En el marco del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santuario de Las Nazarenas acogió la Misa por la Nación en especial intención por la salud del Santo Padre León XIV. La Eucaristía contó con la presencia de la presidenta de la República, Keiko Fujimori, autoridades del Estado y miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros.

Durante su homilía, el Cardenal Carlos Castillo dedicó un momento especial de oración por la salud del Santo Padre León XIV, quien anunció esa misma madrugada que será intervenido quirúrgicamente. Al respecto, el Primado de la Iglesia en el Perú destacó su figura como «miembro dignísimo de nuestra nación» y subrayó la importancia de reflexionar a partir de sus propias palabras:
«La alegría que anunciamos no es artificial, sino profunda, concreta, real, hermosa como los rostros de las personas que encontramos, verdadera como el trabajo, las sonrisas, las lágrimas, las manos estrechadas, los gestos de bien de nuestras jornadas. Y es un don de Dios para la salvación del mundo», ha manifestado hoy el papa León XIV durante el Ángelus.

Anunciadores del bien mediante el diálogo y la comprensión de nuestra historia
Tras compartir la reflexión del Pontífice en torno a la parábola del banquete nupcial y el llamado a perseverar en hacer el bien aún frente a la incomprensión, el cardenal Castillo concluyó la celebración con una sentida exhortación a las autoridades y fieles presentes. En sus palabras finales, antes de impartir la bendición, remarcó el valor del encuentro y el entendimiento para superar las dificultades del país:
«Recordemos que el Señor nos ha constituido en anunciadores del bien, tal como Dios nos creó por medio de su palabra. Esa palabra nos permita dialogar y comprender nuestra historia, y que nuestra nación prospere a través del diálogo, que es lo único que nos salva cuando tenemos problemas. Y así en un espíritu de diálogo, de conciliarnos unos con otros en un camino de fe y esperanza», reflexionó el arzobisopo de Lima.

La celebración concluyó con la bendición de los signos de devoción y un llamado a mantener viva la esperanza y la unidad nacional bajo el amparo del Cristo de Pachacamilla.