perú, programada del 11 al 16 de noviembre.

La ceremonia contó con la participación del nuncio apostólico en el Perú, Mons. Paolo Gualtieri; el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima; Mons. Carlos García Camader, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP); Angello Tangherlini Casal, ministro de Transportes y Comunicaciones; Eric Anderson Machado, viceministro de Relaciones Exteriores, y Diego Novoa, country manager de General Motors Perú.
La bendición del vehículo estuvo a cargo del cardenal Pedro Barreto Jimeno, arzobispo emérito de Huancayo. Por su parte, el ministro de Transportes y Comunicaciones realizó la presentación simbólica de las placas que identificarán a los papamóviles.

Durante su intervención, el arzobispo de Lima remarcó que el Santo Padre «siempre necesita estar en conexión con la gente. En medio del Vaticano, él medita y reflexiona, ve el camino de la Iglesia en grande. Pero cuando sale, siempre es todo comunicación. Si no hay evangelización, no hay comunicación. Este es un instrumento muy importante para comunicarse”.
El cardenal Castillo ha querido dirigir un saludo especialmente cercano a los miembros de la Familia Agustiniana, con quienes comparte una vinculación que se remonta a su juventud: «Es un honor para mí hablarles, porque yo soy también agustiniano», expresó el arzobispo de Lima, quien recordó que estudió en el Colegio San Agustín e incluso llegó a plantearse ingresar en la Orden de San Agustín.
Más allá de esta experiencia personal, el cardenal quiso detenerse en uno de los rasgos que considera más hermosos de la espiritualidad agustiniana: la posibilidad de descubrir a Dios en medio de las propias fragilidades humanas: «Agustín fue muy pecador y muy buscador de Dios a la vez», recordó, destacando que la historia del santo de Hipona permite comprender que nadie está demasiado lejos del amor de Dios.
Para el arzobispo de Lima, la espiritualidad agustiniana es una invitación permanente a reconstruir la propia vida desde el encuentro con el Señor. Dios no abandona a la persona en sus dificultades, sino que permanece a su lado, animándola a dar nuevos pasos y a compartir su vida con los demás.

Por su parte, el presidente de la CEP destacó que estos vehículos representan a una Iglesia que sale al encuentro de las personas y permiten acercar al Sucesor de Pedro al pueblo peruano. A su turno, el nuncio apostólico señaló que el vehículo no es solo un medio de transporte, sino una herramienta al servicio de la evangelización, porque permite al papa saludar y bendecir a las personas durante sus recorridos.
En total, serán dos unidades las destinadas al traslado del Santo Padre. Según explicó Diego Novoa, ambas fueron adaptadas en coordinación con equipos de ingeniería de General Motors en Brasil y especialistas en Perú, en un proceso de 24 días que incluyó modificaciones para garantizar la seguridad y comodidad del Pontífice.
El Santo Padre llegará al Grupo Aéreo N.° 8 el próximo miércoles 11 de noviembre. Durante los seis días de su visita pastoral, cumplirá diversas actividades en Lima, Callao, Cusco, Pucallpa, Chiclayo y Santa Cruz de Succhabamba, en Cajamarca, antes de concluir su recorrido el lunes 16 de noviembre.