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En el inicio del Tiempo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar las distracciones que nos impiden vivir una fe de ‘ojos abiertos’, especialmente en esta época de crisis donde nos sentimos tentados a desesperarnos y tomar decisiones inmediatas sin profundizar las cosas. También recalcó que debemos superar la idea de que la fe cristiana es solo para rezar y no para actuar: «Eso también es distraerse, porque es pensar que Dios no tiene relación con nuestra historia, y que yo tengo que salvar mi “almita” y no me importan los demás. Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse. La Iglesia, por eso, es corazón de su pueblo, es guía desde el corazón de la gente, no fuera de la gente. Y requiere, por parte de todos nosotros, un esfuerzo para que, desde ese corazón, lleguemos a la entraña más grande de misericordia», comentó. (leer transcripción de homilía)

Homilía de Monseñor Carlos Castillo – Transcripción.

Monseñor Castillo inició su homilía recordando que el camino del Adviento requiere de nosotros la apertura y la búsqueda del Señor para encontrarlo a través de las señales y los signos que Él nos hace percibir. Por eso nos llama a estar atentos y despiertos:

«Nuestra fe cristiana no es una fe de personas ‘dormidas’ que cierran los ojos a la realidad. El cristianismo profesa una fe de ojos ‘abiertos’, atentos a la presencia de Dios en la historia, en los acontecimientos, en los problemas», ha señalado el Arzobispo.

Actuar sin desesperación, con capacidad de paciencia e inteligencia.

En el Evangelio de hoy (Lucas 21, 25-28. 34-36), Jesús recurre a una serie de imágenes para alertarnos y explicarnos que en tiempos de crisis estamos tentados a la desesperación y las soluciones inmediatas sin profundizar las cosas. Por eso, cuando el Señor advierte que el sol, la luna y las estrellas caerán, se está refiriendo a la caída de los referentes y los sistemas aparentemente ‘perfectos’ que se rigen a espaldas del bien común y deciden en base a las razones más superficiales y frívolas de la vida.

¿Y de qué manera podemos salir de las situaciones complejas? Jesús nos llama a estar vigilantes, orando en todo tiempo para ‘escapar’ de la crisis, en el sentido de encontrar salidas a los problemas: «Todo problema es un nudo que se puede desatar, pero requiere nuestra capacidad de paciencia, profundidad e inteligencia, para que las cosas se solucionen», recalcó el Obispo de Lima.

«Hace años Pablo Neruda escribió: ’20 Poemas de amor y una canción desesperada’. Ahora podríamos decir que las cosas están al revés y tenemos 20 canciones de desesperación y solamente un poema de amor, que es el Evangelio y todo lo que tenemos dentro como humanos y nos hace sensibles para poder superar situaciones de conflicto», afirmó Monseñor Castillo.

Una fe cristiana de ‘ojos abiertos’ para enfrentar los tiempos de crisis.

Monseñor Carlos indicó que para estar atentos y vigilantes, nuestra fe cristiana debe tener los ‘ojos abiertos’, porque permiten que el ser humano identifique la presencia del Hijo del Hombre que llega sobre la nube a decirnos: “Levántense, alcen la cabeza, se acerca vuestra liberación”.

En ese sentido, el Arzobispo Castillo se remontó a la historia del pueblo de Israel para explicar cómo la diáspora judía exiliada durante seis siglos – especialmente los profetas y los reyes – aprendió con paciencia a desarrollar una madurez profunda que permitía encontrar dónde podía haber soluciones, es decir, salidas.

«Si no queremos que nuestro pueblo desaparezca, no insistamos en que las soluciones ya están hechas y que sería cuestión de que ‘yo tengo la razón y voy a resolver con una barita mágica las cosas’. En este momento, en el mundo no hay posibilidad de solucionar esta gran crisis de las ‘estrellas’, de los referentes, si es que no construimos primero y bien a nuestras personas y a nuestros pueblos. Eso requiere auto-educarnos y ayudarnos mutuamente a reconocer que no tenemos soluciones, que los sistemas han fracasado, especialmente aquellos que se proponen como las únicas soluciones de un momento a otro», reflexionó el prelado.

Nuestro pueblo está necesitado de escucha, como lo ha hecho la Asamblea Eclesial en esta semana, y está necesitado también de interpretar adecuadamente lo que se escucha para poderlo ir orientando.

Aprender a reconocer los signos del amor que hay en la realidad.

Finalmente, Monseñor Castillo explicó el signifcado detrás de las palabras de Jesús: “Lean los signos y distingan que, sobre la nube, viene el Hijo del Hombre”. ¿Y quién es el Hijo del Hombre? Es aquel en quien Dios quiso meterse en nuestra historia y vivirla hondamente: Jesús. Y ese Jesús al cual amamos a través de nuestra fe, que nos ha dado su amor gratuitamente, el don de creer y de confiar, nos ama a pesar de nuestros pecados y es capaz de morir para no dar la imagen ni la convicción de que Dios es otra cosa, sino que es amor y solo amor.

La solución a los problemas tiene un fundamento: aprender a reconocer los signos del amor que hay en la realidad, que son los signos de Jesús viviente en la gente.

Carlos Castillo recalcó que estamos llamados a estar vigilantes en este momento de crisis, no distraídos: «Jesús pone aquí como ejemplo de distracción al exceso de comida, borracheras y preocupaciones de la vida. Pero hay muchas más distracciones, por ejemplo, la idea de que la fe cristiana es solo para rezar, no para actuar. Eso también es distraerse, porque es pensar que Dios no tiene relación con nuestra historia, y que yo tengo que salvar mi “almita” y no me importan los demás. Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse», precisó.

Terremoto en el Amazonas: Actuar solidariamente.

El Arzobispo de Lima expresó su solidaridad con todas las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 en la región de Amazonas: «Desde aquí quiero pedir que todos veamos la manera de compartir medicinas, frazadas, carpas y todo tipo de ayuda, porque muchos se han quedado sin casa».

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