Inspirado en el llamado de León XIV a vivir el camino cuaresmal con actitud de conversión, el cardenal Pedro Barreto recordó que nos encontramos frente a un tiempo para vivir en oración, ayuno y servicio. El arzobispo emérito de Huancayo exhortó a desarrollar nuestra capacidad de «escuchar al Otro», «no hablar mal de las personas» y rechazar toda forma de corrupción.
La Eucaristía contó con la participación de representantes del decanato 2, quienes llegaron en procesión trayendo las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo para entregárselas a las comunidades parroquiales del decanato 3.
En su alocución al evangelio de hoy (Mateo 4, 1-11), que narra las tentaciones de Jesús en el desierto, el cardenal Barreto explicó que el Señor nos pide estar alerta a los desiertos de nuestra vida que nos alejan del camino de la conversión. Para evitar caer en las tentaciones que nos propone el demonio es necesario dejarnos llevar por el Espíritu Santo que guía al ser humano.
El purpurado sostuvo que «la vida cristiana es una permanente lucha» para superar los desiertos del mundo, desde los más urgentes como las necesidades de alimento hasta los más peligrosos como las necesidades de riqueza y poder. Ante ello, recordó que el camino cristiano exige fortaleza: «¿Quién nos libera de las tentaciones y de las consecuencias de nuestro pecado? Es Jesucristo, muerto y resucitado», agregó.

Superar la tentación del inmediatismo y el dinero
El cardenal Barreto detuvo su reflexión al problema de la inmediatez. En un mundo habituados a resolver las cosas con la inmediatez de la tecnología, a veces, podemos caer en la tentación de pedir a Dios cosas inmediatas. Lo mismo ocurre con la tentación del dinero, que «muchas veces hundan la moral de la persona» y la corrompen. Y, ante el flagelo de la corrupción, se cuestionó:
«¿Y esta tentación está también presente dentro de la Iglesia? ¿Está presente en la sociedad? ¿Está presente en los empresarios? ¿Está presente en los políticos?».
Hoy, el Señor quiere advertirnos y decirnos: no sean inmediatistas, no busquen el poder ni la riqueza, confíen en Dios.
Frente a la imagen de Santo Toribio de Mogrovejo, patrón del episcopado latinoamericano, el cardenal Barreto recordó el llamamiento del Papa Francisco a que los obispos y sacerdotes sean «auténticos pastores al servicio del Pueblo de Dios».
Finalmente, en comunión con las palabras del Papa León XIV en su mensaje por la cuaresma, el arzobispo emérito de Huancayo precisó que este tiempo nos invita a escuchar, ayunar y orar. Aclaró que «oír no es lo mismo que escuchar», por lo que debemos aprender a «escuchar a Dios, escucharnos entre nosotros y escuchar el clamor de la tierra maltratada , contaminada por tantos abusos que hay».
Sobre el ayuno, advirtió que no es solo abstenerse de alimento, también podemos ayudar de «no hablar mal de las personas», porque, a veces, podemos «matar el honor de las personas con la lengua».
Pidamos pues a Nuestra Señora de la Evangelización que nos ayude a ser como Santo Toribio de Mogrovejo, que pensemos en los demás, no en nosotros mismos.
En representación del decanato 2, el padre Arturo Alcos hizo entrega de las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo al padre Ricardo Medrano, del decanato 3 de la Arquidiócesis de Lima. Por estos días, los restos de nuestro santo patrón recorrerán las parroquias de los distritos de Lince, Jesús María, Breña, Pueblo Libre y San Miguel.

