Se levanta la Iglesia de Lima en su II Asamblea Sinodal Arquidiocesana

Unidos al Papa León XIV, la Iglesia de Lima congregó a más de mil representantes de parroquias para vivir la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana. Fueron tres días de escucha, Conversación en el Espíritu y discernimiento comunitario para pensar juntos en las nuevas formas de ser Iglesia en el mundo de hoy.

Juan José Dioses – Lima

Inspirados en el lema «Siguiendo a Jesús, como Santo Toribio de Mogrovejo, somos misioneros de esperanza», la Iglesia de Lima mira hacia el futuro con ancho corazón y apertura a los nuevos desafíos. Asambleístas de todas las edades y comunidades de las 130 parroquias de nuestra arquidiócesis se congregaron por tres días en el Colegio San Agustín para reflexionar en torno a los desafíos y propuestas del camino sinodal de cara hacia el futuro.

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Día inaugural de la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana de Lima

Jóvenes, agentes pastorales, facilitadores, comunidades quechuahablantes, lideresas de ollas comunes, estudiantes universitarios, comunicadores parroquiales, migrantes, religiosos y clero limeño. Todos reunidos en mesas sinodales para discutir, a la luz de la metodología de la Conversación en el Espíritu, las propuestas y sugerencias de cada iglesia local plasmadas en el Instrumentum Laboris.

Inauguración de la Asamblea

«El camino sinodal nos está llevando a un diálogo que debe conducirnos a mejorar la forma de ser Iglesia en las situaciones más difíciles y complejas que vivimos», anticipaba el Cardenal Carlos Castillo en el día inaugural. En conexión desde Roma, el arzobispo de Lima sostuvo que, de acuerdo a los desafíos de cada época, la Iglesia necesita reformarse para adaptase a los nuevos signos de los tiempos, pero sin dejar de anunciar el Evangelio.

Ponencia inaugural del Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio

Agradeciendo el trabajo previo de las asambleas sinodales en las 129 parroquias de Lima, el Primado del Perú precisó que, «si la Iglesia no se reforma, si no va cambiando con los tiempos, se vuelve extraña y ajena al mundo. O pasa lo contrario, se acomoda al mundo sin anunciar el mensaje. La Iglesia debe saber anunciar el Evangelio dentro del mundo con testimonio, capacidad de reflexión y crítica. No puede separarse ni aislarse del mundo, creyéndose superior. Debe ser servidora», comentó el Prelado.

Ahondemos juntos cómo vamos a reformar nuestra Iglesia para que siempre vaya revisando su vida y corrigiendo los errores que pueda haber tenido.

Día 1: Participación

Por su parte, el padre Juan Bytton, responsable de la Comisión Central de Sinodalidad, introdujo una breve explicación sobre los tres momentos de la metodología de la Conversación en el Espíritu. Recordó que el Instrumentum Laboris es el fruto del camino sinodal de nuestra arquidiócesis, integrándose al Plan Pastoral 2026. Y añadió:

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Padre Juan Bytton

«En estos tres días vamos a hablar inspirados y dejándonos tocar por el Espíritu Santo. El Señor nos ha regalado la oportunidad de practicar un año con las asambleas sinodales parroquiales. No se trata de decir ni repetir lo que hicimos, nos corresponde ahora, por gracia de Dios, dar un paso más».

Posterior a ello, se formaron más de 80 mesas de trabajo con los más de mil asambleístas. Se interiorizaron las preguntas planteadas en el Instrumentum Laboris y se eligió a un secretario por mesa. Por la tarde, se realizó una nueva conversación, ahora con mesas de secretarios y se dio espacio al plenario.

Mesas de trabajo del día 1 de la Asamblea

 Día 2: Comunión

La segunda fecha, orientada a la Comunión, inició con las palabras de Monseñor Guillermo Cornejo, obispo auxiliar de Lima, quien exhortó a «tomarnos en serio el camino sinodal» porque la situación difícil en la que nos encontramos «revela que debemos comprometernos mucho más».

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Monseñor Guillermo Cornejo

«Hoy más que nunca necesitamos no pensar en nuestros intereses personales, sino en el bien común. No retrocedamos, el grito de los pobres tiene que calar hondo. Estamos aquí porque un día vimos que valía la pena dar la vida por Dios y los hermanos», comentó Cornejo.

La ponencia del día estuvo a cargo de Carmen Toledano, responsable de las hermanas agustinas en el Perú, quien abordó el tema de la Comunión. Aseguró que la Iglesia nos llama a vivir la unidad en la diversidad, pasando por una conversión personal y comunitaria.

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Hermana Carmen Toledano

A partir de la figura bíblica de la Torre de Babel, Toledano denunció que la tentación del endiosamiento se repite en los totalitarismos del tiempo presente. Advirtió que nos enfrentamos a una cultura de la inmediatez en donde la inteligencia artificial y las redes sociales «premian el consenso rápido y penalizan el disenso reflexivo».

La hermana agustina reiteró que la humanidad debe «volver al centro, a Cristo, para vivir una comunión posible y creíble». Solo así podemos hablar de una renovación auténtica en la Iglesia, capaz de caminar junta, reconocer su fragilidad y ofrecer al mundo testimonio de comunión.

