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En este tercer episodio de “Actitudes humanas y cristianas en tiempos de pandemia”, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, reflexiona sobre los nuevos desafíos que debemos asumir para mejorar el orden de nuestra vida familiar: “Que todos tengamos mejores familias a través de un reordenamiento de nuestras tareas, incorporando sobre todo las que nos protegen más”.

Este tiempo de aislamiento social obligatorio ha empezado a introducir en nuestras vidas familiares una serie de hábitos que debemos cumplir con disciplina y sentido responsable para proteger la vida de nuestros seres queridos, así lo asegura Monseñor Castillo: “si queremos realmente a nuestra familia debemos mantener una distancia prudente, lavarnos las manos con agua y jabón para no infectarnos e inventar juntos normas que nos permitan convivir tomando decisiones”.

Y aunque somos una cultura de comunidad cercana y expresiva, que “nos encanta tocar las imágenes en las Iglesias y besarlas”, nos encontramos en un periodo nuevo donde se necesita, además de mantener la distancia, saludarnos respetuosamente: “eso lo hemos visto en el rito de la paz cuando nos saludamos con una venia – comenta el Arzobispo de Lima – y eso es nuevo, no estamos habituados a eso, pero debemos hacerlo sabiendo que está en juego la vida de la familia”.

Superar las actitudes excesivamente afectuosas que recibimos por herencia cultural

El Señor también nos enseña que “tiene varias formas de curar, en algunas toca a las personas, pero en otras es a distancia. Este gesto se puede ver, por ejemplo, en el encuentro con el centurión que le dice: ‘Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme’ – Jesús cura a distancia” – expresa el Primado del Perú.

Tenemos que superar aquellas actitudes excesivamente afectuosas que hemos recibido por herencia cultural de siglos, si bien son importantes, debemos recordar que si nos excedemos podemos contagiarnos

En otro momento, Monseñor Carlos Castillo se refirió a los roles y tareas que debemos distribuir en el hogar: “en este tiempo podríamos inventar formas de ser activos todos y superar un poco ciertas normas en donde la mamá siempre tenía que cocinar. La auto-organización es muy importante porque ayuda enormemente a nuestras familias a regenerarse, a recrearse como unidades” – subrayó.

“Ha llegado el momento de cambiar – reitera el Arzobispo de Lima – tenemos que trabajar todos y compartir las cosas, porque un buen ordenamiento nos puede permitir a todos participar para el bien de la comunidad familiar”

“También es muy importante que en la vida familiar esté presente la oración, y les pido que esa oración sea de aliento y de fuerza para poder caminar juntos. Ahora que estamos en casa, antes de dormir, nos reunimos un ratito, escuchamos la Palabra de Dios, meditamos cómo nos ha ido en el día, le pedimos perdón al Señor por las faltas que hemos podido tener los unos hacia los otros, y damos gracias por lo bonito que ha sido el día” – precisó Monseñor Castillo.