Desde Buenos Aires, el arzobispo Jorge Ignacio García, hizo un llamado a la Iglesia latinoamericana a superar lecturas políticas o coyunturales para disponer el corazón ante la visita del Papa León XIV a Sudamérica.
El anuncio oficial del primer viaje apostólico del Papa León XIV a América del Sur —que abarcará a Uruguay, Argentina y Perú— ha sido recibido no solo como una festividad local en cada país, sino como un acontecimiento pastoral de alcance continental.
En diálogo para el programa «León XIV vuelve a casa», impulsado por la oficina de comunicaciones del Arzobispado de Lima, el obispo de Buenos Aires compartió la profunda vivencia de fe y alegría con que la Iglesia en Argentina ha acogido el anuncio del viaje apostólico del Papa León XIV, del 6 al 8 noviembre de 2026.

Superar lecturas locales y políticas
Monseñor Jorge García hizo especial hincapié en la necesidad de enfocar la preparación espiritual de los fieles desde la verdadera identidad del ministerio petrino. Frente a las inevitables comparaciones o expectativas derivadas del pontificado de Francisco, el prelado invitó a mirar esta visita apostólica más allá de las especulaciones:
«Para los argentinos quedó la sensación de por qué no vino el Papa Francisco… Nosotros tenemos que trabajar fuertemente en esta etapa preparatoria en todo lo que tenga que ver con el sucesor de Pedro, el pastor universal que viene a acompañar al pueblo argentino, como también lo viene a hacer con el pueblo uruguayo y peruano», declaró en conversación con el periodista Juan José Dioses.
León XIV no viene a tapar el agujero de la no visita de Francisco. Viene a visitar a su pueblo, a encontrarse con el pueblo argentino, y es el sucesor de Pedro que va a compartir con todos nosotros.

Reconstrucción del tejido social latinoamericano
El arzobispo de Buenos Aires resaltó que el magisterio de León XIV, expresado en su encíclica Magnífica Humanitas, llega a América Latina en un momento de tensión social e intolerancia. El llamado pontificio a la paz es un imperativo de reconstrucción comunitaria para toda la región:
«Cuando se presentó la primera vez, en el balcón de San Pedro, nos saludó con el mensaje de Jesús a los discípulos: ‘La paz esté con ustedes‘. León XIV se ha transformado en una voz profética de la paz para este mundo en guerra, desarmada y desarmante… La paz empieza en el propio corazón y tiene que ver con la manera que tenemos de vincularnos y de hablarnos. Ahí construimos o no la paz».
Saciar la sed profunda que tenemos de Dios
Evocando el pensamiento agustiniano, clave en la formación de Robert Prevost, el monseñor García remarcó que el paso del Papa por Uruguay, Argentina y Perú constituirá un bálsamo de consuelo ante el desaliento que aqueja a las naciones de la región:
«Tomando palabras de San Agustín, tan significativo en la vida de León XIV: ‘Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti‘. Nuestros corazones tienen sed y hambre de Dios. La presencia y el mensaje de León XIV va a ayudar a saciar esa sed profunda que tenemos de Dios y que muchas veces no la sabemos ni siquiera expresar», reflexionó.

Un abrazo fraterno al Perú y al Cardenal Castillo
Para el arzobispo de Buenos Aires, el paso del Pontífice por el Cono Sur y la región andina será un estímulo para dinamizar la misión de la Iglesia en toda América Latina, renovando la fe de pueblos que sufren la tentación del desaliento:
«Creo que es una hermosa oportunidad para impulsar la Iglesia en América Latina; para que el Santo Padre, como pastor universal, nos confirme en la fe, nos anime en la esperanza y nos anime en el compromiso. Nuestros pueblos sufren, nuestros pueblos tienen muchas veces el desaliento de creer que no vamos a salir adelante. Estamos muy acostumbrados a la queja, a la crítica y a la protesta; creo que ahora tenemos una hermosa ocasión para celebrar y llenarnos de esperanza», precisó.
Al concluir la entrevista, monseñor García dirigió un cálido mensaje al pueblo peruano y tuvo un gesto de especial afecto hacia el Cardenal Carlos Castillo:
Al querido pueblo peruano y al cardenal Carlos Castillo les digo que estamos hermanados en la esperanza y en la alegría de la visita de nuestro Pastor.