Cardenal Castillo: Recuperar el espíritu de fineza frente al cálculo y la ambición

En la celebración del VI Domingo de Pascua, coincidiendo con el Día de la Madre, el Cardenal Carlos Castillo hizo un llamado a recuperar el «espíritu de fineza» frente a una cultura marcada por el cálculo, la ambición y la lógica del negocio. Afirmó que el amor materno revela el sentido más profundo del Evangelio.

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«Quien me ama, que guarde mis palabras y mis mandamientos», son las palabras de Jesús que nos recuerda el evangelio de Juan (14, 15-21). A partir de este mensaje, el arzobispo de Lima recordó que la misión de testimoniar a Jesús y transparentarlo con nuestras actitudes, palabras y acciones. El prelado advirtió que una vida creyente que no manifiesta el amor gratuito hacia los demás queda incompleta:

«Quien no manifieste ese amor que recibimos de Dios, entonces, es un cristiano un poco ‘manco’, un poco ‘cojo’, porque le falta algo fundamental», indicó. Asimismo, añadió que «solo el que ama puede participar de Dios».

Volver al fundamento del amor gratuito del proceso generativo de la vida

Durante la homilía, el Primado del Perú destacó especialmente la figura de la madre como signo del amor gratuito de Dios. «¿En quién tenemos más grandemente la imagen de aquel que ha recibido amor y lo da? En ustedes, mamás», expresó. El pupurado explicó que el tiempo de gestación es una experiencia que nos recuerda el don de la gratuidad que experimentamos antes de nacer:

«En el proceso generativo de los nueve meses, todo es gracia, todo es generosidad: los flujos de la sangre, los líquidos de la mamá, su respiración. Y lo más lindo también de todo eso: la palabra y el canto de la mamá. ¡Todo absolutamente gratis!», apuntó.

La persona graciada es la que sabe compartir y amar de acuerdo al amor que recibió. Cuando sabemos tratarnos finamente, con cariño, recurrimos a la sabiduría, algo que en el mundo moderno se ha dejado de lado.

Desde esa experiencia, el Cardenal Castillo sostuvo que el ser humano tiene dos espíritus unidos: uno que es más para el arte, la cultura o la música; y el otro que es para calcular. Y recordando al filósofo Blaise Pascal, argumentó que «el ‘espíritu de fineza’ es infinitamente superior al ‘espíritu de geometría’, entendido como el cálculo y el interés». Y añadió:

«Cuando se pierde la fineza, se camina al suicidio», cuestionando un modo de vivir centrado en el beneficio económico: «Nos dedicamos más a calcular, a pensar cuánto vamos a ganar mañana, sin importar que hundamos al país mientras nuestro negocio siga para adelante», precisó.

Por la rapidez del cálculo, se ha generado un sistema de vida en donde todo es rápido, inmediato. Todo es para sacar plata. Nos estamos volviendo un poco locos por eso, dejando de ser seres humanos.

Recordando la promesa de Jesús de enviar «otro Paráclito», el Cardenal Castillo explicó que «el Espíritu Santo Paráclito nos acompaña y nos defiende ante las dificultades. Lo podemos ver presente en todos los espíritus buenos y valiosos que tenemos en la vida».

Reiterando que el espíritu de fineza para abordar las situaciones nos permite discernir oportunamente, el arzobispo de Lima cuestionó cuando se instrumentaliza la religión para intereses económicos o de poder. Recordó que a Jesús «le planearon la muerte personas muy religiosas y muy sacerdotes, pero eran unos granujas», porque «habían convertido el templo en un negocio».

En otro momento, aludió a una bella imagen utilizada por Jesús sobre Jerusalén: «¿Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos?«. Y comentó: «Jesús tenía sentimientos de gallina ¡Qué lindo! Se compara con una figura femenina, no tenía miedo».

El Cardenal Carlos pidió «desechar la locura de la ambición que está destruyéndonos a todos». Y dijo con voz enérgica: «Tenemos que decir a este mundo: ¡Basta ya! Más maternidad, más sentido maternal, más sentido femenino. Hemos eliminado una dimensión fundamental de la vida del ser humano que el espíritu Paráclito, el espíritu consolador, el espíritu alentador, el espíritu defensor, nos hace recuperar a todos».

Finalmente, dirigiéndose a todas las madres en su día, expresó:

Las mamás están en la médula de nuestro ser. Gracias, mamá, por todo lo que has hecho por nosotros.

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