León XIV concluyó el primer Consistorio extraordinario de su pontificado, expresando su gratitud por los dos temas, sinodalidad y misión a la luz de la Evangelii Gaudium, elegidos por votación de una lista de cuatro propuestas.

Fuente: Vatican News
«Siento, experimento la necesidad de poder contar con ustedes: ¡son ustedes quienes han llamado a este servidor a esta misión! Por eso, quisiera decir que creo que es importante que trabajemos juntos, que discernamos juntos, que busquemos lo que el Espíritu nos pide». El Papa León XIV solicitó nuevamente el apoyo y la asistencia de los 170 cardenales presentes. Tras su discurso introductorio en el Aula del Sínodo ayer por la tarde, 7 de enero, el Pontífice intervino de nuevo por la noche, esta vez en el Aula Pablo VI, donde los 20 grupos, divididos por lenguas, fueron llamados a seleccionar dos de los cuatro temas propuestos para la reflexión y el estudio.
La sinodalidad y el espíritu misionero a la luz de la Evangelii Gaudium fueron los dos temas elegidos por los cardenales «por clara mayoría», de una lista que también incluía la liturgia y la constitución apostólica Praedicate Evangelium. El Papa León no participó directamente en los grupos, sino únicamente en la sesión plenaria, donde los nueve secretarios de las mesas, compuestos por cardenales extranjeros (los de la Curia Romana son más fáciles de consultar, explicó Prevost), presentaron, en un máximo de tres minutos, su trabajo y explicaron las razones de la elección de los dos temas, que centrarán las sesiones de esta mañana y la última de esta tarde.
«Un tema es inseparable del otro»
Al final, el Pontífice volvió a intervenir para expresar su gratitud «por todo el trabajo realizado ya en esta primera sesión» y por la «gran mayoría» de los temas elegidos en todos los debates, enfatizando que «un tema es inseparable del otro». «Hay mucho que podemos explorar juntos», enfatizó el Papa León, «pero queremos ser una Iglesia que no se mire solo a sí misma, que sea misionera, que mire más allá, a los demás». La razón de ser de la Iglesia «no es para los cardenales, ni para los obispos, ni para el clero», afirmó el Papa, sino «proclamar el Evangelio». Por ello, León agradeció la elección de dos temas: Sínodo y Sinodalidad, «como expresión de la búsqueda de cómo ser una Iglesia misionera en el mundo de hoy», y Evangelii Gaudium, «para proclamar el kerygma, el Evangelio con Cristo en el centro. Esta es nuestra misión». «No debemos perder de vista los demás temas. Hay cuestiones muy concretas y específicas que aún debemos tratar», aseguró el Papa León, expresando su deseo de que cada uno de los cardenales «se sienta verdaderamente libre» para comunicarse con él o con otros en este «proceso de diálogo y discernimiento».
«¿Hay vida en nuestra Iglesia?»
En sus palabras de clausura, el Papa volvió a citar pasajes de su homilía del día anterior durante la Misa de la Solemnidad de la Epifanía celebrada en la Basílica de San Pedro, tras el cierre de la Puerta Santa. En particular, reiteró la pregunta: «Preguntémonos: ¿hay vida en nuestra Iglesia?». «Estoy convencido de que sí, sin duda», aseguró el Obispo de Roma. «Estos meses, si no los hubiera vivido antes, sin duda he tenido muchas experiencias hermosas de la vida de la Iglesia. Pero la pregunta sigue siendo: ¿hay vida en nuestra Iglesia? ¿Hay espacio para lo que nace? ¿Amamos y anunciamos a un Dios que nos pone en un nuevo camino?».
}Sin duda, hay un camino por recorrer; no podemos escondernos tras la idea de que «todo está hecho, terminado, hagamos lo que siempre hemos hecho». El Consistorio, por tanto, nos ayuda a caminar juntos, reiteró León, repitiendo también el pasaje de su homilía en el que, citando al rey Herodes, afirmó que «el miedo ciega», mientras que el Evangelio «libera», nos hace «prudentes», sí, pero también «audaces, atentos y creativos; nos sugiere caminos diferentes a los ya recorridos».
