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En el Segundo Domingo de Adviento, Mons. Ricardo Rodríguez, Obispo Auxiliar de Lima, resalta la presencia de María Santísima: «No hay Adviento sin María» – recuerda – «La presencia de María y su figura en el Adviento, es la imagen de un pueblo que espera, es la imagen de un pueblo que sale al encuentro de su Dios».

«En este Segundo Domingo de Adviento es importante resaltar la presencia de María Santísima. No hay Adviento sin María, no hay Navidad sin María, y creo que es una buena oportunidad para que, en la Iglesia de Lima, contemplemos esta figura tan intensa, tan fuerte y firme que la Iglesia nos propone», fueron las palabras de Mons. Rodríguez.

«La presencia de María y su figura en el Adviento es la imagen de un pueblo que espera – comentó el Obispo Auxiliar de Lima – es la imagen de un pueblo que sale al encuentro de su Dios».

‘Hágase en mi según tu Palabra’ es el llamado que nos hace maría para encarnar estas palabras en todos los momentos de nuestra vida, repetirla, hacerla nuestra y aceptar la voluntad del Señor: «Una voluntad que no aceptamos con la cabeza gacha, sino que la construimos con el mismo Dios, salimos al encuentro de Dios. Una voluntad que la aceptamos, la acogemos y la cumplimos, la llevamos adelante porque amamos a Dios y sabemos que esa voluntad no es de un Dios frío, castigador, distante, indiferente ante el dolor humano, sino que es un Dios que es Padre».

El Segundo Domingo de Adviento nos hace presente la esperanza, no solamente de una mujer que ve en este embarazo un signo de Dios, sino hace presente la esperanza de todo un pueblo, el pueblo de Israel, este pueblo que la Iglesia va conduciendo hacia el encuentro con el Padre.

«Que la virgen también esté contigo – agregó Mons. Ricardo Rodríguezy que salgamos al encuentro de Dios Padre tomados de la mano de esta mujer que es nuestra madre y en la que ponemos toda la confianza».

Archiveros y bibliotecarios de las distintas dependencias de la arquidiócesis de Lima se dieron cita en el Auditorio del Palacio Arzobispal, en el Centro de Lima, para llevar a cabo el “Primer encuentro de archivo y bibliotecas eclesiásticas, conventuales y parroquiales de la Arquidiócesis de Lima”, organizado por la Comisión de Fe y Cultura.

El evento contó con la presencia del Padre José Antonio Ubillús, Presidente de la Comisión Arquidiocesana de Fe y Cultura; Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima; Fernando López Sánchez, Director del Museo Arzobispal; el historiador y especialista en conservación David Fernández Villanova; el historiador José Luis González, responsable de la organización del repositorio bibliográfico de la Comunidad Jesuita de San Pedro; y la historiadora Kelly Montoya, Secretaria Ejecutiva de la Comisión.

La realización del Encuentro tuvo como objetivos dialogar sobre los siguientes temas:

  • Mejorar el sistema de archivos y bibliotecas eclesiásticos.
  • Formar la primera red de archivos y bibliotecas eclesiásticas de la Arquidiócesis de Lima.
  • Concientizar sobre el valor patrimonial de los fondos documentales y bibliográficos que resguardan.
  • Buscar la permanente capacitación del personal de los archivos y bibliotecas eclesiásticos.
  • Formar equipos de investigación coordinados para explorar de manera sistemática y paralela los archivos

El paso de Dios por nuestra historia

Monseñor Elías se mostró contento con este primer encuentro que “marca un nuevo tiempo para la arquidiócesis” e hizo un llamado para continuar trabajando en este tipo de iniciativas: «Hay que difundir esto en muchísimas parroquias porque acá lo que se juega es la propia historia, la propia evangelización, el propio paso de Dios en medio nuestro».

Por su parte, el Padre Ubillús expresó su agradecimiento a los expositores por compartir sus conocimientos y seguir cultivando el amor por los archivos, los libros y las bibliotecas:

“Quiero agradecer su presencia y participación en este primer encuentro de archiveros. Agradezco de una manera especial a los expositores, creo que nos han enriquecido muchísimo y sobretodo han fortalecido nuestro amor por los archivos, por los libros, las bibliotecas, porque son fuente principal de nuestra historia en todos los niveles”, expresó.

