En el domingo XXIV del tiempo ordinario, el cardenal Carlos Castillo hizo un llamado a a mirar la realidad con sabiduría y profundidad, buscando soluciones desde la inteligencia, la justicia, el respeto de los derechos humanos, una paz desarmada y desarmante que supere la tentación de responder al mal con más violencia.
En su alocución sobre el evangelio de hoy (Mt 18, 21-35), que nos presenta la enseñanza de Jesús sobre el perdón, el arzobispo de Lima explicó que el Señor quiere educarnos en el amor. Por eso, ante la pregunta de Pedro sobre cuántas veces se debe perdonar, la respuesta refleja un llamado a abordar los problemas con hondura, paciencia y capacidad de comprensión: “No siete veces, sino hasta setenta veces siete”, dice Jesús.
El cardenal Castillo sostuvo que el número siete expresa plenitud, y que “setenta veces siete” señala una plenitud todavía mayor. El perdón, por tanto, significa “persistir en el don”: reconocer que la vida es un don gratuito y todos, incluso quienes han cometido graves males, conservan su condición humana. «El Señor nos considera de sus hijos, nos ama y nos perdona», ha señalado.
Sin embargo, perdonar no significa desconocer el mal ni renunciar a la justicia. Este es un eje central en la reflexión del evangelio de Mateo: una sociedad herida por la violencia necesita aprender a enfrentar el mal sin quedar atrapada en la misma lógica que pretende combatir.

La sabiduría de entrar en lo profundo
El Primado del Perú puso especial énfasis en una palabra que resulta fundamental para comprender el momento que vive el país: sabiduría. Al recordar a los integrantes del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), presentes en la celebración por los 34 años de la captura del lider terrorista Abimael Guzmán, el arzobispo de Lima señaló que la situación actual de violencia exige prudencia e inteligencia para no responder con inmediatez, sin «leer con profundidad», mirando más allá para reconocer la complejidad de una situación.
El obispo de Lima cuestionó aquella lógica reducida de responder a la violencia con más violencia: «La persona inteligente no va y dice: ‘como hay mucha violencia, entonces, de una vez mata uno con otro y se acabó’». Y añadió: «¡Eso es negligencia!».
El cardenal Castillo mencionó que, cuando una sociedad deja de reflexionar, puede terminar respondiendo desde el miedo y la desesperación: «Cuando no hay reflexión ni capacidad crítica, cuando no hay educación, entonces, nos desesperamos y empezamos a matarnos, a insultar y a destruirnos, dejando de lado todo lo que valemos como personas», advirtió.
Aprender a cultivar la sabiduría en nuestras decisiones
En otro momento, el cardenal Castillo reiteró que el perdón no implica ausencia de justicia, por lo que es fundamental sumar esfuerzos para reparar el daño cometido. En ello consiste también el sentido del perdón cristiano como una manera de evitar que se repita la historia trágica de nuestro país en tiempos de terrorismo. Y agregó:
En nuestra historia nacional no puede volver a haber terrorismo ni terror del Estado. Es urgente que pensemos bien qué estamos haciendo, qué país estamos construyendo y qué Iglesia estamos formando para reparar las heridas y prevenir los rencores, las violencias.
Y recordando el llamado incesante del papa León XIV a una paz desarmada y desarmante, el arzobispo de Lima afirmó que «las guerras nunca solucionaron nada», por lo que es indispensable iniciar un camino de «perdón y amistad con exigencia y profundidad», evitando acuerdos superficiales bajo la mesa o decisiones improvisadas que acentúan la tensión social vivida.
Es necesario, por tanto, volver a la sabiduría como una tarea espiritual y social. Al recordar el sentido de la celebración y la advocación de la Virgen de la Sabiduría, el cardenal Castillo invitó a mirar las situaciones antes de reaccionar: «Estamos todos llamados, gracias a nuestra patrona, la Virgen de la Sabiduría, a acoger el camino del amor gratuito de Dios para saborear profundamente las situaciones y entrar en lo profundo», afirmó.

