Fidel Zavaleta: Vivir la Cuaresma en oración, más allá del rito

«La Cuaresma no solo es un rito externo, es una oportunidad que nos da Dios de renovación íntegra de mi relación con Él (oración), conmigo mismo (ayuno) y con los hermanos (limosna)», ha manifestado con claridad el padre Fidel Zavaleta, vicario episcopal del clero, quien recuerda la importancia de vivir estos días en oración, conversión y acción solidaria.

Escribe: Carmen López

Cada año, la Iglesia Universal vive la Cuaresma como un tiempo necesario para detenernos, guardar recogimiento y redescubrir el valor de la oración en medio de un mundo convulsionado por el horror de la guerra y la crisis de valores.

Esta invitación encuentra eco en las palabras del Papa León XIV que, en su mensaje para la Cuaresma, nos exhorta a recuperar el silencio como espacio de encuentro con Dios y con los demás: «Demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphones. Meditemos la Palabra de Dios… y escuchemos la voz del Espíritu Santo que nos evoca a escuchar a otros, en especial a los ancianos, pobres y enfermos«, ha resaltado el Santo Padre.

Profundizar la Cuaresma, por lo tanto, va más allá de la superficialidad o la repetición de ritos, como bien lo ha señalado el padre Fidel Zavaleta, quien precisa, en la siguiente entrevista, la actitud coherente del cristiano entre lo que se reza y se vive.

Padre, Fidel, durante la Cuaresma, la oración se vuelve un espacio de preparación y conversión. ¿Por qué es importante dedicar este tiempo a este encuentro con Dios?

La Cuaresma en un espacio que nos regala el Señor, a través de la Iglesia, para poder recomponer o reordenar nuestro interior como preparación a la experiencia de la Pascua. La oración es básica y fundamental porque nos sitúa en nuestra realidad de hijos de Dios, con nuestras limitaciones y miserias, pero, también, con la gracia de Dios que nos invita a un camino de reconciliación con Él y con los hermanos.

León XIV nos invita a vivir la Cuaresma como un tiempo de escucha, ¿Cómo nos ayuda la oración a una escucha más atenta, no solo hacia Dios, sino hacia los demás y a las necesidades latentes?

La oración es un diálogo entre Dios y el hombre, que nos “encarna” cada vez más un en aquí y ahora concreto. No es una espiritualidad que nos eleva los pies de la tierra; al contrario, la verdadera oración nos aterriza y nos compromete con nuestra realidad. La dinámica de la oración es mirar hacia arriba (esperanza), hacia dentro (conversión), hacia afuera (amor fraterno).

El Santo Padre ha recordado que “Dios no se cansa de sostener a la humanidad”. ¿Cómo nos puede ayudar la oración a mirar la realidad con esperanza y a traducir esa esperanza en acciones concretas en nuestra vida diaria?

No hay que perder de vista que la oración la suscita el mismo Señor, nos lo recuerda San Pablo.: “Nadie puede decir Jesús es el Señor, sino es por el Espíritu Santo” (1 cor 12,3). Por lo tanto, la oración se convierte en una asistencia que nos fortalece en el buen propósito de vivir fielmente el llamado de Jesús, un llamado a vivir con Él.

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. (Jn. 10, 10). Es una vida con esperanza en medio de las dificultades, problemas y desafíos de esta vida. Hay que mirar la vida con ojos de fe y confiar en el amor misericordioso del Señor que siempre actúa sobre todo en sus hijos más humildes y necesitados.

¿Qué mensaje les daría a las personas para que en esta Cuaresma vivan la oración de manera auténtica y transformadora?

La Cuaresma es una oportunidad que nos da Dios de renovación íntegra de mi relación con Él (oración), conmigo mismo (ayuno) y con los hermanos (limosna), debemos de aprovecharla al máximo. Para que esta Cuaresma no sea solo un rito externo, sino una metamorfosis del corazón, el mensaje es este: No solo «digas» oraciones, empieza a «vivir» en oración.

La verdadera oración no es una espiritualidad que nos eleva los pies de la tierra; al contrario, nos aterriza y nos compromete con nuestra realidad.

Fidel Zavaleta
Vicario del clero

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