En su mensaje pastoral de esta semana, Mons. Ricardo Rodríguez, Obispo Auxiliar de Lima, reflexionó sobre la importancia de la tolerancia en la vida cristiana – «La tolerancia es la aceptación de la diversidad, la aceptación de la diferencia, pero siempre buscando la unidad no la uniformidad» – comentó.

Aceptar a los demás es una obra de misericordia

¿Qué cosa es ser tolerante? – preguntó Mons. Rodríguez. «La tolerancia es la capacidad que tengo de aceptar lo diferente, esa capacidad interior de aceptar que algo es diferente a lo que yo puedo pensar o creer», explicó.

«Una persona intolerante, en el campo de las virtudes, en el campo moral, es una persona que no soporta lo diverso, no soporta al otro, no soporta que el otro pueda pensar distinto», resaltó.

El Obispo Auxiliar de Lima indicó que, entre las virtudes cristianas, debemos aprender a aceptar en su diversidad a los demás: «Las obras de misericordia pueden ser corporales o espirituales, y una de ellas dice: aceptar con paciencia a los demás» – precisó.

Tener la mente abierta es tener la capacidad de escuchar, capacidad de entender al otro.

Mons. Rodríguez también aclaró que aceptar la diversidad «significa consentir que esa diferencia de repente esté llevando a un error, cuidado».

Tolerancia es buscar el camino del consenso y la verdad

«Podemos hasta vivir años equivocados» – dijo en otro momento – «cuánta gente, por ejemplo, cree todavía en un Dios que castiga, y toda su vida ha pensado pensando así». Por eso, es importante que en la tolerancia aprendamos a “buscar el camino del consenso y la verdad».

La tolerancia tiene que ser trabajada por todos para ver cómo puedo manejar mi situación con el prójimo, tanto con mis superiores como aquellos de quienes dependen de mi.

“La tolerancia es la aceptación de la diversidad, la aceptación de la diferencia, pero siempre buscando la unidad no la uniformidad. La diversidad enriquece a la Iglesia, la diversidad ayuda a la unidad”, finalizó.

Mons. Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, encabezó el lanzamiento de la Campaña Navideña: «Dona un juguete», una iniciativa de Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas-Lima, Ciudad Saludable y Tiendas Paris para donar tus juguetes usados y compartirlo con otros niños que le darán una nueva vida. ¡Tienes hasta el 15 de diciembre!

En medio de gran expectativa se llevó a cabo el lanzamiento de la Campaña Navideña: «Dona un juguete» en las instalaciones del centro comercial Jockey Plaza. El objetivo de esta iniciativa es llevar una sonrisa a la mayor cantidad de niños de bajos recursos y situación de abandono en nuestra ciudad.

“Quedan pocos días para la navidad y supongo que todos han pensado ya en algunos detalles como la comida, los regalos, el arbolito, entre otras cosas. La navidad no es otra cosa más que el cumpleaños de Jesús, y a veces nos regalamos entre nosotros y no pensamos en el dueño del cumpleaños, que es Jesús – reflexionó Mons. Elías durante el evento – ¿Dónde está Jesús? Está en ti, está en todos los niños y personas que tenemos alrededor”.

Y dirigiéndose a los principales auspiciadores de esta campaña navideña, agregó: “Gracias por lo que están haciendo. Quiero proponerles que todos llenemos nuestro corazón y que no quedemos vacíos al terminar la navidad. Gracias de verdad porque sé que detrás de estos juguetes habrá vida, habrá solidaridad y habrá un mundo mejor para todos”, resaltó.

Que realmente al terminar la navidad digamos: «hemos hecho de este mundo un lugar mejor, alguien se alegró por lo poco o mucho que hicimos».

¿Cómo donar tu juguete?

«Dona un juguete» es una iniciativa del INABIF, la Comunidad de Sant’Egidio, Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Perú y las parroquias de nuestra arquidiócesis. Juntos recepcionaremos todos los juguetes usados para compartir con más niños y regalar sonrisas.