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Monseñor Paolo Rocco – Nuncio Apostólico

En tanto, el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Paolo Rocco, señaló que la tarea de la Iglesia es servir a la humanidad. Recalcó que todos somos corresponsables en la misión de anunciar la belleza del Evangelio, y destacó la importancia de encontrarnos en asamblea. En otro momento, alentó a quienes critican la sinodalidad a mirar con mayor apertura, recordando que «la naturaleza de la Iglesia es el sínodo, es encontrarnos y reunirnos».

Al término de la ponencia, se dio lugar a una nueva Conversación en el Espíritu con más de 80 mesas de trabajo. Luego intervinieron las mesas de secretarios y todos los frutos fueron compartidos en el plenario del día.

Plenario del día 2 de la Asamblea

Día 3: Misión

El tercer y último día de la asamblea fue dedicado a la Misión. Monseñor Guillermo Elías, obispo auxiliar de Lima, manifestó que el camino de la pastoral y evangelización deben encaminarnos hacia una profunda conversión pastoral que nos concierne a todos: obispos, presbíteros, religiosos y laicos. Esta conversión nace por inspiración del Espíritu Santo que ha guiado a la Iglesia de Lima en estos días de asamblea.

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Monseñor Guillermo Elías

«La ciudad de Lima, siendo un espacio pluricultural, con diversas dinámicas socioculturales y lenguas, requiere de toda la creatividad de nuestros agentes para emplearlas con astucia en la misión de la evangelización», acotó Monseñor Elías.

La última ponencia fue dirigida por el padre Eduardo Arens, sacerdote marianista, quien recordó que la evangelización no es sinónimo de memorizar el catecismo o conocer la doctrina; es, ante todo, el anuncio de una buena noticia del Evangelio.

Padre Eduardo Arens

«Hemos desplazado a Jesús para priorizar la doctrina, lo hemos reducido a un tema gnóstico. Nos hemos preocupado más en sacramentos que en el Evangelio. La misión empezada por Jesús debe continuar por nosotros, no desde las lógicas de un reinado de poder o por fuerza, sino de servicio y fraternidad real», apuntó.

El padre Arens aseveró que urge en la Iglesia «una relación con un Dios cercano, sencillo, nada complicado y sin temores», porque solo viviendo la alegría de ser hermanos y hermanas «podemos anticipar el Reino de amor de Dios».

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Monseñor Juan José Salaverry

Después de una nueva Conversación en el Espíritu y plenario, tuvo lugar la Misa de clausura presidida por Monseñor Juan José Salaverry. Frente a la imagen de Santo Toribio de Mogrovejo y acompañado del clero limeño, el obispo auxiliar de Lima explicó que todo lo conversado y contrastado en estos días «nos debe orientar a mantener la concordia en la Iglesia de Lima», asumiendo nuestra condición de discípulos elegidos y enviados por Dios para cumplir las diversas tareas que nos ha encomendado.

«En medio de las distintas realidades que nos ha tocado vivir, debemos navegar dentro de la barca. Y la barca de la Iglesia de Lima, con Cristo y desde Cristo, surcará los mares de las realidades pastorales con la seguridad de que iremos a buen recaudo. Habrán cambiado los tiempos, las circunstancias, modalidades, pero la misión de la Iglesia es la misma: anunciar y construir el Reino», agregó Monseñor Salaverry.

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Misa de clausura de la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana de Lima

Todos los frutos compartidos en los momentos de los plenarios se materializarán en la publicación de un documento final: la carta pastoral escrita por el Cardenal Carlos Castillo. La II Asamblea Sinodal Arquidiocesana finalizó con el anuncio de la composición de grupos de estudio, así como la creación de un equipo de animación sinodal a nivel de toda la diócesis.

También se adelantó una nueva etapa de asambleas sinodales especiales, dedicadas al trabajo con colegios, hermandades, movimientos laicales y comunidades religiosas.

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Mesas de trabajo del día 3 de la Asamblea

Agradecimientos:

Antes de concluir, el padre Juan Bytton expresó su agradecimiento a todas las personas, grupos y organizaciones que hicieron posible este histórico encuentro, comenzando por el equipo de facilitadores y voluntarios anónimos que donaron su tiempo para la realización de la asamblea.

El saludo se extendió al Colegio San Agustín, a la Vicaría de la Juventud y su denodado esfuerzo para el apoyo logístico, la animación musical y las presentaciones artísticas.

También se envió un especial agradecimiento al Equipo Arquidiocesano de Animación Pastoral (EAAP), hermandades invitadas, Cáritas Lima, jóvenes seminaristas, y a los miembros de la Comisión Central de Sinodalidad en sus distintos equipos (temático, liturgia, recepción y comunicaciones). Finalmente, se agradeció el trabajo voluntario de nuestros hermanos de PAX TV, responsables de la transmisión en los tres días de asamblea.

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Ministerio de música de la Vicaría de la Juventud de Lima interpretando la canción «Somos Iglesia Sinodal»
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