Así se vivió el encuentro de los Equipos Sinodales de la Provincia Eclesiástica de Lima

En un ambiente fraterno de escucha y participación comunitaria se realizó el I Encuentro de los Equipos Sinodales de la provincia eclesiástica de Lima, con el propósito de fortalecer el camino sinodal y discernir juntos cómo continuar este proceso hacia octubre de 2028.

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Escribe: Carmen López

La jornada inició con las palabras de bienvenida del Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima, quien destacó la importancia de este encuentro como una expresión concreta de la Iglesia que vive en comunión y está llamada a caminar junta. “La Iglesia es comunidad, es comunión en la misión y sinodal permite decir estamos en comunión y caminando juntos”, expresó.

El cardenal Castillo también recordó que la tradición forma parte del camino de la Iglesia y explicó que no consiste simplemente en «conservar», sino en transmitir el corazón de la fe y traducirlo en cada época: “Los católicos somos tradicionalistas, no conservadores. La tradición transmite en cada época el corazón de todo, pero lo traduce”.

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Obispos de las provincia eclesiástica de Lima.

Una Iglesia que busca favorecer la mayor humanidad

Durante su intervención, el cardenal Carlos Castillo profundizó también en los desafíos que enfrenta la humanidad en un mundo marcado por una creciente comunicación, pero también por nuevas formas de homogeneización y pérdida de la capacidad de reflexión.

“La red no nos permite la existencia, nos homologa, nos estandariza y nos destruye. La humanidad se está destruyendo”, recordando que la misión de la fe cristiana está vinculada a la defensa y promoción de la dignidad humana:

En este contexto, el arzobispo de Lima destacó la importancia de trabjar juntos en una Iglesia desarmada y desarmante, capaz de contribuir a la paz no desde la imposición, sino desde el encuentro, el diálogo y la fraternidad:

“Nosotros hoy día estamos llamados a ser Iglesia desarmada y desarmante”. Y añadió: “¿Cómo pacificar al mundo? A través de justamente la genialidad del conversar, de las relaciones, por eso de la sinodalidad, de la comunión de la Iglesia”.

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El camino sinodal: procedimiento, paciencia y pasión

La jornada continuó con la presentación del tema sobre el camino sinodal de la Iglesia Universal rumbo a octubre de 2028, a cargo del padre Juan Bytton, responsable de la Comisión Arquidiocesana de Sinodalidad. Al recoger los principales sentires surgidos durante el encuentro, el sacerdote jesuita sintetizó el desafío de los equipos sinodales en tres palabras: “procedimiento, paciencia y pasión”.

Asimismo, subrayó que el camino sinodal no se reduce a realizar actividades, sino que implica una transformación en la manera de vivir la fe y de relacionarse como Iglesia. “En el camino sinodal el ser y el sentir van de la mano. No se trata solamente de hacer, sino también de sentir, experimentar, y la experiencia de Jesucristo nos hace ser más sinodales”

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El padre Bytton invitó también a los equipos a confiar en la acción del Espíritu Santo y asumir su tarea como una labor de siembra: “El proceso sinodal, a nosotros, equipos sinodales, nos toca sembrar. Otros cosecharán”.

Escuchar, discernir y compartir: la Conversación en el Espíritu

Uno de los momentos centrales de la jornada fue el desarrollo de la metodología de la Conversación en el Espíritu, mediante la cual los participantes, organizados en grupos, compartieron las experiencias, avances y dificultades que han encontrado en sus respectivas jurisdicciones durante la implementación del camino sinodal.

A partir de la oración, la escucha y el discernimiento, los grupos reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta este proceso y posteriormente compartieron sus principales aportes durante el plenario. El padre Bytton recordó que este ejercicio no tiene como finalidad producir reuniones o documentos por sí mismos, sino reconocer los frutos que surgen del discernimiento comunitario.

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“La sinodalidad no es metodología por metodología, no es documento por documento. Es esto, son los frutos concretos que nos está hablando el Espíritu Santo por donde debemos caminar”, afirmó.

En este sentido, destacó también la importancia de respetar el proceso y reconocer la presencia del Espíritu Santo cuando el Pueblo de Dios se reúne para escuchar y discernir.

La sinodalidad como camino de conversión

La jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa, presidida por Mons. Jorge Izaguirre, obispo de Chosica, quien presentó a la Virgen María como modelo de escucha, disponibilidad y obediencia ante la acción de Dios.

Durante su homilía, recordó que, así como María supo abrirse a los planes del Señor, la Iglesia está llamada a disponerse al camino que Dios le propone. “El protagonista de este proceso sinodal es el Espíritu Santo, es el Señor”. En ese sentido, afirmó que este camino invita a la Iglesia a renovar su manera de caminar y de vivir su misión:

“Esto es lo que nos pide el Señor: afianzar el camino sinodal, […] afianzar en nosotros modos distintos de caminar como Iglesia, de ser Iglesia”, expresó.

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Finalmente, el obispo de Chosica hizo un llamado a asumir la sinodalidad como un verdadero proceso de transformación espiritual: “Ante todo, es un proceso de conversión. Pidamos al Señor que nos siga ayudando como Iglesia para seguir creciendo en escucha, en discernimiento, en oración, en obediencia”.

De esta manera, la Eucaristía permitió presentar ante el Señor los frutos de una jornada marcada por la escucha y el discernimiento, recordando que el camino sinodal no termina en un encuentro, sino que continúa en la vida concreta de las comunidades.

Una Iglesia que continúa caminando

El encuentro reunió a 56 representantes de las ocho diócesis que conforman la Provincia Eclesiástica de Lima, incluyendo a sus obispos, así como miembros de la EPAP de la Arquidiócesis de Lima. Participaron representantes de las diócesis hermanas de Yauyos, Chosica, Ica, Lurín, Carabayllo, Huacho y Callao, además de la jurisdicción eclesiástica de Lima.

Por su parte, monseñor Guillermo Cornejo, obispo auxiliar de Lima, invitó a los participantes a asumir el proceso desde una actitud de sencillez, evaluación y escucha, reconociendo aquello que la propia jornada ha permitido descubrir.

“Es importante la evaluación y es importante la escucha. Acá ha salido muchísimo la escucha”, señaló, exhortando a mantener una escucha abierta y cercana en medio de la diversidad.

De esta manera concluyó el I Encuentro de los Equipos Sinodales de la Provincia Eclesiástica de Lima, dejando una tarea concreta: seguir caminando, escuchando y discerniendo juntos, con la confianza puesta en el Espíritu Santo y en los frutos que este proceso podrá ofrecer a la Iglesia.

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