¿Cómo puedo participar? Â¡Es muy fácil! Sólo tienes que acercarte a cualquiera de las sedes de tiendas Paris para donar tu juguete. También puedes acercarte directamente hasta Cáritas Lima para hacer tu donación (Jirón Chancay 282 -Cercado de Lima).

¿Hasta cuándo puedo donar mi juguete? La campaña se llevará a cabo en Lima, Arequipa, Cajamarca, Ica y Trujillo Â¡Tienes hasta el 15 de diciembre!

¿Y qué pasará con los juguetes que no se puedan reparar? Serán reciclados gracias al apoyo de Ciudad Saludable para cuidar el medioambiente.

Monseñor Ricardo Rodríguez, Obispo Auxiliar de Lima, compartió un nuevo mensaje pastoral para reflexionar sobre el racismo y su resurgimiento en nuestra sociedad a través de nuevos elementos como la xenofobia: «Si hemos abrazado la fe cristiana es porque hemos entendido que Cristo murió por todos, sin importar condición ni raza” – comentó.

Nuevas formas de racismo que van contra la fe

«Uno de los problemas sociales que involucran a la vida en comunidad y afecta a muchos pueblos es el racismo. A pesar de todos los avances que ha experimentado la humanidad, todavía arrastramos esas luchas donde unos se creen superiores a otros», dijo.

«El racismo no sólo está haciendo mucho daño en la sociedad – prosiguió – hoy vemos en muchos lugares el temor al extranjero, parece que el hombre está volviendo a retomar esa idea donde el tipo de color de piel de una persona determina inferioridad o superioridad».

¿Qué tiene que ver esto con la fe? – preguntó Mons. Rodríguez – “La fe nos dice que todos venimos del creador, y por lo tanto, todos tenemos igualdad frente al creador, Dios» – explicó.

Ser católico es «aceptar que Cristo murió por todos sin importar condición ni raza» – reiteró – y por ello, el cristiano tiene que desterrar de su vida cualquier actitud de racismo: «Si hemos abrazado la fe cristiana es porque hemos entendido que Cristo murió por nosotros».

El racismo va contra nuestra fe porque es un elemento que daña la vivencia de fe del cristiano

La inculturación de la fe

“Cuando hablamos de la fe católica estamos diciendo que podemos vivir la misma fe en diversas culturas, y cada cultura con sus expresiones de la única fe” – señaló en otro momento.

“La fe no cambia, lo que cambia es la formulación de la fe. Lo que puede cambiar es cómo expreso yo la fe y cómo la expresas tú, pero la fe es la misma, es el mismo Dios, para nosotros Dios es Padre y todos somos hermanos”, indicó el Obispo Auxiliar de Lima.

“Recojamos esta propuesta, renovemos nuestro espíritu de universalidad y descubramos la gran riqueza que tiene la Iglesia cuando se abre a la cultura, cuando se abre a los pueblos”, finalizó.

“Recuerda siempre que el Reino de Cristo se está haciendo realidad y tú eres parte de ese Reino” -comentó Monseñor Ricardo Rodríguez, Obispo Auxiliar de Lima, durante su mensaje semanal, esta vez enfocado en el Reino de Dios.

El Reino de Dios no es de carácter político

Mons. Ricardo Rodríguez inició su mensaje indicando que muchas personas entienden el Reino de Dios desde una perspectiva reducida y encerrada en el tiempo – «un reino social, político, un arreglo de las cosas» – explicó:

“Mi Reino no es de este mundo” dijo Jesucristo a Pilatos; pero al mismo tiempo, en otro pasaje, cuando le dicen “¿Dónde está el Reino para verlo?” Cristo responde: “el Reino ya ha llegado, pero no es de este mundo, el Reino ha llegado y está entre ustedes”.

El Reino de Dios comienza a edificarse y se hace presente aquí

¿Qué podemos entender entonces como Reino de Dios? – «es el Reino que a él le pertenece, que él estructura, pero nosotros somos ciudadanos del Reino. El Reino no es una realidad que se impone al hombre, que no cuente con el hombre».

