Santos del Día

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S. PAOLA FRASSINETTI, VIRGEN, FUNDADORA DE LAS HERMANAS DE S. DOROTEA

De G√©nova, a los 9 a√Īos es hu√©rfana y cuida de su padre y hermanos. Mangas enrolladas, se convierte en colaboradora del hermano sacerdote. Funda una comunidad de monjas educadoras, y en Roma recibe ayuda de los Papas. Funda las Hermanas de Santa Dorotea. Juan Pablo II la proclama Santa en 1984.

S. BARNAB√ĀS, AP√ďSTOL

¬ęLa multitud de los creyentes ten√≠a un solo coraz√≥n y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era com√ļn entre ellos. Los Ap√≥stoles daban testimonio con mucho poder de la resurrecci√≥n del Se√Īor Jes√ļs y gozaban de gran estima. Ninguno padec√≠a necesidad, porque todos los que pose√≠an tierras o casas las vend√≠an y pon√≠an el dinero a disposici√≥n de los Ap√≥stoles, para que se distribuyera a cada uno seg√ļn sus necesidades. Y as√≠ Jos√©, llamado por los Ap√≥stoles Bernab√© ‚Äďque quiere decir hijo del consuelo‚Äď un levita nacido en Chipre que pose√≠a un campo, lo vendi√≥, y puso el dinero a disposici√≥n de los Ap√≥stoles¬Ľ.¬†(cf. Hch 4,32-37).

En el precedente texto del libro de los Hechos de los Ap√≥stoles se menciona a Jos√© o Bernab√© entre los que se reunieron alrededor de los ap√≥stoles despu√©s de la muerte de Jes√ļs en Jerusal√©n. Era una comunidad de creyentes que viv√≠an fraternalmente compartiendo sus bienes. Otra tradici√≥n – reportada por Eusebio de Cesarea, que se inspira en Clemente Alejandrino – incluye Bernab√© entre los 72 disc√≠pulos enviados por Jes√ļs en misi√≥n para anunciar el Reino de Dios, por lo tanto lo incluye ya en el primer grupo de los seguidores de Cristo. En cuanto a sus or√≠genes, sabemos por el libro de los Hechos de los Ap√≥stoles que naci√≥ en la isla de Chipre, era jud√≠o y se llamaba Jos√©. (cf. Hch 4,36).

Cristiano en Jerusalén

Bernab√© es uno de los disc√≠pulos m√°s reconocidos de la primera comunidad cristiana que, aunque no era de los Doce, tambi√©n fue enviado como ap√≥stol. En efecto, gracias a √©l, Pablo que acababa de convertirse en el camino a Damasco fue acogido en Jerusal√©n por los ap√≥stoles y la comunidad pues era claro que muchos desconfiaban de ese Saulo que hab√≠a perseguido a los cristianos, (cf. Hch 9, 27) pero Bernab√© lo acogi√≥ y lo introdujo en la comunidad. Considerado un ¬ęhombre virtuoso, lleno del Esp√≠ritu Santo y de fe¬Ľ, (cf. Hch 11,24), fue enviado a Antioqu√≠a de Siria, de donde hab√≠an llegado noticias de numerosas conversiones. Una vez que not√≥ que muchos cre√≠an verdaderamente, Bernab√© se regocij√≥ y exhort√≥ a todos ¬ęa perseverar con un coraz√≥n resuelto en el Se√Īor¬Ľ, y luego pidi√≥ a Pablo ayuda para ser apoyado en su servicio a la nueva comunidad de creyentes. Una vez m√°s, por lo tanto, Bernab√© intervino en la vida de Pablo, empuj√°ndolo hacia su misi√≥n como Ap√≥stol de los Gentiles. Los dos permanecieron en Antioqu√≠a durante un a√Īo instruyendo a muchos y fue aqu√≠ donde ¬ępor primera vez los disc√≠pulos se llamaron cristianos¬Ľ. (cf. Hch 11,22-26).

