En el marco del Jubileo de los Presos, Monseñor Guillermo Cornejo visitó el Centro Penitenciario Anexo Mujeres de Chorrillos (Santa Mónica), para presidir la Santa Misa e impartir los sacramentos de iniciación cristiana a catorce mujeres privadas de su libertad.
Durante la emotiva eucaristía recordó que Dios también nace entre muros y rejas, en todo corazón arrepentido que busca una nueva oportunidad.

Escribe: Carmen López
En su homilía, Monseñor Cornejo Monzón, presidente de Cáritas del Perú y obispo auxiliar de Lima, precisó que en la vida de todo creyente deben estar presentes tres puntos claves: el por qué nos encontramos aquí, la Palabra de Dios y nuestra realidad vivida con esperanza.
Nuestro obispo auxiliar hizo un llamado a reflexionar sobre cómo está nuestra relación con Dios, inspirándonos en el Evangelio para aprender de las enseñanzas de Dios y aceptar nuestros errores. «No hay reconciliación si no aceptamos en qué hemos fallado. Solo así podemos vivir con esperanza», expresó.
En su alusión al Evangelio de Lucas (4, 14-20), que narra la proclamación de Jesús para anunciar la buena noticia a los pobres, la liberación a los cautivos y el año de gracia, Monseñor Cornejo enmarcó este mensaje con el Jubileo de los presos celebrado en todo el mundo: «Este es un año de gracia y, aunque hoy se encuentren en la cárcel, deben vivir en libertad interior, empezando una nueva vida y superando los momentos difíciles, fortalecidas en el Señor», manifestó.
Continuar el camino de Cristo
Por su parte, Monseñor Jorge Izaguirre, obispo de Chosica y presidente de la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS), sostuvo que las personas privadas de su libertad también son una prioridad para la Iglesia y «requieren nuestra atención y amor cristiano». Y recordó las visitas del Papa Francisco a las cárceles de Roma.
«La Iglesia debe ser testigo vivo del mensaje de Cristo, siguiendo el ejemplo de nuestro Papa León XIV, quien nos pide gestos concretos para defender la dignidad de las personas», afirmó.
Libertad privada: una obra que nace de la esperanza
Uno de los momentos más emotivos ocurrió durante la presentación de una pintura hecha por una de las reclusas del penal. La obra representa a tres mujeres privadas de su libertad, cada una frente al mar, avanzando a su propio ritmo un camino esperanzador hacia la libertad. «Con esta pintura quise plasmar el sentir de mis compañeras, reflejando su llegada al penal y el tiempo que atraviesan», explicó la autora de la obra.
¡Levántate! Llega a ser esta nueva mujer, firme y erguida, con proyectos y sueños que quedaron atrás al ingresar aquí, pero que hoy pueden retomarse para seguir adelante y continuar.
EXPRESÓ LA AUTORA
Finalmente, el padre José Miguel Marengo, coordinador general de la Pastoral Carcelaria en América Latina y el Caribe, habló sobre la importancia que tiene la misión de los agentes pastorales. A través de ellos, la Iglesia se hace presente y cercana con la pastoral carcelaria. Y agregó:
«La Pastoral Carcelaria tiene un sueño: un mundo sin cárceles. Jesús es el primero que busca la liberación de los cautivos. Por eso, cada espacio que genera la pastoral es un espacio de libertad», indicó el sacerdote.
La celebración litúrgica contó con la presencia de la directora del Penal, Doris Nakandakari; la secretaria ejecutiva del CEAS, Dra. Silvia Alayo; los capellanes de los penales femeninos Virgen de Fátima y Santa Mónica, P. Braulio Espinoza, P. Gerardo Celis y P. Alessio Geraci; así como agentes pastorales y voluntarios de fraternidad carcelaria.


