Mons. Cornejo: El Bautismo abre las puertas a una nueva vida

En el II domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor Guillermo Cornejo, obispo auxiliar de Lima subrayó que el bautismo «abre las puertas a una nueva vida en el seno de la Iglesia» y nos prepara para la misión de anunciar el Evangelio sin encerrarnos, sino pensando en el bien común y en los más pobres.

La Eucaristía celebrada esta mañana en Catedral de Lima se realizó en el marco de una ocasión especial: los 491 años de fundación de la ciudad de Lima. Por ello, Monseñor Cornejo elevó una oración en acción de gracias.

El Evangelio de hoy (Juan 1, 29-34) presenta el testimonio de Juan el Bautista, quien señala a Jesús y proclama: «Ahí viene el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Esta expresión, tan habitual en la liturgia eucarística, es recordada como una afirmación central de la fe cristiana. Así lo señaló Monseñor Cornejo: «es el Cordero, es el Salvador, el que lejos de buscar dominio escoge un camino de humildad, de sencillez y de servicio».

Nuestro obispo auxiliar recordó que Jesús es reconocido como un Mesías que supera toda comprensión humana. Su reinado no se vincula al poder de los hombres, sino a la entrega generosa y gratuita de Dios.

Es en ese sentido que se enmarca el rito del bautismo del Señor: «La entrada en el agua y la inmersión tenía el significado de dejar su vida pasada para iniciar una vida nueva». Era, por tanto, «una muestra de conversión».

El bautismo instituido por Cristo es presentado como el inicio de una vida nueva en plenitud. «Es ya el sacramento completo, lleno del Espíritu Santo», mediante el cual, «a la persona bautizada, se le abren las puertas a una nueva vida en el seno de la Iglesia», explicó el obispo.

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Monseñor Cornejo reflexionó en torno a la centralidad del bautismo en la vida cristiana y eclesial: «Lo que tú eres en tu vida es gracias al bautismo», acotó. Esta afirmación se extiende a todos los estados de vida en la Iglesia, por lo que es importante retomar la catequesis y profundizar en este sacramento.

Mirando la realidad actual, Monseñor Cornejo llamó a no encerrarnos en intereses personales, sino a orientar la vida hacia «el bien común, en Dios, en los demás, en los pobres». Ante los desafíos sociales y políticos que se avecinan, exhortó a la valentía y a la responsabilidad, recordando la necesidad de «cambiar nuestra patria, nuestra Iglesia y la realidad que vivimos», siempre desde la sencillez y la memoria agradecida de los valores recibidos en la familia y en la formación cristiana. Y añadió:

Todos los bautizados están llamados a fortalecer la vida cristiana. Los niños no nacen para vivir en la crueldad, para vivir en las guerras. Urge dejarles un mundo mejor.

La Santa Misa de este II domingo del Tiempo Ordinario contó con la participación de un grupo de representantes del decanato 2, quienes acudieron llevando en procesión las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo, en un tiempo jubilar para la Iglesia peruana por los 300 años de su canonización.

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