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En el inicio del Tiempo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo habló sobre la importancia de vivir nuestra fe con una actitud de lectura permanente de la realidad para rastrear a Dios, escucharlo e identificarlo en el corazón de las situaciones. «Que este Adviento nos ayude a esperar al Señor en forma muy concreta, a través de la decisión firme de vivir unidos y no separados ni maltratados por quienes ambicionan y deben renunciar a sus ambiciones», meditó el prelado.

En la Homilía de hoy, el arzobispo de Lima recordó que el Adviento es una oportunidad para iniciar el camino de «una vida cristiana de alerta permanente, de vigilia, de tener los ojos abiertos». Como diría San Pablo (Rom 13, 11-14a): “Ya es hora de despertar del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca de cuanto comenzamos a creer”.

El prelado precisó que, como cristianos y creyentes, debemos irradiar el amor del Señor en la historia y en las situaciones concretas: «Todos estamos llamados a una actitud de disposición a la voluntad de Dios, que se manifiesta, justamente, porque el Señor vendrá, ha venido y viene permanentemente en el presente».

Dios se arraigó en el corazón de la historia.

Comentando el Evangelio de Mateo (24, 37-44), el arzobispo explicó que la imagen del Hijo del Hombre nos permite comprender la cercanía de Dios, que manda a su propio Hijo y se arraiga en el pueblo de Israel, en el corazón de la historia. Y todos podemos ser «hijos de hombre» si encarnamos el amor de Dios en nuestra vida, entregándola por los demás.

«Estamos llamados vivamente, hermanos, a unirnos en iniciativas que permitan, en el corazón de nuestra Patria, obedecer a Dios. Y obedecer a Dios significa obedecer la voluntad del bien común y el bienestar de todos los peruanos. Y, por eso, se debe desistir permanentemente de ambiciones propias para ver el bien de todos. El Hijo del Hombre fue así, decidió no bajarse de la Cruz para plantar en nuestra historia una esperanza de amor solidario con todos, perdonando a todos y ayudando a que todos recapacitemos», señaló el Monseñor Carlos.

No practicar un «cristianismo distraído», indiferente.

En otro momento, el Primado del Perú advirtió sobre los riesgos de practicar un «cristianismo distaído», que solo piensa en la salvación del alma individual y no mira el conjunto, que piensa solamente en sí mismo y no en los demás. Este «cristianismo distraído», afirma el obispo de Lima, es indiferente al sufrimiento ajeno.

Por ello, el Adviento nos exhorta a permanecer en vigilancia y esperar al Dios de la salvación, sin imponerlo a nadie, sino suscitando su amor y la unidad entre todos. «Eso requiere, por parte de cada uno de nosotros, una enorme conciencia que nos permita salir de los embrollos tanto familiares, personales, de barrio, de grupo, de municipio; pero, también, salir de los problemas del país, airosos, para que todos vivamos felices», reflexionó Monseñor Castillo.

Desistir de nuestros intereses y encontrar vías de solución.

Finalmente, el arzobispo de Lima valoró los esfuerzos de la Misión de OEA en Perú, dispuestos a conversar con las diferentes instituciones del Estado y la sociedad para lograr, en forma equilibrada, un tipo de solución a los problemas. El prelado reiteró que es necesario «desistir de nuestros intereses y encontrar vías de solución, que para eso han sido elegidas las autoridades, todas». También destacó la voluntad de convocar a un Consejo de Estado para «ponerse de acuerdo y ayudarnos a todos a recapacitar, a fortalecer y solidificar nuestro Estado, que es un Estado que ha sido conseguido con sangre, sudor y lágrimas».

En este Adviento, intentemos llegar a la Navidad felices, porque logramos inspirar, desde el propio pueblo, para que haya entendimiento, claridad y servicio al interés nacional, a los problemas que estamos teniendo de hambre, de miseria y de enfermedad, y que necesitamos ponernos en el centro, como problemas, para poderlo solucionar.

La Eucaristía por este I Domingo de Adviento, contó con la participación del Colegio de Biólogos del Perú; el Centro de Capacitación e Investigación, Consultoría y Servicios en Tránsito, Transporte Terrestre: Luz Ambar; y la Asociación Comité Regional de Defensa de los Derechos de la Región de Pasco «ACORD – DDRP».

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