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Durante su homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el Papa Francisco reflexionó acerca de la relación gratuita que tenemos con Dios y que debemos tener con los demás.

Servir y no servirse

Inspirado por la lectura del Evangelio según San Mateo, el Pontífice meditó sobre la misión de los cristianos y afirmó que: “un cristiano no puede quedarse quieto”, puesto que la vida cristiana es “hacer camino, siempre”.

“La vida cristiana es para servir. Es muy triste cuando encontramos cristianos que al inicio de su conversión o de su conciencia de ser cristianos, sirven, están abiertos a servir, sirven al pueblo de Dios, y después terminan sirviéndose del pueblo de Dios. Esto hace mucho mal, tanto mal al pueblo de Dios. La vocación es para “servir”, y no para “servirse de””, añadió.

“El Señor está lleno de dones para darnos”

El Santo Padre hizo énfasis en lo importante de dar gratuitamente y recordó que “la salvación no se compra, se nos da gratuitamente, Dios, en efecto, nos salva gratis, no nos hace pagar. Y como Dios hizo con nosotros, así también debemos hacer con los demás. Precisamente esta gratuidad de Dios es una de las cosas más bellas”.

“Hay que saber que el Señor está lleno de dones para darnos. Sólo pide una cosa: que nuestro corazón se abra. Cuando decimos “Padre nuestro” y rezamos, abrimos el corazón para que esta gratuidad venga. No hay relación con Dios fuera de la gratuidad. A veces, cuando necesitamos algo espiritual o una gracia, decimos: “Bueno, ahora ayunaré, haré penitencia, haré una novena….”. Está bien, pero estén atentos: esto no es para “pagar por la gracia”, para “comprar” la gracia. Esto es para ensanchar tu corazón para que la gracia venga. La gracia es gratuita”, acotó.

Todos los bienes de Dios son gratuitos, el problema es que el corazón se encoge, se cierra y no es capaz de recibir tanto amor gratuito.

“No vender la gracia”

El Papa hizo un llamado a todos los pastores de la Iglesia a no “vender la gracia” porque de esa manera solo se hace un mal a la Iglesia: “Hace tanto mal, cuando se encuentran pastores que hacen negocios con la gracia de Dios: “Yo haré esto, pero esto cuesta tanto, esto otro tanto…». La gracia del Señor es gratuita y tú debes darla gratuitamente”.

Sirvan y den gratis lo que gratis han recibido. Que nuestra vida de santidad sea este ensanchar el corazón, para que la gratuidad de Dios, las gracias de Dios que están allí, gratuitas, que Él quiere dar, lleguen a nuestro corazón.

“En nuestra vida espiritual siempre tenemos el peligro de resbalar sobre el pago, siempre, incluso hablando con el Señor, como si quisiéramos dar un soborno al Señor. ¡No! ¡La cosa no va por allí! No va por ese camino. “Señor, si tú me haces esto, te daré esto”. No. Yo hago esta promesa, pero esto me ensancha el corazón para recibir lo que está allí, gratis para nosotros. Esta relación de gratuidad con Dios es lo que nos ayudará después a tenerla con los demás, tanto en nuestro testimonio cristiano como en el servicio cristiano y en la vida pastoral de los que son pastores del pueblo de Dios. Haciendo camino. La vida cristiana es andar. Predicar, servir, no “servirse de”” finalizó el Santo Padre.