El Reino de Dios “comienza a edificarse y se hace presente aquí, se hace patente con la presencia de Cristo, por eso es que dice “el Reino de Dios ha llegado” ha comenzado, y aquí está, pero no termina, no se consuma aquí, el Reino de los Cielos es un proyecto que se está haciendo” y debemos recordar que Cristo nos anuncia este Reino que no es “un Reino entre las nubes, el Reino aquí se comienza a vivir.”

El Reino de Dios está en las cosas pequeñas

Mons. Ricardo Rodríguez – Obispo Auxiliar de Lima

«Nosotros en la Iglesia no predicamos el Reino de los Cielos como una realidad pos mortis» – dijo en otro momento – Justificar el sufrimiento como una condición para alcanzar la salvación sería «un engaño», porque el Reino de Dios se hace realidad en este mundo a través de valores como la justicia, la verdad, y la vida:

«El Reino de Dios está en una mesa donde se juntan los hijos con los papás y comparten los alimentos con mucha alegría, con entusiasmo, ahí está Reino de Dios, cuando alguien perdona al otro una gran ofensa, ahí está el Reino de Dios», añadió.

Cristo vino y predicó el Reino, anunció, pero lo hizo realidad. Cristo anuncia y hace realidad el Reino

Por eso, la misión de la Iglesia es «hacer presente el Reino de Dios en medio de los hombres», entre la gente sencilla y humilde: «Pensemos siempre que el Reino de Dios está en las cosas más pequeñas. Ahí donde los necios y los grandes sabios de este mundo no pueden descifrar, lo pueden descifrar los humildes y los sencillos», acotó.

«Que Dios nos bendiga y recuerda siempre que el Reino de Cristo se está haciendo realidad y tú eres parte de ese Reino», concluyó.

Mons. Ricardo Rodríguez, Obispo Auxiliar de Lima, presidió la celebración eucarística en la Basílica Catedral de Lima este domingo XXX del Tiempo Ordinario – «No hay posibilidad de que alguien esté cerca de Dios y esté lejos del prójimo» – explicó durante su homilía.

«Nos congregamos para celebrar esta eucaristía en el marco de octubre, un mes marcado no solamente por la devoción al Señor de los Milagros, sino por la cercanía, la cercanía hacia el prójimo, hacia el otro», comentó al inicio.

Sentirse justos pero despreciar al prójimo

Refiriéndose al Evangelio de Lucas (18,9-14), Mons. Rodríguez hizo un llamado a «voltear la mirada» por el otro y no «mirar por arriba o los costados»: «no hay posibilidad de que alguien esté cerca de Dios y esté lejos del prójimo ¿Cómo puede decir que amas a Dios, a quien no ves, si no amas al prójimo a quien ves?» – reflexionó.

«Â¿Debemos de dar gracias a Dios por no ser como el resto? – se preguntó el obispo auxiliar de Lima – ¿Es que nos vamos a pasar la vida tomando como referencia el actuar del otro? La única referencia que debemos de tener es Cristo, no tenemos porque está compitiendo entre nosotros», señaló.

No basta el cumplimiento frío de la Ley

En otro momento explicó que «la gratitud» a Dios no se puede justificar «sólo en el cumplimiento de la norma», porque nuestras actitudes deben «tener alma, una motivación interior» que nos da el Señor.

«Â¿Podemos decir que la ley está escrita en el corazón del hombre o sigue en piedra? – preguntó en otro momento – nosotros tenemos que pasar de la piedra a la carne, y lo que este fariseo está haciendo es justificar en una ley escrita en piedra».

Por eso es que Cristo «voltea la mirada» en la parábola y nos presenta al personaje que está al final, un publicano de rodillas y con la cabeza baja: «Al fariseo le ganó la soberbia, por eso ora así, y atrás al publicano le ganó la pobreza, se dio cuenta de su iniquidad» – resaltó.

«No duden del amor de Dios, no dudes de que tu oración es escuchada. No dudemos de que la palabra del hombre también llega a Dios, porque le importamos, nos escucha siempre, y nosotros estamos invitados, a hablar con Él y con el prójimo», concluyó.

