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En la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Monseñor Nicola Girasoli, Nuncio Apostólico en el Perú, hizo un llamado a la unidad de todo nuestro país, para anteponer el bien común sobre nuestros propios intereses y combatir la cultura de la corrupción, proponiendo espacios de respeto y de diálogo, aprendiendo a servir a los que más sufren, como lo hicieron los santos apóstoles, Pedro y Pablo: «Necesitamos encontrarnos y generar puentes de auténticas relaciones humanas», exhortó en su homilía.

La Eucaristía contó con la presencia del presidente de la República, el profesor Pedro Castillo Terrones; el Arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo; los obispos auxiliares de nuestra arquidiócesis; obispos de otras diócesis hermanas; miembros honorables del Cuerpo Diplomático del Perú; y autoridades representativas de nuestro país.

Al inicio de la Eucaristía, Monseñor Castillo dirigió unas palabras de bienvenida y agradecimiento en el día que también recordamos al Santo Padre, Papa Francisco: «Este día retomamos el camino de amor y de entrega de Pedro y Pablo, dos pecadores que lograron seguir y escuchar al Señor; en el caso de Pedro, inclusive, muriendo como el propio Jesús, de amor, como todos podemos morir si es que caminamos por la senda que el Señor nos inspira y lo obedecemos», expresó el prelado.

Los cristianos estamos llamados a encontrarnos.

Por su parte, Monseñor Nicola Girasoli afirmó que Pedro y Pablo fueron «las dos columnas de la Iglesia» que nos recuerdan la importancia de anunciar a Jesús con el testimonio de nuestra vida. En esa misma línea, el Papa Francisco ha querido que el servicio hacia las periferias, en busca de los lejos y los dispersos, sea el fundamento de su pontificado: «Es la cultura del encuentro, muy claramente expuesta por el Papa Francisco, en su Encíclica «Fratelli Tutti», donde nos dice que los cristianos estamos llamados a encontrarnos», precisó.

La misión de salir a las periferias, recuerda el nuncio, es un caminar juntos para promover el bien común, «creando espacios de respeto y de diálogo como el más eficaz remedio en contra de la cultura de la corrupción, de la horrible violencia contra la mujer y la pobreza. Necesitamos encontrarnos y generar puentes de auténticas relaciones humanas», agregó.

La misión de la Iglesia es la de servir a los más pobres y necesitados

En otro momento, Nicola Girasoli recordó que la misión de la Iglesia es saber compartir y servir a la sociedad, no competir, porque «la Iglesia no quiere competir con nadie. El Papa Francisco repite mucho que la misión de la Iglesia es la de servir a los más pobres y necesitados”.

La Iglesia Católica, en sus relaciones institucionales, no busca privilegios, no buscamos ni queremos privilegios, ni ganar espacio de poder; la Iglesia Católica quiere seguir creciendo, como lo hace desde hace siglos, un valioso servicio a la sociedad, especialmente, a los más pobres y necesitados. 

Monseñor Girasoli reiteró que la Iglesia quiere continuar su misión con mucha humildad y espíritu de servicio, a través de sus innumberables instituciones educativas y sociales, para seguir siendo «una gran realidad de ayuda y de presencia para todos los peruanos, sin alguna forma de proselitismos». 

Necesitamos brindar esperanza a nuestro pueblo, especialmente, a los jóvenes que, como repite el Papa Francisco, son el presente de nuestra sociedad y no solamente el futuro, poniendo la educación de los jóvenes en el centro del desarrollo del país; recordando las famosas palabras del gran poeta peruano César Vallejo: “saber más, es ser más libre”.

«Que la Fiesta de los santos apóstoles, Pedro y Pablo, por las palabras del Papa Francisco, sucesor del apóstol San Pedro, como pastor universal de la Iglesia, nos impulse a vivir una fe que se refleja en una coherencia de vida para ser, como dice el Papa, creyentes y creíbles», reflexionó.

Nicola Girasoli: Siempre contigo ¡Perú!

Antes de finalizar, el Nuncio Apostólico adelantó que su misión en nuestro país está cerca de culminar: «Han transcurrido más de cinco años de mi misión en el Perú, y como pasa con todos los diplomáticos, se acercan los días para terminar esta muy linda experiencia. Tuve la gran oportunidad de recorrer todo el país, recorrer todo el Perú, de visitar las 46 jurisdicciones eclesiásticas del país. Tuve el don de estar y vivir como cantan ustedes: «¡Contigo Perú!, siempre contigo, ¡Perú! En la costa, en la sierra y en la selva».

Ha sido una experiencia única, edificante, maravillosa, para expresar la íntima satisfacción que a todos nosotros, los diplomáticos, nos da el trabajar en el Perú; un país tan hermoso y apasionante.

«Me permito concluir esta homilía, citando a Raúl Porras Barrenechea, ilustre diplomático, historiador y catedrático que, junto con Jorge Basadre, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, y otros pensadores de la llamada “generación centenario”, plasmaron una nueva visión que colocaba al Perú como cantera y fuente inagotable de posibilidades que hemos constatado y afirmado, precisamente, en la celebración del Bicentenario de la Independencia del Perú. Decía Raúl Porras: “El nombre Perú tiene el más rico contenido histórico, espiritual. Perú es anuncio de leyenda y de riqueza; Perú es la síntesis de todas las leyendas de la riqueza austral”, finalizó.

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