En una larga misión con Pablo

Despu√©s de la predicaci√≥n en Antioqu√≠a, Bernab√© y Pablo parten para una nueva misi√≥n en Chipre. Con ellos tambi√©n est√° Juan, llamado Marcos (el evangelista), primo de Bernab√©. La siguiente etapa es Panfilia, pero aqu√≠ el inexperto Juan decide regresarse a Jerusal√©n (tal vez por miedo). Bernab√© y Pablo contin√ļan, hacia Antioqu√≠a de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe y, fnialmente, regresan de nuevo a Antioqu√≠a de Siria. Tambi√©n van a Perge y a Atalia. El creciente n√ļmero de conversiones de los gentiles dio lugar a disputas sobre si la circuncisi√≥n era necesaria, por lo que, alrededor del 49, Bernab√© y Pablo regresaron a Jerusal√©n para discutirlo con los ap√≥stoles. (cf. Hch 15,1-35). Poco despu√©s los dos se prepararon para una nueva misi√≥n, pero Bernab√© quer√≠a volver a viajar con Juan, mientras que Pablo, (a√ļn resentido por el abandono anterior), estaba en contra: no confiaba en el joven. Bernab√©, en cambio, vio en √©l a un disc√≠pulo por recuperar. Al no encontrar un acuerdo, sus caminos se dividieron: Bernab√© se embarca para Chipre con su primo. Pablo, en cambio se va a Asia. (cf. Hch 15,36-40).
¬ęTambi√©n entre los santos existen contrastes, discordias, controversias. Esto me parece muy consolador, pues vemos que los santos no han ca√≠do del cielo¬Ľ, dijo Benedicto XVI recordando el v√≠nculo entre Bernab√© y Pablo en la catequesis de la Audiencia General del 31 de enero de 2007, y a√Īadi√≥: ¬ęLa santidad no consiste en no equivocarse o no pecar nunca. La santidad crece con la capacidad de conversi√≥n, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliaci√≥n y de perd√≥n¬Ľ. De hecho, m√°s tarde, Pablo hablar√° de nuevo de Marcos como su colaborador, en su carta a Filem√≥n y en la segunda a Timoteo.

Desde Italia hasta el martirio en Salamina

El Nuevo Testamento ya no nos da m√°s noticias ciertas sobre Bernab√©, pero algunos textos bizantinos hablan de un viaje con Pedro que lo lleva a Roma. Desde all√≠ habr√≠a continuado hacia el norte de Italia. En Mil√°n, en particular, su predicaci√≥n habr√≠a dado lugar a varias conversiones y a la primera comunidad cristiana de la ciudad, que por esta raz√≥n lo considera su primer obispo. Las Actas de Bernab√©, una obra ya del siglo V, cuenta su muerte en Salamina, donde habr√≠a sido apedreado por los jud√≠os sirios en el a√Īo 61. Hoy en d√≠a en Salamina la tumba de Bernab√© todav√≠a existe y se dice que se habr√≠a aparecido en un sue√Īo al obispo de Salamina, Anthemios, a finales del siglo V, quien habr√≠a trasladado los restos del ap√≥stol a la bas√≠lica que quiso dedicarle.

S. RESTITUTO, M√ĀRTIR EN LA VIA NOMENTANA

Fue arrestado en Roma durante las persecuciones de Diocleciano por predicar contra los dioses paganos. Por negarse a ofrecerles sacrificios, fue azotado hasta la muerte por orden de la corte de Hermógenes. Fue seputado en la 16ª milla de la Via Nomentana.

S. JUAN DE S. FACONDO, SACERDOTE AGOSTINIANO

En San Facundo o Sahag√ļn, en 1430, la noble familia Gonz√°lez se alegr√≥ mucho por el nacimiento de Juan, ya que sus padres hab√≠an rezado, ayunado y hecho obras de caridad para pedir a Dios tan inmerecido don. Pronto se hizo evidente que Juan era un ni√Īo especial, que prefer√≠a ir a la iglesia en lugar de jugar con sus compa√Īeros, por lo que su educaci√≥n fue confiada a los Benedictinos: bajo su gu√≠a estudiar√° la teolog√≠a y la filosof√≠a.

