En el marco del Día de la Resocialización, que se conmemora cada 16 de julio en el Perú, la Arquidiócesis de Lima celebró la Santa Misa oficiada por monseñor Guillermo Cornejo, asesor de la Pastoral Carcelaria y Obispo Auxiliar de Lima, quien destacó la importancia de acompañar desde la fe los procesos de cambio y reinserción de las personas privadas de libertad.
La celebración contó con la participación de representantes del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), agentes pastorales de los penales de mujeres Santa Mónica, Anexo y Virgen de Fátima, representantes de la Clínica Stella Maris, del Movimiento Llamas de Amor y de la revista Medio Libre del Callao.

Durante su homilía, monseñor Cornejo recordó que esta jornada no debe ser entendida únicamente desde las cifras o los resultados, sino desde la persona y su proceso de transformación.
“Hoy es un día muy grande porque vamos a luchar para que esas personas que están dentro de un penal sean mejores personas, sean bondadosas, sean honestas, honradas, fuertes, valientes, íntegras”, expresó.
El Obispo Auxiliar de Lima resaltó que la misión de la Pastoral Carcelaria implica acompañar a quienes se encuentran privados de libertad, reconociendo que toda persona tiene la posibilidad de cambiar y reconstruir su vida.
“Lo importante es que estamos trabajando; estamos con valentía para trabajar, para salir adelante, para no mirar cosas mínimas, sino poner de nuestra parte”, afirmó.
Una Iglesia cercana a las realidades más vulnerables
En otro momento de su reflexión, monseñor Cornejo destacó la importancia de la unidad entre las distintas pastorales de la Iglesia, señalando que el acompañamiento a las personas privadas de libertad forma parte de una misión más amplia de servicio y compromiso social.
“Necesitamos estar muy unidos no solamente con la Pastoral Carcelaria, sino con toda la Pastoral Social y todas las pastorales de la Iglesia”, manifestó.
Asimismo, recordó que la Pastoral Carcelaria nace desde la humildad, la cercanía y la capacidad de alegrarse por los procesos de quienes logran transformar sus vidas. “La Pastoral Carcelaria es humildad. La Pastoral Carcelaria es sencillez. La Pastoral Carcelaria es ser uno más”, afirmó.
Para Dios nada es imposible
Monseñor Guillermo Cornejo invitó a los agentes pastorales a confiar en la acción de Dios y a perseverar en esta misión, incluso cuando existan dificultades o incomprensiones.
“Para Dios nada es imposible”, recordó, animando a quienes acompañan la realidad penitenciaria a continuar llevando un mensaje de esperanza.
Finalmente, agradeció el trabajo de todos los agentes de la Pastoral Carcelaria y la Pastoral Social, destacando que esta labor es una verdadera vocación de servicio hacia quienes necesitan volver a encontrar un camino de vida nueva.
La Eucaristía, celebrada en el Palacio Arzobispal de Lima, contó con la participación de los padres José Marengo, capellán del penal de Ancón; y Gerardo Céliz Chirinos, capellán del penal Virgen de Fátima.