Así pues, el Consistorio, para el Papa León XIV, «es una de las muchas expresiones en las que podemos experimentar verdaderamente la novedad de la Iglesia. El Espíritu Santo está vivo y presente también entre nosotros. ¡Qué hermoso es estar juntos en la barca!».

Nuevo Consistorio en junio, el Papa: haremos uno cada año
Al término de la última sesión del Consistorio, León XIV expresó su voluntad de continuar por este camino, en «continuidad» con lo solicitado en las congregaciones generales previas al cónclave, y confirmó la Asamblea Eclesial de octubre de 2028. Los cardenales Brislin, Rueda Aparicio y David ilustran los trabajos de la mañana y la tarde: «Hemos trabajado en unidad, que no es uniformidad». Un pensamiento para Venezuela y las iglesias que sufren guerras y violencia.
El Papa explicó además que el encuentro de estos dos días se sitúa «en continuidad» con lo que se pidió a las congregaciones generales antes del Cónclave, y expresó su voluntad de continuar celebrando consistorios con una periodicidad anual y con una duración de tres a cuatro días. Ya lo había anticipado en el discurso de ayer, miércoles 7, al asegurar que este Consistorio será «una prefiguración de nuestro camino futuro». Confirmó asimismo la Asamblea eclesial de octubre de 2028, anunciada el pasado mes de marzo.
Agradecimiento a los presentes y cercanía a los ausentes
Además de los anuncios, León XIV quiso dar las gracias a los presentes por su participación y apoyo. Dirigió un agradecimiento especial a los cardenales de mayor edad por el esfuerzo realizado para estar presentes: «Su testimonio es precioso», y expresó su cercanía a los purpurados que, desde distintas partes del mundo, no pudieron acudir a Roma en estos días: «Estamos con ustedes y les sentimos cercanos».
El Papa habló de una «sinodalidad no técnica», la que dice haber experimentado entre ayer y hoy, marcada por una profunda sintonía y comunión, y por una metodología pensada para favorecer un mejor conocimiento mutuo, teniendo en cuenta la diversidad de trayectorias y experiencias de cada uno. De ahí derivó el recuerdo al Concilio Vaticano II, fundamento del camino y de la renovación de la Iglesia, así como la aclaración de que los otros dos temas propuestos y no votados ayer por la asamblea -la liturgia y Praedicate evangelium- están estrechamente vinculados al Concilio y no deben ser olvidados.
No faltó, por último, tanto por parte del Papa como de los miembros del Colegio Cardenalicio, una mirada a la situación general del mundo, que hace «aún más urgente» una respuesta por parte de la Iglesia, llamada a hacerse cercana a las Iglesias locales que sufren guerras y violencias.
El pensamiento puesto en Venezuela
En este contexto, aunque los temas del Consistorio eran otros -sinodalidad y misión a la luz de Evangelii gaudium, votados ayer por mayoría-, no faltó una reflexión, en particular por parte de los cardenales latinoamericanos, sobre la situación de Venezuela. De ello se hizo portavoz el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, Colombia, durante una conferencia de prensa nocturna junto a los cardenales Stephen Brislin, arzobispo de Johannesburgo (Sudáfrica), y Pablo David, obispo de Kalookan (Filipinas).
El arzobispo colombiano recordó las palabras del Papa en el Ángelus del 4 de enero, al día siguiente del ataque de Estados Unidos, cuando León XIV «expresó su profunda preocupación por lo que está ocurriendo en Venezuela y se comprometió a alentar el diálogo y la búsqueda de consensos, invocando la paz, para construir una paz que sea al mismo tiempo desarmada y desarmante, que busque unir a los pueblos en el respeto de los derechos humanos y de la soberanía».
«Ese mensaje del domingo marcó el tono de mis reflexiones de estos días», afirmó Rueda. Aunque no era un tema oficial del Consistorio, resultaba «inevitable» que los miembros del Colegio Cardenalicio «estén preocupados por lo que está sucediendo», se estén «planteando preguntas» sobre el rumbo que se está tomando, sobre los cambios en la geopolítica de América Latina y sobre cómo la Iglesia puede acompañar a la población. Venezuela es un tema que «llevamos en el corazón, nos duele a todos y deseamos los mejores desarrollos posibles en un futuro cercano», añadió.