En una emotiva ceremonia, nuestra Arquidiócesis de Lima celebró con inmensa alegría la ordenación diaconal de Roberto Taipe y la ordenación presbiteral de Rusbert Huatuco y Yadir Candela. La Eucaristía fue presidida por el Cardenal Carlos Castillo, quien recordó la identidad del pastor diocesano: seguir el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo, inmersos en la realidad y llamados a generar un futuro esperanzador encarnado el anuncio del Evangelio en la vida cotidiana.

En el marco de la fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia de Lima celebró la ordenación diaconal y presbiteral de tres jóvenes pastores. Durante la homilía, el Cardenal Castillo destacó que la figura de San José ofrece algunas pistas sobre cómo debemos afrontar el camino de la Iglesia como un padre que «se inspira y obedece al Espíritu».
El arzobispo de Lima sostuvo que esta ordenación se enmarca en una ocasión muy especial: el inicio del Año Jubilar por los 300 años de canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, patrón del episcopado peruano que nos recuerda la importancia de encarnar la misión en el corazón del pueblo para hablar en el mismo lenguaje.
En ese sentido, el Prelado explicó que los ordenandos son «de nuestro pueblo», laicos que «han sabido vivir con la gente y sentir su vida espiritual» para «crecer en la fe y, luego, ser responsables de anunciarla». El Cardenal Castillo resaltó las cualidades de los nuevos ministros: la llegada de Roberto a los niños a través de la música; la constancia y entrega generosa de Rusbert; y el entusiasmo y vitalidad de Yadir para transmitir la fe con «capacidad de amar hasta el extremo con emoción, con fuerza y con valor».
Todo pastor está llamado a sentir la espiritualidad del servicio al pueblo, que es la que nos enseñó Jesús.
En otro momento, el obispo de Lima manifestó que, si bien se necesitan sacerdotes santos, se debe tener «mucho cuidado con ser sacerdotes ‘santones’ que no quieren tener relación con la gente y están todo el día rezando», subrayando que «la oración se da en la acción, en la evangelización, en el servicio. Orar también es actuar orando», acotó.
Dirigiéndose a los recién ordenandos, el Primado del Perú los exhortó a vivir la «espiritualidad fuente», que es la de Jesús, evitando refugiarse en experiencias espirituales fuera de la realidad. El objetivo es formar comunidades sacerdotales para servir juntos y ser «peruanos lúcidos en la fe que sepan anunciar el Evangelio a su pueblo con oportunidad y claridad».
Queridos Roberto, Rusbert y Yadir:
Ustedes son así, de esa «madera» del laicado que tanto hace falta. En los distintos barrios en donde han estado ustedes, han aprendido eso. No dejen de promover y alentar a nuestro pueblo y servir generosamente.

Te invitamos a ver la galería fotográfica de la ordenación diaconal y presbiteral celebrada en Catedral de Lima (ingresar aquí).


