Cardenal Castillo: Recuperar nuestra magnífica humanidad para vivir el Evangelio

Reflexionando sobre la parábola del sembrador, el cardenal Carlos Castillo exhortó a recuperar la profundidad del corazón para anunciar el Evangelio en medio de un mundo marcado por la rapidez y la frivolidad. También señaló que la Iglesia está llamada a promover una humanidad reconciliada donde cada persona sea reconocida en su dignidad.

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En la celebración de la fiesta de san Francisco Solano, junto con el XV domingo del Tiempo Ordinario, el arzobispo de Lima reflexionó sobre la parábola del sembrador (Mt 13, 1-23) que nos permite acoger la Palabra de Dios con un corazón dispuesto a escuchar, comprender y dejarse transformar. En ese camino, recordó que la misión de la Iglesia es cultivar una fe capaz de responder con creatividad y profundidad a los desafíos del mundo actual.

Recobrar el valor y el sentido humano

Al iniciar su homilía, el cardenal Castillo explicó que Jesús anuncia la Palabra en un contexto donde la fe corre el riesgo de cerrarse sobre sí misma. «Eso que vivió Jesús y que lo describe muy bien con estas diferentes tierras en donde cae la semilla y no produce fruto, es lo que también sentimos en la Iglesia cuando, en un mundo tan complicado como el que vivimos, hay quienes escuchan y hay quienes no escuchan».

Del mismo modo, sostuvo que muchas veces la Palabra «se acomoda a los ‘dioses’ de los poderosos y, por tanto, se pierde el sentido profundo de la fe». En un tiempo de dominio tecnológico marcado por diversas formas de deshumanización, el cardenal Castillo ha recordado el valor de la dignidad de toda persona y el llamado cristiano a cuidar la humanidad.

El Primado del Perú advirtió sobre el «momento álgido que vive la humanidad donde los grandes quieren enriquecerse con los propios humanos usados como instrumentos». El prelado lamentó que, «con tanta riqueza, estamos olvidando nuestra humanidad», e invitó a responder a esta realidad recuperando el valor de cada persona.

El sistema de vida que vivimos está fundado en la rapidez y en el apuro: todo es fácil, todo es automático, todo es rápido. No hay tiempo de pensar ni de profundizar. Hoy, se piensa que las soluciones son automáticas. La vida se está volviendo tan ligera que nuestra humanidad está siendo destruida.

Frente a esa realidad, el cardenal volvió al centro de la parábola del sembrador para explicar qué significa ser la «tierra buena» donde la Palabra da fruto:

«La ‘tierra buena’ es aquella que se cultiva, se prepara, toma distancia, piensa las cosas y va abriendo su corazón poco a poco. No pasa a la ligera por las situaciones; comprende las situaciones. No trata de calcular qué le conviene, trata de entender de qué se trata cuando uno trata con una persona, qué problema tiene, en qué situación está». Asimismo, señaló que quien acoge el Evangelio busca comprender al otro y compartir su propia experiencia para ayudarlo, en lugar de actuar únicamente por conveniencia.

Tenemos que recordar la Magnífica Humanidad (Magnifica Humanitas) que tenemos, que debe ser no solamente defendida, sino promovida en las personas, en su ser.

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A los 300 años de canonización de san Francisco Solano

En la fiesta de san Francisco Solano, el arzobispo de Lima presentó al santo franciscano como un ejemplo de creatividad evangelizadora. Recordó que, al encontrarse con pueblos de distintas lenguas, «a través de su violín, evangelizó». Explicó que, quien lleva a Dios en el corazón, está llamado a encontrar nuevos caminos para comunicar el Evangelio:

«Cuando tenemos un tesoro en el corazón, que es Dios, necesitamos comunicarlo. Y eso exige de nosotros la iniciativa, la creatividad, para que podamos compartirlo con los demás», acotó.

Francisco Solano murrió aquí porque supo dar toda su vida por nosotros, con el violín y también con la Palabra, que supo traducir a diversidad de idiomas; no solamente el quechua y el aimara, porque aprendió gran cantidad de dialectos.

El cardenal Castillo agradeció la presencia de la familia franciscana y de las organizaciones participantes en la Eucaristía de este domingo. Entre ellas, destacó la presencia del obispo de Requena, Monseñor Alejandro Adolfo Wiesse León, O.F.M.; y del ministro provincial, Fray Ernesto Chambi Cruz.

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