Cardenal Castillo: «Anunciar el Evangelio inspirados en la pedagogía de Santo Toribio»

Al profundizar en el segundo capítulo de la II Carta Pastoral a la Iglesia de Lima, el cardenal Carlos Castillo recordó el legado pastoral de Santo Toribio de Mogrovejo, quien supo valorar la cultura de los pueblos originarios para evangelizar desde el respeto, la cercanía y el reconocimiento de la dignidad humana.

La Iglesia de Lima continúa reflexionando sobre su vocación misionera y sinodal. En la más reciente edición del podcast «Caminando Juntos», el Cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, nos invita a reflexionar en torno a la pedagogía de Toribio de Mogrovejo, fuente de inspiración de la II Carta Pastoral a la Iglesia de Lima.

En esta carta pastoral el punto esencial es el poder aprender de la experiencia histórica más importante que hemos tenido de un arzobispo misionero como Toribio de Mogrovejo.

¿Por qué esta experiencia es fundacional para la Lima de hoy? El cardenal Castillo explicó que la metodología de Toribio de Mogrovejo no se limitaba al trabajo de escritorio, sino que, basado en su vivencia como laico y jurista, comprendió que la misión implicaba «embarrarse los zapatos». Así lo aseguró:

«Para poder resolver los casos, Santo Toribio iba a investigar y averiguar qué cosa había pasado, de manera que se involucraba para buscar verdadera justicia».

Las palabras del Primado del Perú se enmarcan en el Año Jubilar por el tricentenario de la canonización de nuestro santo patrón, quien supo enraizar su misión evangelizadora en la realidad de los pueblos, visitar los lugares más recónditos y defender la dignidad de las comunidades indígenas. Al respecto, declaró:

«Toribio de Mogrovejo decide caminar y pasar años recorriendo nuestro país, conociendo a la gente, sus costumbres, su pensamiento y, sobre todo, valorar la presencia de Dios previa a lo que nos trajeron los católicos españoles». Con esta afirmación, el arzobispo de Lima argumenta que la dimensión misionera convoca a la Iglesia a responder a los desafíos de cada época.

La dimensión misionera es la que precede nuestra vida como creyentes porque el Padre Celestial, desde la Creación, nos genera para que exista una realidad que Él ama y nunca abandona. Por eso, toda la humanidad está llamada a participar de la presencia de Dios

La pedagogía del encuentro y la suavidad del Evangelio

Frente a las corrientes de su época que buscaban imponer la fe por la fuerza o extirpar de raíz toda cultura originaria, el cardenal Castillo recordó que Santo Toribio de Mogrovejo optó por un camino distinto, inspirado en las ideas de Fray Bartolomé de las Casas para traducir el Evangelio desde el respeto:

«La pedagogía de Toribio consiste en poder comprender la propia creencia para irles traduciendo la fe cristiana a su realidad. Si nosotros perdemos nuestra humanidad, entonces, estamos creando una religión que solamente es una especie de evasión espiritual», advirtió.

Según el arzobispo de Lima, este método evangelizador fue la inspiración que condujo a que las comunidades campesinas integraran las cruces en los cerros andinos, reconociendo al Dios dador de vida detrás de los nevados y el agua, unificando así la fe comunitaria cristiana con sus raíces solidarias.

El peligro de una «Iglesia estándar»

En otro momento de la entrevista, apuntando a los nuevos desafíos de las realidades emergentes, el arzobispo Castillo fue enfático respecto a la necesidad de mantener vivo el proceso sinodal en la Iglesia, considerando la gran diversidad que nos reúne como comunidad en Lima. Y agregó:

«La unidad no es la uniformidad. Mucho cuidado con ese estilo ‘estándar’ de Iglesia que busca que todos seamos igualitos. Una Iglesia ‘estándar’ es totalmente seca, no tenemos ninguna posibilidad de expresarnos porque todo el mundo funciona uniforme. Esa estandarización todavía existe y hay que irla superando», acotó.

Para el Primado del Perú, la auténtica sinodalidad implica escuchar, recoger e intentar responder a los clamores del pueblo, tal como lo narran las Escrituras en el libro del Éxodo: «Hay el clamor que viene del dolor y hay el clamor que viene de la alegría. Esa atención permite ir esclareciendo nuestra misión y haciéndola cada vez más efectiva, y siempre en respuesta», remarcó.

AD9I7296
Padre Juan Bytton S.J., y Cardenal Carlos Castillo en el podcast «Caminando Juntos»

«Toribio de Mogrovejo ha sido un enorme bastión para León XIV»

En el marco de la próxima llegada del Santo Padre a nuestro país, el cardenal Castillo aludió a la profunda espiritualidad que une al Papa León XIV con Santo Toribio de Mogrovejo:

«León XIV aprendió de Toribio de Mogrovejo. Lo ha recordado hace poco en la vigilia de oración con los jóvenes en Madrid. Dijo que Toribio, para su conocimiento y profundización espiritual, ha sido un bastión enorme».

Finalmente, sobre el proceso de la Iglesia Sinodal en Lima, que este año viene trabajando en las asamblea sinodales especiales con los docentes, las hermandades, los movimientos laicales y las comisiones pastorales, el cardenal Castillo evocó la figura de Santa Rosa de Lima para exhortar a que el Pueblo de Dios aprenda a hermanarse:

«Dios tiene un plan para nosotros, y el plan es que toda la humanidad se hermane, se ayude y entre en el camino de la felicidad. A Rosa de Lima le encantaba decir que el Perú tenía que ser una ‘partecita del cielo’, de tal manera que anticipáramos aquí en la tierra unas formas nuevas cada vez de vivir entre nosotros».

Procesión por la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo (abril, 2026)

Anterior