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En el Mes de la Familia, la Basílica Catedral de Lima recibió la visita de las familias de nuestra Arquidiócesis, que acompañados de la imagen de la Virgen de la Merced, participaron de la Eucaristía presidida por nuestro arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo.

En el día que celebramos la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, el Primado del Perú recordó que el fundamento de toda la salvación cristiana consiste en poner nuestra mirada y servicio en los últimos. «Este Dios que nos ama gratuitamente a todos, que nos promueve y alienta, debe vivir en cada uno de nosotros, en nuestra disposición y apertura a dejarnos interpelar por los pequeños, a crecer juntos con ellos, integrando siempre a los que más sufren, a los que tienen mayores necesidades», expresó en su homilía.

Leer transcripción de homilía de Monseñor Carlos Castillo

Nuestra Iglesia de Lima acogió a las comunidades de familias, niños, parroquias y hermandades que, en espíritu sinodal, participaron de la Santa Misa de este domingo XXV del Tiempo Ordinario. La Eucaristía fue ofrecida en especial intención por todos los frutos que nos ha dejado este mes de septiembre, marcado por una serie de actividades promovidas por la Pastoral Familiar, bajo el acompañamiento de nuestro obispo auxiliar, Monseñor Guillermo Elías.

Al comentar el Evangelio de Mateo (20,1-16), el arzobispo de Lima explicó que la parábola de hoy nos ayuda a comprender que «Dios nos busca a todas horas y nunca nos abandona. Él nos sigue, no nos ‘persigue’, sino que nos acompaña y quiere ayudarnos». Por eso, el Señor nos dice que el Reino de Dios se parece al propietario de una viña que llama a trabajar a algunos jornaleros desde muy temprano y en distintos horarios, pero, al final, paga a todos con la misma cantidad, incluso a los que han trabajado solamente una hora.

Aunque este gesto es un acto de generosidad, hay quienes optan por cuestionar la decisión del propietario en base al cálculo y la envidia, dos actitudes que, en palabras de Monseñor Castillo, son una «tendencia a desfigurar las cosas por tener un ‘ojo posesivo’ que nos corrompe «para sacar algo de dinero». Estas malas costumbres, luego, «se introducen por las ideologías y el pensamiento moderno actual», que nos impulsa abandonar el sentido de compartir y actuar de forma solidaria.

El punto de vista de Dios es distinto a los cálculos que hemos aprendido en la vida. El Señor nos busca para hacernos felices, para que la generosidad, la gratuidad, se instalen en nuestras vidas y no tengamos que estar calculando.

Los más pequeños, en primer lugar

Para evitar que el cálculo y la ambición se acentúen en nuestro modo de vida, necesitamos pensar en los más frágiles, en los más pequeños. «Ã‰se es el camino de Dios, ése es el fundamento de toda la salvación cristiana, y tenemos que esforzarnos todos por cambiar de manera de pensar», recuerda el arzobispo.

Dice el Señor: «Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos». Para Monseñor Carlos, este es un llamado a superar el clericalismo y los elitismos dentro en la Iglesia, porque nos alejan de las necesidades más hondas de nuestro pueblo. Cuando esto ocurre, aseguró el prelado, se forma una ‘élite’ que vive separada de la gente y no tiene en cuenta sus necesidades, porque no pienso en el Otro, especialmente, en el más pequeño, el último. «Siempre, en la historia de la Iglesia, los más antiguos se creyeron privilegiados, y eso no ha terminado. Sucedió en el judaísmo y después sucedió en la Iglesia católica», advirtió.

Tenemos que repensar toda nuestra Iglesia, una Iglesia sinodal en la que caminemos juntos y nos escuchemos, sobre todo, una Iglesia en salida como Dios, que nos invita a trabajar en la viña y nos paga a todos lo mismo.

Presencia mercedaria en el corazón de Lima

En otro momento, el arzobispo de Lima saludó a toda la comunidad de las Mercedarias, ubicada en Barrios Altos, que se congregó en la Catedral de Lima para vivir la Fiesta de la Virgen de la Merced: «Yo quiero felicitarlos por esta iniciativa lindísima de venir con toda la comunidad a la Catedral. Es la primera Parroquia completa que viene a celebrar la misa, y yo les agradezco mucho»

Queremos agradecer la presencia de toda la Parroquia de las Mercedes, que tantos años han acompañado a nuestro pueblo por todo el barrio.

Dirigiéndose a todas las familias presentes, Monseñor Castillo habló sobre la importancia de la misión interfamiliar en el camino evangelizador de la pastoral familiar, para que aquellas familias que han logrado avanzar en la Iglesia y en la sociedad, puedan acompañar a las que están en problemas o dificultades.

La Eucaristía del domingo 24 de septiembre contó con la presencia de la Hermandad del Señor de las Caídas y de Nuestra Señora de las Mercedes, acompañados por su párroco, el Padre Tomás Garvan. También participó como concelebrante el Padre Roberto Aibar, de la Parroquia San Pablo y Nuestra Señora del Carmen.

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