Ricardo Medrano: Santo Toribio aprendió a mirar la realidad desde Cristo 

Inspirado en el testimonio de Toribio de Mogrovejo, el padre Ricardo Medrano, vicario del Decanato 3, reflexiona en torno al desafío que hoy enfrenta la Iglesia para cumplir su misión de acompañar a quienes más sufren y responder a los nuevos desafíos de nuestra ciudad.

Medrano llamó a salir de la burbuja de la autorreferencialidad para mirar la complejidad de nuestra realidad y llevar el testimonio de la fe a las periferias.

Escribe: Carmen López

En el marco del Año Jubilar por los 300 años de canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, las parroquias del decanato 3 compartieron días de peregrinaje junto a las reliquias de nuestro santo patrón, organizando diferentes actividades como charlas, jornadas de oración, misas comunitarias y una visita especial a los pacientes del Hospital Rebagliati. Este fue un momento que, para el padre Ricardo Medrano, permitió «vivir con fe y devoción el camino de la Iglesia de Lima».

La oportunidad de que nuestras comunidades parroquiales reciban la visita de las reliquias de Santo Toribio es una oportunidad que, según manifiesta el padre Medrano, «ha permitido redescubrir el legado de Toribio y su vigencia en la actualidad». A continuación, compartimos la entrevista que concedió a nuestra oficina de prensa y comunicaciones.

¿Qué significa para las parroquias de su decanato recibir las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo y qué frutos pastorales han surgido a partir de esta visita?

Ha sido un momento muy gratificante porque ha permitido que, entre parroquias, al recibir las reliquias, este pequeño gesto sea hecho con mucha fe, devoción y solemnidad, suscitando la creatividad de cada párroco con sus feligreses.

También ha sido gratificante escuchar de los sacerdotes estas experiencias, así como los frutos pastorales que han surgido de esta visita, conociendo más sobre la vida de Santo Toribio y su obra pastoral. Esto es muy importante en el camino de la sinodalidad porque nos permite renovarnos siguiendo el ejemplo de un Pastor con olor a oveja.

Recorrido de las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo en parroquias del decanato 3

El Papa León XIV ha insistido en la necesidad de abrir caminos de reconciliación y esperanza. Siguiendo el ejemplo pastoral de Toribio, ¿cómo puede hoy la Iglesia promover espacios de encuentro y diálogo en nuestras comunidades?

Santo Toribio de Mogrovejo siempre intentó crear caminos de reconciliación hacia los indígenas explotados y maltratados, invitando a que la sociedad limeña virreinal se convierta y viva de una manera más fraterna, más caritativa. Lo hizo con caridad, pero también con mucha firmeza, increpando a las autoridades acerca de estas actitudes frívolas y poco cristianas.

Nosotros, en las parroquias, ponemos en práctica este ministerio de la escucha que recomendó el Papa Francisco y ahora el Papa León XIV. Es necesario insistir en la misión de acompañar al hermano para escucharlo, desarrollar la pastoral del oído, algo que ha salido fruto de las asambleas sinodales y que debe continuar promoviéndose en este tiempo.

En ese sentido, la sinodalidad en Lima ha permitido que nuestras parroquias tomen diferentes iniciativas para diseñar múltiples actividades pastorales en las que nos sintamos escuchados, integrados y movilizados en favor de quienes más sufren. Si algo hemos aprendido es que todo trato con el hermano debe ser horizontal, no vertical. Aprender a escuchar implica superar esa idea clericalista en la que «yo mando y se hace como yo diga».

León XIV ha recordado que la caridad hace visible la presencia de Cristo en la Iglesia. En la realidad de las parroquias de su decanato, ¿cómo podemos vivir esta caridad de manera concreta en nuestras comunidades?

De manera concreta, en nuestras parroquias, la podemos vivir siendo solidarios, acogedores con las personas que vengan por primera vez, con aquellos que participan de la Eucaristía. Poco a poco debemos ir incentivar a que nuestros grupos parroquiales sean abiertos, no encerrados en el recelo, sino creando comunidades que evangelicen y lleven el testimonio de la fe a sus periferias, sin olvidarnos de los enfermos.

El servicio pastoral requiere del esfuerzo y la dedicación del tiempo para visitar a nuestros enfermos, ellos también claman de nuestra presencia y consuelo. La ayuda a los pobres, por otro lado, debe continuarse con iniciativas de labor social, recolección de alimentos y voluntariados. Pienso que de esa manera podemos ejercer y practicar la fe que profesamos.

Reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo en las instalaciones del Hospital Rebagliati

Santo Toribio fue un pastor que caminó cerca de su pueblo y conoció sus dificultades. En medio de las fracturas sociales que vivimos hoy, ¿cómo puede la Iglesia seguir ese ejemplo acompañando a quienes más sufren?

Santo Toribio de Mogrovejo fue un pastor que aprendió a mirar la realidad desde Cristo. Muchas veces, los sacerdotes podemos dar la impresión de que vivimos en una burbuja, como si todo gira en torno a lo que ocurre dentro de la parroquia. No debemos olvidar que afuera hay una realidad difícil y que requiere de la organización de nuestras jurisdicciones.

Así como lo hizo Santo Toribio, nuestro Papa Francisco y, ahora, nuestro Papa León XIV, la Iglesia debe ser en salida, acompañando a quienes la están pasando mal, no tienen trabajo, sufren la violencia del sicariato y la extorsión, visitar a los enfermos, no encerrarnos en nuestros propios planes de grupo y carismas, sino ver más allá, llenarnos de fe y enriquecernos de toda nuestra diversidad.

Hoy, vivimos una época de crisis de valores, nos hemos habituado a idolatrar al ‘dios tiempo’, al ‘dios dinero’. Parte de nuestra misión es aprender a donar el tiempo que tenemos en el encuentro con el Otro, como lo hizo Toribio de Mogrovejo.

En este Año Jubilar dedicado a Santo Toribio de Mogrovejo, ¿qué mensaje le daría a los fieles para redescubrir su legado y vivir una fe más comprometida con la sociedad?

Aprendamos de Santo Toribio de Mogrovejo que, siendo un hombre de fe, estuvo cerca de los que sufren, intentando crear puentes, caminos de diálogo, intentando exhortar a una sociedad a ser más cercana, más compasiva, más fraterna. Él nos deja un legado de ir a buscar al otro Cristo, al necesitado.

Nuestra Iglesia de Lima está llamada a redescubrir la hondura de este santo pastor para vivir de un modo pleno este camino sinodal que hemos empezado ya hace algunos años. Nuestra fe implica comprometernos a algo, no ser ‘ciegos’ ante la realidad que vivimos.

A veces, los sacerdotes damos la impresión de vivir en una burbuja. No debemos olvidar que afuera hay una realidad difícil que requiere la organización de nuestras jurisdicciones para anunciar el Evangelio y llevar el testimonio de la fe a las periferias.

«A veces, los sacerdotes damos la impresión de vivir en una burbuja. No debemos olvidar que afuera hay una realidad difícil que requiere la organización de nuestras jurisdicciones para anunciar el Evangelio y llevar el testimonio de la fe a las periferias».

Padre Ricardo Medrano

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