Evangelio del Día

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Abr - 2020
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Primera Lectura

Lectura del Libro de Isaías (Is 50, 4-7)                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          En aquel entonces, dijo Isaías:
‚ÄúEl Se√Īor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Ma√Īana tras ma√Īana, el Se√Īor despierta mi o√≠do,
para que escuche yo, como discípulo.
El Se√Īor Dios me ha hecho o√≠r sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atr√°s.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Se√Īor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y s√© que no quedar√© avergonzado‚ÄĚ.

Segunda Lectura

Segunda lectura Filipenses (Flp 2, 6-11)

Cristo, siendo Dios,
no consideró que debía aferrarse
a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jes√ļs, todos doblen la rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan p√ļblicamente que Jesucristo es el Se√Īor,
para gloria de Dios Padre.

EVANGELIO DEL D√ćA

Evangelio seg√ļn San Mateo (Mt 21, 1-11)

Estaban ya cerca de Jerusal√©n. Cuando llegaron a Betfag√©, junto al monte de los Olivos, Jes√ļs envi√≥ a dos disc√≠pulos con esta misi√≥n: “Vayan al pueblecito que est√° al frente, y all√≠ encontrar√°n una burra atada con su burrito al lado. Des√°tenla y tr√°iganmela. Si alguien les dice algo, cont√©stenle: El Se√Īor los necesita, y los devolver√° cuanto antes”. Esto sucedi√≥ para que se cumpliera lo dicho por el profeta: “Digan a la hija de Si√≥n: “Mira que tu rey viene a ti con toda sencillez, montado en una burra, un animal de carga”. Los disc√≠pulos se fueron e hicieron como Jes√ļs les hab√≠a mandado. Le trajeron la burra con su cr√≠a, le colocaron sus mantos sobre el lomo y √©l se sent√≥ encima. Hab√≠a much√≠sima gente; extend√≠an sus mantos en el camino, o bien cortaban ramas de √°rboles, con las que cubr√≠an el suelo. Y el gent√≠o que iba delante de Jes√ļs, as√≠ como los que le segu√≠an, empezaron a gritar: “Hosanna al hijo de David! Bendito sea el que viene en el nombre del Se√Īor! Hosanna en lo m√°s alto de los cielos!”