Hoy, en la celebración de la Fiesta del Bautismo de Jesús, el Papa ha recordado en el Ángelus que este sacramento nos libera del pecado. Destaca su invitación a hacer memoria del gran don que un día recibimos, comprometiéndonos a testimoniarlo con alegría y coherencia.
Fuente: Vatican News
Este mediodía el Pontífice ha reflexionado sobre la Fiesta del Bautismo del Señor, recordando que con esta celebración comienza el Tiempo Ordinario del año litúrgico, “un período que nos invita a seguir al Señor, escuchar su Palabra e imitarsus gestos de amor al prójimo”. Según el Papa, de este modo “renovamos y confirmamos nuestro propio Bautismo, el sacramento que nos hace cristianos, liberándonos del pecado y transformándonos en hijos de Dios, por el poder de su Espíritu de vida”.
Reflexionando sobre el evangelio hodierno, León XIV ha recordado cómo Jesús se bautizó en el río Jordán, y cómo al hacerlo se manifestó toda la Trinidad: el Hijo en el agua, el Espíritu Santo descendiendo como paloma, y la voz del Padre proclamando: “Este es mi Hijo muy querido”. El Papa ha señalado que, de esta manera, “Dios no mira el mundo desde lejos, al margen de nuestra vida, de nuestras aflicciones y de nuestras esperanzas. Él viene entre nosotros con la sabiduría de su Verbo hecho carne, haciéndonos parte de un sorprendente proyecto de amor para toda la humanidad”.
El Bautismo nos introduce a todos en la Iglesia
El Santo Padre también explica que Jesús se hizo bautizar para revelar la infinita misericordia de Dios y que el Bautismo “nos introduce a todos en la Iglesia, que es el pueblo de Dios, formado por hombres y mujeres de toda nación y cultura, regenerados por su Espíritu”. De hecho, ha pedido que dediquemos el día de hoy a “hacer memoria del gran don recibido” pero sobre todo que nos comprometamos “a testimoniarlo con alegría y coherencia”.
Celebrando el amor de Dios
En su alocución previa al rezo mariano del Ángelus, el Papa recuerda que esta mañana ha administrado el Sacramento del bautismo a algunos niños, convirtiéndose así en “nuestros nuevos hermanos y hermanas en la fe”. “Qué hermoso es celebrar como una única familia el amor de Dios, que nos llama por nuestro nombre y nos libera del mal” ha exclamado.
El Bautismo es un signo sagrado
Por último, León XIV recuerda que el primero de los sacramentos “es un signo sagrado que nos acompaña para siempre”, pues “en las horas oscuras, el Bautismo es luz; en los conflictos de la vida, el Bautismo es reconciliación; en la hora de la muerte, el Bautismo es la puerta del cielo”.