En el VI domingo del tiempo ordinario, Monseñor Guillermo Cornejo recordó el llamado del Señor a vivir la reconciliación, la justicia y la santidad como camino concreto, con una mirada esperanzada hacia los enfermos, los más pobres y la realidad del Perú. «Esforcémonos por ser testimonio de vida», expresó durante su homilía.

Inspirado en la Liturgia de hoy, Monseñor Cornejo explicó que no basta con una comprensión mínima de los mandamientos para vivir nuestra fe: «Cuando escuchamos la palabra ‘no matar’, supone el respeto de la vida del Otro». El obispo auxiliar de Lima sostuvo que no atentar contra la vida es también un respeto por la dignidad humana, por lo que cada gesto o expresión de desprecio al hermano es también faltar al mandamiento más importante: Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo.
En ese sentido, todos tenemos la misión de encarnar nuestro testimonio de servicio por los enfermos, los que sufren, los que están pasando momentos muy difíciles.
«El Señor hoy día nos habla también de no cometer adulterio», apuntó en otro momento Monseñor Cornejo, precisando que no se trata solo de una norma, sino de un camino que «conduce a respetar a la mujer». Y afirmó con claridad: «La ley no está orientada a cumplir un código normativo, sino que la ley está orientada a purificar el corazón, a cambiar nuestra vida».
Hoy, Jesús nos invita la justicia, la santidad, el cambio de vida, el amor.
En el marco de la Jornada Mundial por los Enfermos vivida esta semana en la ciudad de Chiclayo, se destacó que «el Papa Francisco y el Papa León XIV siempre están pendientes por los pobres, por los enfermos y los más necesitados». Asimismo, se recordó el llamado de la Iglesia «a cuidar y amar a nuestros enfermos, a su familia, y a los que cuidan de los enfermos, nuestros médicos, nuestros técnicos, nuestros enfermeros, nuestros profesionales».
Sin la alimentación espiritual no hay salud verdadera para una mente integral. Tenemos que sanar espiritualmente.
Mirando la difícil situación de nuestro país, envuelto en una crisis de inestabilidad política y el aumento de casos de extorsión, Monseñor Cornejo enfatizó que no podemos perder la esperanza: «Saquemos adelante nuestro Perú. No pensemos en nuestros intereses personales». Y acotó:
Basta de corrupción, basta de cosas raras, basta de no cumplir nuestras promesas. Nuestros niños necesitan un futuro mejor, con valores cristianos, honestidad, bondad, generosidad.
A puertas de iniciar el tiempo de cuaresma, Monseñor Cornejo recalcó la importancia de convertir nuestro corazón para desarmar toda acción de violencia y prejuicio, llevando esperanza a quienes la han perdido.