En el marco de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, celebrada en la ciudad de Chiclayo, conversamos con Monseñor Guillermo Elías Millares, Obispo Auxiliar de Lima y asesor de la Pastoral de Salud de la Arquidiócesis de Lima, sobre el sentido de este encuentro que convoca la cercanía de la Iglesia Universal.

Escribe: Carmen López
«Jesús fue la más grande muestra de una actitud compasiva, no de lástima, no de pena, se colocó en el lugar del vulnerable, del pobre, del enfermo y lo atendió», con estas palabras, Monseñor Elías nos exhorta a vivir profundamente la Jornada Mundial del Enfermo asumiendo una actitud solidaria. En la siguiente entrevista, nuestro obispo auxiliar nos invita a reconocer que el sufrimiento no es un problema individual o aislado, sino un llamado a la solidaridad y a la dignidad humana.
En el marco de la Jornada Mundial por el Enfermo, el Papa León XIV nos exhorta a “acompañar llevando el dolor del Otro” ¿Cómo podemos vivir y poner en práctica este llamado en nuestra realidad cotidiana como iglesia y como sociedad?
El papa décimo cuarto nos exhorta a acompañar llevando el dolor del otro. Yo creo que desde la fe y desde la doctrina cristiana católica descubrimos a una iglesia que ha estado siempre presente en el mundo del dolor. Ahí está el testimonio desde los primeros siglos. la atención al vulnerable, luego la creación de los hospitales, la atención a los ancianos.
La iglesia nunca ha sido indiferente al dolor, y por lo tanto, lo que hoy el santo Padre nos invita es poner en práctica ese llamado en una realidad en la que la humanidad se ha vuelto insensible, no tiene una actitud compasiva, y la raíz es el abandono de la conciencia de que todos somos vulnerables y de que a partir de Jesús nadie podría ser indiferente, porque Jesús fue la más grande muestra de una actitud compasiva, no de lástima, no de pena, se colocó en el lugar del vulnerable, del pobre, del enfermo y lo atendió.
El Cardenal Carlos Castillo ha señalado que uno de los problemas más graves del país es la inestabilidad política, la fragilidad del Estado y la dificultad para reconocernos, convivir y caminar juntos como sociedad. Frente a este escenario, ¿cómo puede la iglesia no ser ajena al sufrimiento de las personas, especialmente de los más vulnerables y enfermos?
El Cardenal Castillo, con toda claridad y profundidad como suele hacerlo, nos ha colocado en esa grave situación de inestabilidad que vive el país, políticamente fragilidad del Estado y dificultad para reconocernos y convivir y caminar juntos. A pesar de los esfuerzos que se han ido dando, aún hay una enorme brecha entre una realidad doliente y una respuesta de todos. Frente a este escenario, la Iglesia no puede ser ajena al sufrimiento, nunca lo ha sido y hoy nunca lo será. Por lo tanto, yo creo que todos, desde nuestro ser cristianos, desde las parroquias, desde los centros asistenciales con los que cuenta la Iglesia, desde los centros de atención médica, tenemos que hacer grandes esfuerzos para lograr estar a la altura de la realidad. Ya lo hemos hecho en el tiempo del Covid. La Iglesia de Lima estuvo presente en los hospitales, en el tema del oxígeno, en el tema de los medicamentos.
Es decir, es posible crear realidades concretas como respuesta. Yo creo que el cardenal es consciente de la capacidad que tiene la Iglesia de Lima de responder. Y eso lo podemos y lo debemos hacer.
En un país donde persiste el desabastecimiento de medicamentos esenciales en hospitales públicos del país, ¿qué mensaje daría usted a las autoridades para que actúen responsablemente poniendo en el centro la dignidad y el cuidado de los enfermos?
Yo creo que es una enorme irresponsabilidad que las autoridades de salud, especialmente, no respondan a esta necesidad de la dignidad y del cuidado del enfermo, previendo lo necesario para que todos tengamos los medicamentos.
Definitivamente podríamos hacer campañas de recaudar medicamentos y luego a través de asesores tener los medicamentos necesarios para todos, creando los botiquines parroquiales. Pero esto es un subsidio que puede hacer la Iglesia, la responsabilidad es del Estado. Y me parece terrible que en un país en el que existe y hay posibilidades económicas, quienes están al frente de esa capacidad de prever y de lograr que existan los medicamentos, podamos experimentar que en las farmacias de los hospitales a veces solo existe calmantes, pero no respuestas concretas. Yo creo que el mensaje es urgente.

¿Qué mensaje le daría a la Iglesia de Lima para vivir la Jornada Mundial del Enfermo en el transcurso del año?
La Iglesia de Lima, como lo ha hecho siempre, se pondrá de pie y en todos los niveles y frentes, tanto la oración como la Eucaristía en la que encomendamos al enfermo y tanto la responsabilidad histórica de prever lo necesario para el acompañamiento, para una pastoral de salud como la estamos haciendo que responda de forma integral, no sólo al espíritu, sino también esa visión integral del cuerpo, en el que también somos responsables del alimento, del abrigo y de lo necesario para que el enfermo tenga un acompañamiento integral.
La Pastoral de Salud responde a esa visión integral de la persona humana. Así que yo creo que todos somos conscientes en esta pastoral, desde los sacerdotes, los laicos y laicas que trabajamos en esta pastoral de salud, de intentar responder de forma integral al reto que la historia nos está proponiendo. Y que esa jornada cuente con la Iglesia de Lima activamente, como siempre lo ha hecho.
Sobre la Jornada Mundial del Enfermo
Recordemos que esta jornada fue instaurada por el Papa Juan Pablo II en 1992, y continuada por sus sucesores en la sede de Pedro, convirtiéndose en una fecha clave para recordar que la Iglesia de Lima está llamada a acompañar a quienes sufren, promoviendo la dignidad, la esperanza y el cuidado pastoral de los enfermos y más vulnerables.