La Iglesia de Lima celebra el Aniversario de Consagración Episcopal del Cardenal Carlos Castillo, 33° Arzobispo de Lima y Primado del Perú, que un 2 de marzo de 2019 le dijo a nuestra Iglesia limeña: «A ti te digo ¡Levántate!».
Las palabras proféticas del Cardenal Castillo han acompañado a nuestro pueblo en un tiempo difícil marcado por la Pandemia, la inestabilidad política, los conflictos bélicos y una fuerte crisis institucional de credibilidad en la Iglesia.

Escribe: Juan José Dioses
Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio hizo su profesión de fe y juramento de fidelidad en la Parroquia San Lázaro, en el distrito del Rímac, partiendo en procesión a su consagración y repitiendo el gesto de Santo Toribio de Mogrovejo en su ingreso a la ciudad, en 1581.
Los gestos y acciones del Primado del Perú han guiado a nuestra Iglesia limeña hacia un proceso esperanzador de renovación, amplia escucha y discernimiento comunitario, ensanchando el camino de la sinodalidad y mirando a los nuevos desafíos con apertura.
Sinodalidad como principio reformador de la Iglesia en Lima
En estos siete años, el Cardenal Castillo ha convocado a dos Asambleas Sinodales Arquidiocesanas. La primera de ellas, en 2020, sentó las bases del gobierno pastoral de su gobierno pastoral. La segunda, seis años después, contempla los retos de una Lima tan diversa como desafiante, y cuyos frutos se verán plasmados en la nueva carta pastoral que viene preparando.
En estos años de servicio pastoral ha quedado claro que el proceso sinodal de la Iglesia es irreversible. Tenemos al frente la bella misión de “abajar” la Iglesia a nuestra gente, volverla más sencilla, menos burocrática, sin perder el sentido de jerarquía y autoridad, pero valorando el aporte pequeño o grande de cada ser humano.
El camino sinodal nos está llevando a un diálogo que debe conducirnos a mejorar la forma de ser Iglesia en las situaciones más difíciles que vivimos; debe saber anunciar el Evangelio dentro del mundo con testimonio y capacidad crítica.
Cardenal Castillo en II Asamblea Sinodal Arquidiocesana
Creación cardenalicia y elección del Papa León XIV
En diciembre de 2024, Monseñor Carlos Castillo se convirtió en el sexto cardenal de la historia peruana. El Prelado recibió el birrete y anillo cardenalicio de manos del Papa Francisco en el consistorio celebrado en la Basílica de San Pedro.

Cinco meses después, con la partida de Francisco, nuestro arzobispo de Lima participó en el histórico Cónclave que eligió a León XIV, el Papa peruano. En una reciente entrevista concedida al portal Vatican News, el purpurado comentó:
León XIV traduce la misión al corazón del papado. Su elección ha sido movida por el Espíritu. Él ha enraizado su vida en dejarse llevar por el Espíritu como misionero, es una persona que se ha anclado en la vida de la gente.

Escucha y cercanía con el clero de Lima
Durante el último año, el Cardenal Castillo acogió, en el Palacio Arzobispal, a los sacerdotes de los doce decanatos de nuestra Arquidiócesis. El propósito de estos encuentros fue reflexionar juntos en torno a tres ejes fundamentales: vocación sacerdotal, sinodalidad y gobierno pastoral de la diócesis
El arzobispo de Lima ha reafirmado su deseo de implementar, como un criterio de gobierno compartido, el camino pastoral de la Iglesia de Lima, a partir de una escucha ampliada y la confrontación de ideas con los sacerdotes de cada decanato.

Comisión de Escucha y Vicaría de la Juventud
En el gobierno pastoral del Cardenal Castillo se constituyó la Comisión de Escucha, dedicada a tratar casos de abuso sexual, de poder y conciencia dentro de la Iglesia. Por otro lado, en 2022, superada la Pandemia, reinstituyó la Vicaría de la Juventud y convocó a cuatro jornadas arquidiocesanas con los jóvenes de la ciudad, las comunidades universitarias, los jóvenes danzantes en las plazas, creyentes y no creyentes.

Iglesia en tiempos de Pandemia
Las palabras proféticas del Cardenal Castillo acompañaron a nuestro pueblo peruano en uno de sus momentos más aciagos: la Pandemia por el Covid-19. Durante los años de la crisis sanitaria, el arzobispo limeño lideró las iniciativas de las parroquias solidarias y misioneras que permitieron compartir el pan en los cerros de Lima y en las zonas de pobreza extrema de la ciudad.
En el Año Jubilar por el tricentenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, convendría recordar esas mismas palabras proféticas que el Pastor de Lima manifestó en su carta pastoral poco antes de iniciarse la Pandemia:
Así como insertó Santo Toribio la Iglesia en los quehaceres recónditos de nuestro pueblo, hemos de insertar nuestras propuestas allí donde se gestan los nuevos relatos de la humanidad peruana, en sus lenguajes y sentires.
(Carta Pastoral a la Iglesia de Lima, enero 2020)
