Lima y Friburgo: 40 años de fraternidad y camino compartido desde el Evangelio

En la Catedral de Lima, durante la celebración eucarística por el inicio de las actividades conmemorativas del 40° aniversario de la Partnerschaft Perú-Friburgo, el cardenal Carlos Castillo reflexionó sobre el significado de esta relación de comunión y colaboración pastoral entre ambas Iglesias, que nació hace cuatro décadas y que ha permitido fortalecer la fraternidad, el intercambio y la misión compartida.

La Santa Misa contó con la presencia del arzobispo Stephan Burger, de la Arquidiócesis de Friburgo, obispos de distintas jurisdicciones del Perú, sacerdotes, representantes de ambas Iglesias y miembros de las comunidades que durante estos años han formado parte de este camino de fraternidad.

Cuarenta años de una Iglesia que camina en solidaridad

La celebración eucarística fue presidida por el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, quien invitó a mirar estos 40 años de camino compartido como un signo concreto de una Iglesia que vive desde la solidaridad y el encuentro.

A partir del Evangelio, el arzobispo de Lima recordó que la fe cristiana es una experiencia de libertad que se expresa en el amor y en la capacidad de ponerse al servicio de los demás.

“Esta reflexión que Jesús hace a sus discípulos (…) nos hace ver que nuestra fe cristiana es, en primer lugar, una experiencia de libertad. Y no hay mejor experiencia de libertad que la libertad para amar”, expresó.

En esa línea, destacó que uno de los grandes desafíos del mundo actual es recuperar la capacidad de compartir, acompañar y hacer crecer a las personas y a los pueblos.

“Uno de los problemas grandes que tenemos en el mundo es tener esa libertad para compartir, para amar, para hacer crecer a las personas, para hacer crecer a los pueblos”, afirmó.

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Solidaridad como expresión de la fe

El cardenal Castillo resaltó que la experiencia de la Partnerschaft ha permitido comprender que la fe cristiana solo puede vivirse plenamente desde la solidaridad y el encuentro entre hermanos.

Al recordar este camino compartido con la comunidad de Friburgo, agradeció los lazos construidos durante estas cuatro décadas y señaló que esta relación representa un signo concreto de una Iglesia que acompaña, comparte y camina unida. Y agregó:

No es posible vivir la fe cristiana si es que no la vivimos solidariamente, hermanándonos.

CARDENAL CASTILLO

Asimismo, explicó que el hermanamiento entre pueblos constituye un compromiso mutuo de ayuda y cercanía, especialmente en un mundo que continúa marcado por diversas formas de división y sufrimiento.

Humanizar la humanidad desde el Evangelio

En otro momento de su reflexión, el arzobispo de Lima destacó el llamado del Papa León XIV a “humanizar la humanidad”, una tarea que implica recuperar los sentimientos de Jesucristo y la libertad con la que Dios ama a cada persona.

“Humanizarla significa llenarla de los sentimientos de Jesucristo y, sobre todo, de la libertad con la cual el Señor nos ha amado, sin amenazarnos, sin ponernos condiciones”, señaló.

Frente a los desafíos actuales, el cardenal Castillo recordó que la Iglesia está llamada a anunciar una lógica distinta: la del amor gratuito, la solidaridad y el servicio, poniendo siempre en el centro la dignidad de cada persona

En ese sentido, resaltó que la diversidad de la Iglesia expresa la riqueza de los distintos pueblos y comunidades que, desde sus propias experiencias, anuncian el Evangelio.

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Una historia de comunión que continúa

Como representante de la Iglesia hermana de Friburgo, el arzobispo Stephan Burger expresó su gratitud por estos 40 años de camino compartido y recordó que la Partnerschaft ha sido una experiencia de enriquecimiento mutuo para ambas comunidades eclesiales. Y acotó:

Cuando hace 40 años se fundó esta Partnerschaft, no podía imaginar todo lo que iba a surgir de esta relación y todo lo que estaría unido a ella.

MONS. Stephan Burger

El arzobispo destacó que este vínculo ha significado una experiencia de fraternidad que ha trascendido las distancias y se ha fortalecido a través del encuentro entre personas y comunidades.

“Cada vez que vengo a este país soy recibido con una gran cercanía y hospitalidad. Más allá de las distancias, un corazón habla al otro”, expresó.

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Finalmente, Stephan Burger manifestó su deseo de seguir fortaleciendo este camino conjunto y poder celebrar en el futuro un nuevo aniversario de esta comunión entre las Iglesias de Lima y Friburgo.

Después de cuatro décadas de camino compartido, la Partnerschaft Perú-Friburgo continúa siendo un signo de comunión entre Iglesias hermanas, llamadas a seguir fortaleciendo la solidaridad, el encuentro y el servicio desde el Evangelio.

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