Cardenal Castillo: Un cristianismo ‘mágico’ es un catolicismo sin Jesús

En el V domingo de Pascua, el Cardenal Carlos Castillo reflexionó sobre el riesgo que conlleva la idolatría de la fe, ignorando el testimonio y los gestos que nos dejó Jesús. Criticó a quienes «abandonan la riqueza del cristianismo» para acomodar sus deseos y ambiciones personales.

El arzobispo de Lima ofreció una especial intención por los cinco jóvenes que murieron durante un operativo militar en Colcabamba.

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El evangelio del V domingo de Pascua (Juan 14, 1-12) nos recuerda las palabras que el Señor dirige a sus dicípulos poco antes de su partida. Ellos están «medio turbados porque no entienden aún la profundidad del mensaje», explicó el Cardenal Castillo. Esta turbación no es ajena a la vida del creyente, que puede sentir la tentación de actuar con desesperación frente a un problema o una tragedia.

El riesgo de un cristianismo que no discierne

Frente a la complejidad de las situaciones, Jesús nos pide: «Crean en Dios y crean también en mí». La respuesta del Señor no termina de convencer a los discípulos, especialmente, a Tomás y Felipe. «En el fondo, todavía en los discípulos predominaba la idea hebrea que tenían de Dios, pensando que no podía ser igual a Jesús, sino que Él era como un profeta más», argumentó el purpurado.

Por un lado, está Tomás, que busca méritos para llegar al Padre, ignorando que tenía al frente a Jesús, quien es transparencia viva de Dios. Por otro, está Felipe, que muestra una actitud de insistencia y pretende conseguir respuestas inmediatas a un camino que requiere paciencia y profundidad.

En ambos casos – planteó el arzobispo de Lima – hay un problema de fondo: «cómo creer realmente en el Señor y no hacernos una imagen de Él que, más bien, se acomode a nuestros gustos, deseos y ambiciones». Cuando asumimos un cristianismo ‘mágico’ que resuelve todo en un chasquido de dedos – advirtió Su Eminencia – construimos una idolatría de la fe cristiana que vive de espaldas al testimonio de Jesús:

Cuando queremos un cristianismo de “magia”, abandonamos su riqueza, sustituyéndolo por un catolicismo sin Jesús.

Haciendo eco al llamado de León XIV por una paz desarmada y desarmante, el Cardenal Castillo sostuvo que la paz «solamente puede venir si nosotros nos desarmamos y somos generosos». Lamentablemente, todavía hay muchos cristianos que recurren a la violencia y a la instrumentalización de la fe para justificar discursos de odio.

«Uno no puede decir: ‘Yo soy católico’, pero agregar: ‘Mátenlo de una vez a ese’. Esas expresiones no son cristianas ni católicas», manifestó el Primado del Perú, reiterando su exhortación a superar esta forma equivocada de la fe que atente contra el ser humano y el orden social. Y añadió:

Ser cristiano es dejarse amar por Dios, abandonarse a Él para que entre en nosotros. Dejémonos llevar por su amor y acojámoslo en las intuiciones más profundas de nuestro pueblo.

En otro momento, el Cardenal Castillo reiteró que reducir la fe católica a una intepretación atonjadiza que rechaza el misterio de Dios encarnado en la historia humana, es negar la entrega generosa de Jesús en la Cruz, que hoy nos dice con total claridad: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí«. Solo desde ese conocimiento se puede sostener una fe auténtica. Por último, añadió:

«La fe no es complicada, es simple, pero requiere profundidad. Mostremos testimonialmente que somos seguidores de Jesús, conozcámoslo a través del Evangelio para anunciarlo en las diferentes situaciones».

La Eucaristía de este V domingo de Pascua fue concelebrada por Monseñor Jordi Bertomeu, oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. También participaron representantes del Puericultorio Pérez Araníbar y la Hermandad de Caballeros de San Martín de Porres, al cumplirse el 63 aniversario de su canonización. El arzobispo de Lima ofreció una oración especial por el padre Gerardo Aste, sacerdote jesuita que dedicó 39 años de su vida al ministerio sacerdotal.

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