En una Eucaristía oficiada por el Padre Jaime Calvo Zárate, las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo fueron entregadas al decanato 5 para recorrer en peregrinaje por nuestra ciudad. Durante su homilía, Calvo recordó que la Resurrección nos interpela a ser testigos en el mundo, «renovando nuestro corazón y llenando de esperanza a toda la humanidad».

Refiriéndose al Evangelio de Marcos (16, 9-15), que narra las apariciones de Jesús Resucitado y el envío misionero de los discípulos, el celebrante explicó que el mensaje pascual implica un compromiso concreto: «Somos discípulos del Señor y estamos llamados a anunciar la buena noticia a todos nuestros hermanos».
Santo Toribio, ejemplo de misión y entrega
Como ejemplo de este mandato misionero, el Padre Jaime Calvo destacó la vida de Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de la Iglesia en el Perú, quien dedicó su vida a evangelizar en extensos territorios, defendiendo la dignidad de los pueblos indígenas y a organizar la Iglesia en América:
Nuestro santo patrón supo donar su vida en llevar la buena noticia a toda su jurisdicción pastoral
Al finalizar la celebración, se realizó a la entrega de las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo, que estuvieron bajo custodia del decanato 4, a cargo del Padre Miguel Ángel Vassallo Pulido, y fueron entregadas al Padre José Antonio Úbillus Lamadrid, vicario del decanato 5, para su permanencia temporal.
Este gesto, realizado en la Basílica Catedral de Lima, se enmarca en las actividades por los 300 años de la canonización del santo.

