De cara al viaje apostólico del papa León XIV a Sudamérica, el cardenal Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba, ofreció una lectura pastoral sobre el significado de esta visita para los países de Uruguay, Argentina y Perú. Como participante del Cónclave, el purpurado remarcó que el Pontífice llega como un pastor que comprende profundamente la identidad y las dolencias de nuestra región.
Un pastor con «calle» que conoce la realidad latinoamericana
En diálogo para el programa «León XIV vuelve a casa», impulsado por la oficina de comunicaciones del Arzobispado de Lima, el cardenal Rossi valoró el recorrido misionero del Santo Padre, destacando que su trabajo previo en América del Sur le brinda una lectura directa de las virtudes y desigualdades del continente:
«León XIV es un hombre que ‘tiene mundo’, tiene ‘calle’; es decir, ha caminado por nuestra Latinoamérica, ha puesto el pie en el barro de nuestro ser de Latinoamérica, lo cual es una gran riqueza», expresó.

El arzobispo de Córdoba precisó que, «quien visitará nuestros países no es alguien que viene con los ojos vendados, no es un ingenuo que desconoce lo nuestro, sino que es alguien que sabe, por un lado, de la fe y de la dignidad de nuestro pueblo; y por otro lado, de las fragilidades de nuestros países».
Fidelidad al legado de Francisco
El prelado cordobés resaltó que León XIV asume el magisterio de Francisco con fidelidad creativa, sosteniendo una Iglesia de fronteras amplias y atenta a las realidades más marginadas de la región:
«Su espíritu misionero nos da a nosotros una garantía de alguien que apuesta a una Iglesia de puertas abiertas, de frontera grande, de acoger a todos, como pedía su antecesor, el Papa Francisco. León XIV ha tomado la posta del legado de Francisco con mucha fidelidad, agregando lo propio, lo personal», declaró en conversación con el periodista Juan José Dioses.

La presencia del papa León XIV nos ayudará a revisar muchas cosas. Aquí en Argentina, la vulnerabilidad está bastante descuidada y los vulnerados son muchas veces invisibilizados. Su presencia nos renovará e interpelará a enmendarnos como nación y como Iglesia.
Evocando la vivencia interior durante el cónclave en el que fue elegido el Pontífice, el cardenal Rossi recordó cómo la figura de Robert Prevost se fue clarificando de manera providencial, destacando su riqueza cultural y experiencia en las periferias:
«La elección de Robert Prevost es la constatación de que el Espíritu Santo no se ha jubilado ni retirado, sino que sigue obrando», agregó.
Un mensaje de afecto al Perú
Al cierre de su testimonio, el cardenal Rossi dedicó unas palabras de afecto al pueblo peruano, tierra de la que provienen varios santos. Asimismo, expresó su gratitud y amistad al Cardenal Carlos Castillo:
«Quiero expresar mi cariño por Perú; siempre los he sentido muy cercanos, muy cariñosos. Para nosotros, Perú es un testimonio hermoso de fe, porque es un pueblo profundamente digno y religioso. Un abrazo muy grande a todo el querido pueblo peruano y también al uruguayo», comentó.
Renuevo el agradecimiento al Cardenal Castillo, agradezco la amistad que se gestó allí en torno al Sínodo y con el Cónclave.