«Â¿Cuál es mi reacción y mi actitud frente a hermanos de otra religión? ¿Cuál es la relación que establezco con personas que no comparten mi fe?» – se pregunta Mons. Ricardo Rodríguez, Obispo Auxiliar de Lima, en su reciente mensaje sobre el ecumenismo.

«Hoy es frecuente encontrarnos con muchas personas preocupadas sobre las diversas religiones y la relación que debemos establecer con estos hermanos. Esa relación no tiene por qué ser punzante, difícil de sobrellevar» – dijo al inicio de su mensaje – “a esa relación muy estrecha, a esa motivación que se tiene para restablecer la unidad entre cristianos llamamos ecumenismo”.

Restablecer la unidad entre cristianos

¿Entonces qué entendemos por ecumenismo? «Es la motivación, la inclinación, el deseo y todo el trabajo que se hace para restablecer la unidad entre cristianos, la unidad original que teníamos” – explica Mons. Ricardo.

“El ecumenismo es una tarea que todos deberíamos asumir: aprender a convivir entre cristianos, colaborar entre cristianos, pero buscando la unidad, revisar nuestra doctrina pero sobre todo nuestro estilo de vida”, añadió.

Conversión mediante el diálogo y la escucha

Y recordando el camino de San Pablo que atravesó fronteras para entrar en diálogo con otras culturas, Mons. Ricardo subrayó que también es posible buscar la conversión mediante el diálogo. Es por eso que debemos preocuparnos porque la persona «se convierta al Señor» y no tanto en el «seguimiento y el proselitismo ciego obstinado».

El ecumenismo tampoco consiste en buscar a alguien «para que se haga cristiano como yo», el ecumenismo es el diálogo entre cristianos que, por circunstancias históricas, se separaron: «su objetivo fundamental es restablecer la unidad, recordando que en el Evangelio de Juan el Señor decía: Padre que todos sean uno, como tú y yo somos uno»

Dar testimonio con nuestra forma de vivir

Mons. Rodríguez también hace tres recomendaciones concretas para vivir el ecumenismo:

“Primero, no ver lo que nos separa, es interesante ver lo que nos une; segundo elemento, la biblia como un eje que nos convoca, la biblia como una realidad que nos puede unir de manera muy intensa y bella; y tercero, la paciencia y la tolerancia que van de la mano hacia personas que quizás no comparten nuestra fe”.

Por último, el obispo auxiliar hizo un llamado a revisar nuestra actitud frente a cristianos y no cristianos: “en ambos casos se trata de una actitud testimonial, debemos dar testimonio con nuestra forma de vivir».

«Lo que más convierte no es la explicación de la doctrina, lo que mueve la conversión no es la formulación del dogma, de la doctrina, lo que mueve la conversión en la Iglesia y lo ha movido desde el inicio del cristianismo ha sido el estado de vida, la forma en que se vivía. Dice la escritura: “la gente se admiraba de cómo vivían”, no solamente se admiraban de cómo hablaban, la escritura dice: “miren como se aman”, el estilo de vida era lo que convirtió en el inicio, lo que hizo posible una Iglesia fuerte, sólida».

«No trabajamos para la gloria de ningún ser humano, sino para glorificar el nombre de Dios», fueron las palabras de Mons. Guillermo Elías a los trabajadores del Arzobispado de Lima que asistieron a la celebración eucarística en el Santuario del Señor de los Milagros.

«Queridos hermanos en el Señor, Jesús nos invita a la vigilancia, especialmente a los pastores de la Iglesia, a los responsables de las comunidades, a todos los que el Señor les ha encargado una misión particular en favor de nuestro pueblo», comentó.

Trabajamos para la gloria de Dios

Y dirigiéndose al personal del Arzobispado de Lima dijo: “Tenemos el encargo especial de velar por el rebaño».

“A quienes trabajamos en el Arzobispado de Lima el Señor nos ha dotado con una presencia constante, con una certeza de que no trabajamos para la gloria de ningún ser humano, sino para glorificar el nombre de Dios.”

