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En medio de gran alegría, la Iglesia de Lima se congregó masivamente en la Plaza Mayor para celebrar la Solemnidad del Corpus Christi en una misa presidida por Monseñor Raúl Chau, Obispo Auxiliar de Lima, acompañado de los Obispos Auxiliares Electos, Mons. Ricardo Rodríguez y Mons. Guillermo Elías; y Mons. Gregorio Lasca, consejero de la nunciatura apostólica en nuestro país.

En un mensaje de unidad con el Papa Francisco y la Iglesia universal, el Arzobispo de Lima, Mons. Carlos Castillo, envío un mensaje desde Roma donde próximamente se reunirá con el Sumo Pontífice: «Hoy celebramos con alegría el Corpus Christi, la fiesta del Santísimo cuerpo y sangre de Jesús que nos salvó, se entregó por nosotros, dio su vida y nos dejó este signo que es esperanza para toda la humanidad», comentó.

Contemplar, actuar y servir

Monseñor Castillo señaló que la fuerza de la contemplación y el espíritu del Señor que se nos comunica por el pan bajado del cielo «nos inspira a lograr hacer de Lima una partecita del cielo, como decía Santa Rosa».

«El Señor con su propuesta nueva de bendecir el pan y compartirlo con los demás» – agrega – «hace posible que podamos resolver con la fuerza de Dios los grandes problemas de pan y misericordia, en medio del maltrato y la falta de trabajo; para que tengamos ese pan de cada día especialmente para quienes más lo necesitan».

«Esta alegría que manifestamos de contemplar la eucaristía, es una alegría que nos llama a estar en acción y servicio»

Mons. Carlos Castillo – Arzobispo de Lima

Por eso, como Iglesia en salida, debemos pensar en las realidades necesitadas como las poblaciones amazónicas que viven en fragilidad y pronto participarán del sínodo amazónico, los migrantes y hermanos refugiados, las mujeres violentadas y la lucha contra la corrupción. «Esta es una realidad que nos llama a estar en comunión, a servir», indicó Monseñor Castillo.

Dar testimonio de nuestra fe

Durante la homilía, Mons. Chau destacó que “nosotros renovamos la profesión de fe en Cristo realmente presente en la eucaristía; y así al proclamarlo como nuestro Dios, no podemos vivir lejanos ni indiferentes a nuestros hermanos que sufren, como nos lo ha recordado nuestro Arzobispo”.

Al reconocer a Jesús en la Eucaristía “debemos de abrir el corazón al hermano que necesita” – continuó “porque si somos conscientes de que vivimos de los dones de Dios no podemos pasar indiferentes”.

Cuando sabemos compartir lo que tenemos por amor a Dios, se realiza también «esa multiplicación de los panes que es reflejo de la Eucaristía», y asume así «un compromiso solidario de compartir el pan, la vida y el amor”.

“Jesucristo quiere caminar por donde caminamos nosotros, por eso caminemos llenos de confianza por donde la vida nos lleve”

Mons. Rául Chau – Obispo Auxiliar de Lima

Al término de la celebración eucarística se dio inicio a la procesión del Santísimo Sacramento llevado a pie por los Obispos Auxiliares de Lima. Las cuatro estaciones estuvieron conformadas por los grupos juveniles de las parroquias de la Arquidiócesis, la Comunidad Quechua hablante y comunidades nativas, las Familias en la Oración, y las Vocaciones.