Amigo de la pobreza evangélica

Despu√©s de completar sus estudios, Juan hubiera podido vivir de las rentas eclesi√°sticas de las que gozaba su familia, pero ese proyecto no lo entusiasmaba en ning√ļn modo. Su padre, entonces, lo present√≥ al Obispo de Burgos que lo orden√≥ sacerdote. Sin embargo, ni siquiera en el ambiente de la Curia encontraba una satisfacci√≥n espiritual profunda: demasiadas riquezas le rodeaban todav√≠a, mientras que en su coraz√≥n lat√≠a un intenso deseo de entregarse completamente a Jes√ļs, sabiendo que todos los placeres del mundo no son nada comparados con el gozo puro que se experimenta en la pr√°ctica de la oraci√≥n, la meditaci√≥n y las virtudes evang√©licas.

Su entrada entre los Agustinos

La verdadera vida para él comenzó con su retiro en Salamanca, donde entró a formar parte de los Frailes agustinos, que lo recibieron con los brazos abiertos. Allí inizió una vida tan virtuosa como austera, durante la cual interpretó la Regla de forma extrema. Regaló la mejor de las dos prendas que poseía a un pobre hombre; cuidó el refectorio y la bodega que le habían sido confiados, con ejemplar meticulosidad y amor; incluso (tal vez con celo excesivo) se confesaba tres veces al día, pues buscaba la absoluta pureza de conciencia. En Salamanca creció su fama de santidad, tanto que fue elegido dos veces Prior del convento: en 1471 y en 1477, pero nunca exigió a los demás ninguna cosa que él mismo no hubiera ya puesto en pràctica en su persona.

Cercano a las personas y cercano a Jes√ļs

Un hombre cuya fe e integridad eran tan claras, recibi√≥ tambi√©n algunos carismas extraordinarios del Se√Īor: el primero fue su capacidad de permanecer en contemplaci√≥n toda la noche, en √©xtasis, sin necesidad de dormir, a veces incluso levitando fuera de s√≠. Pero es sobre todo durante la celebraci√≥n de la Eucarist√≠a que Jes√ļs le concedi√≥ la revelaci√≥n de su rostro resplandeciente de luz, que Juan describi√≥ como un sol, y que √©l ador√≥ por encima de todo. Adem√°s de estas continuas comunicaciones m√≠sticas con el Se√Īor, Juan recibi√≥ tambi√©n una excepcional capacidad de persuasi√≥n que le permiti√≥ tocar el coraz√≥n de las personas con la profundidad de sus predicaciones y con la fuerza de sus exhortaciones a la conversi√≥n, a abandonar el pecado y a practicar el perd√≥n, la reconciliaci√≥n y el amor fraterno.

La paz en Salamanca

Fueron a√Īos muy duros los que vivi√≥ Juan en Salamanca: las calles estaban ba√Īadas de sangre por una guerra interna entre facciones opuestas; situaci√≥n dram√°tica de una ciudad dividida y llena de rencores, en la cual el santo intervendr√° y obtendr√° el milagro de la paz gracias a su grande capacidad de reconciliaci√≥n y de perd√≥n. Juan regres√≥ a la casa del Padre el 11 de junio de 1479. Fue beatificado en 1601 y canonizado por Alejandro VIII en 1690.

A continuación se propone una oración popular que se dirige a Dios por intercesión de este santo:

«Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad,
que adornaste al Beato Juan Confesor
con el admirable don de pacificar a los enemigos,
concédenos por sus méritos e intercesión,
que, confirmados en tu amor,
ninguna tentaci√≥n nos pueda separar de ti».

Central telefónica
(511)2037700