Misa Crismal: Asumir nuestra vocación y renunciar a las élites en la Iglesia

En la Misa Crismal, celebrada junto al clero diocesano de Lima, el cardenal Carlos Castillo hizo un llamado a redescubrir el misterio de la vocación sacerdotal y asumir la misión de «anunciar el Evangelio puro y duro de nuestra fe», renunciando a la tentación de formar grupos de élites dentro de la Iglesia.

El Prelado propuso una pregunta central para este tiempo de la Semana Santa: «¿cuán cerca estoy de Jesús, que me dio la vocación?, ¿he continuado su camino?, ¿estoy disponible para todo lo que Él me pida?».

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Al inicio de su homilía, el cardenal Castillo recordó que la Semana Santa es una oportunidad para «pensar y meditar cuánto ha calado la unción del sacerdocio en nuestra misión».

Dirigiéndose al clero diocesano de Lima, explicó que el Señor nos llama a «escuchar los desafíos del mundo» y a alejarnos de aquellas «élites de poder y grupos selectos» que buscan destruir la humanidad. Y advirtió: «¿No será que nosotros también, como los sacerdotes de Israel, tenemos la tentación de formar ese tipo de élites?».

El Primado del Perú recordó que, cuando reducimos nuestra vocación a un intercambio de favores y acuerdos bajo la mesa, la vida de la Iglesia se vuelve infecunda. Por eso, instó a que, siguiendo los esfuerzos del Papa Francisco y el Papa León XIV, abramos un camino sinodal en la comunidad cristiana sin excluir a nadie, asumiendo que todos tenemos una misión.

El ministerio de Jesús consistió en abrir los ojos a los ciegos, socorrer a los cautivos, liberar a los oprimidos y anunciar un año de gracia. ¡Cuánta de la desgracia de la humanidad hoy se debe a nuestra inacción, a nuestra falta de misión, a nuestra falta de evangelización!

El purpurado exhortó a superar esa visión clericalista dentro de la Iglesia que corrompe la vocación sacerdotal, limitando nuestras decisiones a una mirada intraeclesial, sin dialogar con el mundo y sus problemas. Y agregó:

«Necesitamos recapacitar y estar a la altura de la época en que hemos sido premiados, como peruanos, con un Papa que pasó por aquí y se hundió con nosotros, se sumergió en nuestros problemas. Pero hay que tomarnos en serio, porque esto no es folclor, no es para tomarse la foto y salir en el periódico; es para asumir la responsabilidad tremenda de dar testimonio con el martirio», precisó el Prelado.

Debemos tomarnos en serio nuestro ministerio. Ese es un desafío que nos toca a todos, y que no es un problema de pensamientos, ideologías o teologías… Es el Evangelio puro y duro de nuestra fe.

Finalmente, el arzobispo de Lima reiteró que es necesario aprender a leer los signos de los tiempos y reconocer el rostro de Dios que se ha metido en la historia de la humanidad para acompañarla y alentarla.

La Eucaristía por la Santa Misa Crismal contó con la presencia de Monseñor Paolo Rocco, nuncio apostólico en el Perú; y los obispos auxiliares de Lima.

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