«Hace un año exactamente, el Espíritu Santo nos entregó y nos inspiró a buscar a aquella persona que fuera la más adecuada para afrontar el reto de la paz en medio del mundo». Con estas palabras, el Cardenal Carlos Castillo recuerda la histórica elección del Papa León XIV. El arzobispo de Lima explicó que «cada época y tiempo requiere de una persona de cierto perfil y cualidades», reconociendo en Robert Prevost, la «continuidad del trabajo profundo, fecundo y de cercanía de Francisco».
Ante el peligro y la ambición de los poderosos que amenazan con destruir el equilibrio de la sociedad, el purpurado destacó el aprendizaje de León XIV como misionero en el Perú, especialmente, «con los más pobres, los pueblos olvidados y con su querida diócesis de Chiclayo». Todo ello ha hecho posible que el ministerio petrino de Robert Prevost se sostenga en la experiencia de «transmitir ese amor universal de Dios que nos ama a todos sin distinción y a todos nos da oportunidad».
En este primer año, León XIV ha estado muy atento a practicar y vivir esa paz desarmada y desarmante. Jesús nos desarma con su entrega amorosa, con el diálogo, la dulzura y la capacidad de entrar en la vida de los demás, de escucharnos mutuamente y ser hermanos.
El Cardenal Castillo señaló que el Santo Padre «nos convoca y guía a salir del egoísmo, abrir el corazón, comprender y apreciar al Otro para ser realmente un país en donde, por la fe cristiana, crecemos en el amor, en solidaridad y en justicia». Y añadió:
«Que el Señor nos bendiga siempre con el testimonio pacifista y misionero del Papa León XIV, para que juntos caminemos en el servicio de la sociedad para mejorar y pacificar el mundo».
