El padre Juan Goicochea, Vicario Episcopal de la Pastoral Arquidiocesana, reflexionó en torno a los desafíos de la Iglesia Sinodal y el proceso de implementación del Plan Pastoral. El sacerdote comboniano afirmó que es necesario reconocer y confiar en el laicado como protaognistas de la misión. Esta es parte de la misión de la Iglesia sinodal y «tiene que llevarnos a una conversión» estructural y personal.
Durante la reciente edición del podcast «Caminando Juntos», el padre Juan Goicochea profundizó en los frutos, desafíos y oportunidades del Plan Pastoral Arquidiocesano, señalando que «la escucha tiene que llevarme a una conversión», destacando además el rol indispensable de los laicos en la misión evangelizadora.
El camino de la sinodalidad requiere de una estructura comunitaria, pero, sobre todo, de un sincero sentido de unidad y sanación. Así lo ha manifestado el padre Goicochea, quien recordó que el Plan Pastoral nació en medio de los momentos más duros de la pandemia. Desde esa experiencia de dolor y solidaridad, la Iglesia de Lima comprendió la urgencia de articular fuerzas a través de una pastoral de conjunto que involucre a todos los bautizados.

Un llamado a la fraternidad y la escucha auténtica
Para el padre Goicochea, la organización técnica del plan y de los consejos pastorales es fundamental, pero carece de sentido si no está cimentada en relaciones humanas genuinas. El principal desafío en este momento, aseguró, es trabajar la fraternidad desde el trato cotidiano:
«Tenemos que aprender a querernos más, a respetarnos más, a valorarnos más. Estamos por buen camino, pero creo que necesitamos todavía reforzar esa base; si no, la sinodalidad va a ser difícil».
Esta comunión exige, inevitablemente, una actitud de apertura hacia el otro y hacia el Espíritu Santo. El sacerdote enfatizó que oír no es lo mismo que escuchar, pues esta última acción requiere involucrar la mente y el corazón de manera limpia y sin prejuicios. «La escucha tiene que interpelarme. No significa venir ya con un programa concreto y te escucho, pero al final se hace lo que yo diga. La escucha tiene que llevarme a una conversión», puntualizó, recordando que Dios mismo es quien nos enseña a escuchar los clamores de su pueblo.
El futuro de la Iglesia me lo imagino ministerial, no tan clerical… Hay que confiar más en nuestros laicos. Ellos son los protagonistas de la misión finalmente

Confianza plena en los laicos
Uno de los horizontes más esperanzadores que plantea el Plan Pastoral es la descentralización de las tareas eclesiales y el empoderamiento del Pueblo de Dios. El Vicario Episcopal de la Pastoral Arquidiocesana reconoció el inmenso potencial que existe en las parroquias e hizo un llamado a invertir decididamente en la formación de líderes comunitarios. En ese sentido, invitó a dejar de lado la visión en la que todo gira en torno al sacerdote, apostando por crear nuevos ministerios que respondan a las realidades actuales.
Juan Goicochea animó a todos los agentes pastorales a ser auténticos misioneros en estos tiempos difíciles, asumiendo el llamado del Papa León XIV a ser constructores de paz: «Que cada uno de nosotros, donde esté en este momento, se sienta instrumento de paz y se sienta llamado a ser ese puente de comunión en todas las instancias y en todas las circunstancias», concluyó.