En medio de las recientes protestas de estudiantes de dos reconocidas universidades en el país, el Cardenal Carlos Castillo exhortó a las autoridades a priorizar la formación integral de los alumnos y respetar el derecho democrático. «La educación no es un negocio. La voz sincera de los jóvenes debe escucharse, corrigiendo todo acto de violencia, pero sin represalias», ha expresado enérgicamente el Primado del Perú.

Durante una entrevista concedida a RPP, el arzobispo de Lima, abordó los recientes conflictos que atraviesan la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Al respecto, el purpurado recordó que la educación va más allá de los intereses económicos:
«Hay una tendencia a aligerar las cosas. La vez pasada, un periodista decía que los universitarios de las universidades privadas son clientes, no son estudiantes. Y eso no puede ser», precisó.
El Gran Canciller de la PUCP explicó que el artículo 152 del estatuto de esta universidad establece la obligación de brindar ayuda económica a sus alumnos y, por esa razón, «el sistema de escalas es institutivo».
Dirigiéndose a los estudiantes de ambas casas de estudio, el arzobispo de Lima exhortó a que las movilizaciones sean pacíficas: «Les pido a los muchachos que tengan consideración de no hacer nada que sea violento o constrictivo de la vida universitaria». Para el cardenal, los problemas económicos de la institución se deben resolver con buena voluntad y mediante un diálogo tranquilo entre ambas partes.
Necesitamos una reforma radical de la calidad educativa con la participación efectiva de los alumnos.
Por otro lado, el prelado defendió la institucionalidad de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y advirtió que los intentos de cambiar las reglas para buscar la reelección de autoridades alteran el sentido democrático y no conducen a cosas buenas.
Finalmente, el Cardenal Castillo también lamentó que, en el sistema actual, la educación se guíe más por la frivolidad de la ambición económica:
Estamos siendo tomados por una avalancha de búsqueda de dinero por todos lados y de destrucción de las bases mismas de la propia educación, porque se está sustituyendo por el negocio.