«Quien no vive para servir no ha entendido realmente la dimensión del don de su vida cristiana – expresó el obispo auxiliar de Lima en otro momento – nuestra vida es un don para simplemente ser administrado, y desde la oportunidad o desde el lugar en el que estemos, lo importante es servir».

«Que el Señor de los Milagros que todo lo puede y todo lo sabe, inunde nuestro arzobispado de su presencia. Te encomendamos Señor la vida de todos y cada uno de los que trabajamos en el arzobispado de nuestra ciudad de Lima», concluyó.

«Para orar hay que tener fe» – comenta Monseñor Guillermo Elías – «la fe queridos no es automática ni dada para siempre, sino que la fe se alimenta, la fe crece, la fe madura tanto por la oración como por la práctica de la misma justicia en la que todos tenemos que comprometernos».

El obispo auxiliar de Lima comenzó su homilía recordando la convocatoria del Papa Francisco en el Día mundial de las misiones: «el Santo Padre nos decía que es importante dar un nuevo impulso a la respuesta misionera de toda la Iglesia, que sigue siendo relevante. Hoy se nos anima a superar la tentación de cualquier cierre autorreferencial y cualquier forma de pesimismo pastoral para abrirnos a la alegre novedad que el Evangelio de Jesús siempre tiene para nosotros.» – señaló.

«En este domingo mundial de las misiones, seamos discípulos para hacer discípulos, no conquistando, no obligando, sino testimoniando, poniéndonos en el mismo nivel que el que escucha, discípulos de los discípulos, ofreciendo con amor ese amor que hemos recibido», expresó.

Una fe que crece en la oración constante

Refiriéndose al Evangelio de Lucas (18,1-8), Mons. Elías explicó que en primer lugar aparece un «Dios que escucha, atento a la súplica de su pueblo». En ese sentido, el evangelista Lucas es «quien más insiste en el lugar que ocupa la oración en la práctica de Jesús y en la necesidad para los discípulos de orar constantemente».

¿Pero qué entendemos cuando escuchamos «orar constantemente»? – «a veces rezamos, pero no oramos, a veces nos quedamos en la repetición de frases hechas, pero cuesta confiar nuestro corazón a la acción de Dios» – explica Guillermo Elías.

No solo en el tiempo de Jesús había jueces inicuos o viudas que claman por justicia sin conseguirla, lo sabemos bien hoy entre nosotros con la situación que vive nuestro país.

Una fe que madura en la práctica de la justicia

«Para orar hay que tener fe» – insiste Mons. Elías – «la fe queridos hermanos no es automática ni dada para siempre, sino que la fe se alimenta, la fe crece, la fe madura tanto por la oración como por la práctica de la misma justicia en la que todos tenemos que comprometernos».

Timoteo (3,14–4,2) en la segunda lectura nos señala el camino de esa fe: «nos debe educar en la justicia, estaremos así preparados para toda obra buena»:

La fe no sólo es pedir, clamar, esperar, es también responder a esa esperanza que Dios tiene en cada uno de nosotros, así estaremos preparados para toda obra buena.

Compartir nuestra experiencia desde la oración

Por último, el obispo auxiliar de Lima hizo un llamado a «llevar nuestra experiencia desde la oración del monte a la vida que se transforma cada día; mostrar con la vida e incluso con palabras que Dios ama a todos».

«La vida entonces es una misión en esta tierra – prosiguió – estamos para testimoniar, estamos para bendecir, estamos para consolar, para transmitir la belleza de Jesús, y esto lo esperan muchísimos en nuestro barrio, incluso en tu propia casa, en tu propia comunidad parroquial: redescubrir lo esencial de la fe católica que profesamos».

La misión comienza con la experiencia de la oración y desde allí nos descubre hacia afuera un camino importante para todos.

«Salgamos de nosotros mismos con la esperanza que el Dios en que creemos espera de nosotros, espera de ti, espera de mí, espera de todos – dijo en otro momento – eso es lo que quiere Dios, edificar un mundo desde la oración que aún espera, que aún anhela, que aún necesita que se le anuncie a Cristo».

«Que este domingo nos edifiquemos en esta Palabra y seamos mejores. Así sea», concluyó.