Alberto Scalenghe sobre la IA: Una amistad fantasiosa que nos deshumaniza

En el marco de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones, el padre Alberto Scalenghe reflexiona en el podcast «Fe y Realidad» sobre el urgente llamado del Papa León XIV a custodiar los rostros humanos frente a la omnipresencia algorítmica.

La rápida adopción de herramientas algorítmicas ha transformado no solo el mundo académico y laboral, sino también la dinámica espiritual y relacional de las personas. Ante este escenario, el Papa León XIV ha lanzado una advertencia clara para la Jornada Mundial de las Comunicaciones: es urgente «custodiar voces y rostros humanos». Para desgranar este mensaje, el programa «Fe y Realidad» dialogó con el padre Alberto Scalenghe, sacerdote de la Sociedad de San Pablo, quien alertó sobre las falsas ilusiones que genera la tecnología cuando pretende sustituir el acompañamiento real.

El peligro de la «amistad artificial»

La postura de la Iglesia, lejos de ser un rechazo absoluto al progreso, invita a un discernimiento crítico. El padre Scalenghe subraya que el Pontífice no busca «ver el demonio en la inteligencia artificial», sino advertir sobre el abuso que conduce a la pérdida de nuestra propia esencia. Esta deshumanización se hace evidente cuando las personas acuden a la tecnología buscando orientación íntima.

«El problema no es tanto el consejo que me dé [la IA], el problema es que quien me está respondiendo no es un ser humano que sufre, no es un ser humano complejo, no es un ser humano que pasa por situaciones vitales de frustración o de alegría», advierte el párroco, señalando que esto nos conduce a una «amistad fantasiosa» que fractura la presencialidad.

El problema no es el consejo que dé la inteligencia artificial, sino que quien responde no es un ser humano que sufre ni pasa por situaciones vitales

Padre Alberto Scalenghe

Agentes pastorales como «curadores de contenido»

Ante la realidad de que muchos catequistas y laicos ya emplean plataformas como ChatGPT para resumir encíclicas o preparar dinámicas parroquiales, el sacerdote propone una figura clave adaptada del mundo del arte: el curador. Lejos de prohibir la herramienta, invita a elevar el criterio humano.

«Los agentes pastorales estamos llamados a ser curadores de contenido… yo puedo utilizar la inteligencia artificial, pero gracias a mi formación y criterios, puedo discernir qué es lo bueno y qué está en sintonía con el Magisterio», explica Scalenghe.

Finalmente, el sacerdote hizo un llamado a todos los ministros de la Iglesia a no huir de este debate por miedo o ignorancia. Asumir la corresponsabilidad tecnológica significa entender que el material generado por algoritmos no puede ser simplemente un archivo que se descarga y se repite de forma mecánica: «Que esa información no sea simplemente un clic que bajé y di, sino que pueda tener esa reflexión que yo hago a partir de lo que me ofrece la IA», concluyó.

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Entrevista para el programa «Fe y Realidad», con el padre Alberto Scalenghe
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