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Reflexión: Llamados a ser educadores por la Paz

Escribe: Jesús Santaella.

El Papa Francisco, ha mencionado en reiteradas ocasiones, la importancia que tiene la educación y el gran papel que cumplen los educadores en la construcción de la paz. En su mensaje para la XLIX Jornada Mundial De La Paz: “Vence la indiferencia y conquista la paz” del 2016, destacaba que:

“Los educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona”, comentó el Santo Padre.

“Hay un canto litúrgico tan sencillo pero significativo: ‘Paz, Paz, todo el mundo queremos Paz’, y parece que la paz es un clamor general, no solamente ahora, siempre lo ha sido”, explica el Padre Luis Sarmiento, Rector del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo de nuestra Arquidiócesis de Lima.

Parece que este deseo de paz es un clamor constante, que no se agota, que no se acaba, y que nos pone también el reto de ponernos en pie, de ponernos en compromiso.

“La paz no es ausencia de guerras, la paz no es ausencia de conflictos, la paz es caer en la cuenta que, en medio de las situaciones en las que soy golpeado, termino poniéndome de pie con la ayuda de Dios, con la ayuda de los otros, para seguir haciendo lo que me toca”, agregó el Rector.

En ese sentido, en el marco del Día Internacional de la Paz, queremos compartir los testimonios de esfuerzo y dedicación de nuestros educadores, responsables del acompañamiento y la formación de las futuras generaciones de nuestro país.

“Aprender a leer críticamente el mundo para conocerlo y transformarlo”.

Para Yisela Cervantes Ñaupari, docente de educación religiosa y coordinadora de ODEC Lima, ser educadora es un privilegio que viene acompañado con la “ineludible obligación de inculcar valores en nuestros estudiantes”.

“Como docentes tenemos la responsabilidad de educarnos y educar permanentemente, sea en forma presencial, virtual o remota, lo cual implica aprender y enseñar a leer críticamente el mundo para conocerlo y transformarlo”, expresó Cervantes Ñaupari.

Para la docente, hay que recordar siempre la frase del Papa Francisco que nos exhorta a “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”.

“Es necesario una educación en la que se viva la paz”.

“Los docentes y padres de familia que dan de sí para la formación de los jóvenes, es un ejemplo a valorar en la tarea que todos tenemos, que es la de construir una sociedad más pacífica y tolerante, y empezando sobre todo por el buen trato”, señala, por su parte, Rubén Aguirre, coordinador de ODEC Lima.

Para el profesor Rubén, la pandemia está haciendo “que el enfoque de la educación se vaya centrando en aquellos valores necesarios propios para que se dé el soporte emocional y espiritual a las personas. De allí la necesidad de fortalecer una educación en donde se viva la paz y la tolerancia”.

En ese sentido, es importante estar conscientes de que “para educar a nuestros jóvenes a que vivan una cultura de paz y de tolerancia, se debe empezar practicando, sobre todo, actitudes concretas”. Esto se puede manifestar en la actitud de querer y amar a los jóvenes, ante todo, para de esta manera “enseñarles a mirar al otro como a una persona en su integralidad a quien tiene que respetar y debe de comprender”.

“Desde nuestra condición de docentes de educación religiosa, educar en la paz y tolerancia, es acompañar a los estudiantes y enseñarles a poner en práctica aquella esperanza vivida por Jesús, que nos dijo: Ámense unos a otros”, destacó Rubén Aguirre.

“Convivir con el otro aún en las diferencias”.

María Jesús Arroyo es docente del Área de Formación Religiosa, en la Institución Educativa Emblemática 1071 Alfonso Ugarte, del distrito de San Isidro. Para ella “la importancia de la educación en la construcción de la paz nacional es trascendental, pues la paz significa aprender a convivir con el otro, aún en las diferencias”.

“Educar para la paz verdadera es volver la vida en la tierra digna de ser vivida, permitiendo a los hombres y mujeres de una nación y del mundo, crecer, esperar y construir una vida mejor para su futura generación”, subrayó.

También recuerda que, durante este tiempo de crisis, los docentes han tenido que dejar a un lado sus miedos o temores personales y familiares para poder alentar a seguir adelante, “alentando a reorganizarse, a enfrentar en comunidad familiar los desafíos nuevos, a ser capaces de tolerar los continuos cambios y a de una manera autónoma y responsable seguir con la vida”.

La profesora María nos recuerda que “todo pequeño o gran esfuerzo que hagamos por construir un mundo en paz es trascendental para nuestras vidas”.

En el Día Internacional de la Paz, también queremos recordar las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI: “Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna”.