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En un video y en las palabras de Francisco, resuena el deseo ferviente de cesar la guerra, un viaje sin meta que destruye todo, que borra el futuro, la dignidad, la belleza, la fraternidad. En este d√≠a, en que la Iglesia celebra la solemnidad de Mar√≠a Madre de Dios, nos unimos a la oraci√≥n del Papa, quien pide «abrir destellos de luz en la noche de los conflictos».

Paz esperada, esperada e invocada, paz desgraciadamente todav√≠a amenazada «por la tentaci√≥n del ego√≠smo, del inter√©s propio, del af√°n de lucro y de la sed de poder»: la paz. Entre las √ļltimas palabras de 2023 con la llamada al¬†√Āngelus del 31 de diciembre¬†«tengamos el valor de preguntarnos: ¬Ņcu√°ntas vidas humanas han sido rotas por los conflictos armados? ¬ŅCu√°ntos muertos? ¬ŅY cu√°nta destrucci√≥n, cu√°nto sufrimiento, cu√°nta pobreza? Paz» es tambi√©n la primera palabra que resuena en el nuevo a√Īo y¬†en el mensaje¬†que el Papa ha escrito para el 1 de enero de 2024, LVII Jornada Mundial de la Paz.¬†

Mensaje del Papa Francisco para la Celebración de la 57 Jornada Mundial de la Paz

Al iniciar el a√Īo nuevo, tiempo de gracia que el Se√Īor nos da a cada uno de nosotros, quisiera dirigirme al Pueblo de Dios, a las naciones, a los Jefes de Estado y de Gobierno, a los Representantes de las distintas religiones y de la sociedad civil, y a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo para expresarles mis mejores deseos de paz.

1. El progreso de la ciencia y de la tecnología como camino hacia la paz

La Sagrada Escritura atestigua que Dios ha dado a los hombres su Esp√≠ritu para que tengan ¬ęhabilidad, talento y experiencia en la ejecuci√≥n de toda clase de trabajos¬Ľ (Ex¬†35,31). La inteligencia es expresi√≥n de la dignidad que nos ha dado el Creador al hacernos a su imagen y semejanza (cf.¬†Gn¬†1,26) y nos ha hecho capaces de responder a su amor a trav√©s de la libertad y del conocimiento. La ciencia y la tecnolog√≠a manifiestan de modo particular esta cualidad fundamentalmente relacional de la inteligencia humana, ambas son producto extraordinario de su potencial creativo.

En la Constituci√≥n pastoral¬†Gaudium et spes,¬†el¬†Concilio Vaticano II¬†ha insistido en esta verdad, declarando que ¬ęsiempre se ha esforzado el hombre con su trabajo y con su ingenio en perfeccionar su vida¬Ľ.¬†[1] Cuando los seres humanos, ¬ęcon ayuda de los recursos t√©cnicos¬Ľ, se esfuerzan para que la tierra ¬ęllegue a ser morada digna de toda la familia humana¬Ľ,¬†[2] act√ļan seg√ļn el designio de Dios y cooperan con su voluntad de llevar a cumplimiento la creaci√≥n y difundir la paz entre los pueblos. Asimismo, el progreso de la ciencia y de la t√©cnica, en la medida en que contribuye a un mejor orden de la sociedad humana y a acrecentar la libertad y la comuni√≥n fraterna, lleva al perfeccionamiento del hombre y a la transformaci√≥n del mundo.

Nos alegramos justamente y agradecemos las extraordinarias conquistas de la ciencia y de la tecnolog√≠a, gracias a las cuales se ha podido poner remedio a innumerables males que afectaban a la vida humana y causaban grandes sufrimientos. Al mismo tiempo, los progresos t√©cnico-cient√≠ficos, haciendo posible el ejercicio de un control sobre la realidad, nunca visto hasta ahora, est√°n poniendo en las manos del hombre una vasta gama de posibilidades, algunas de las cuales representan un riesgo para la supervivencia humana y un peligro para la casa com√ļn.¬†[3]

Los notables progresos de las nuevas tecnolog√≠as de la informaci√≥n, especialmente en la esfera digital, presentan, por tanto, entusiasmantes oportunidades y graves riesgos, con serias implicaciones para la b√ļsqueda de la justicia y de la armon√≠a entre los pueblos. Por consiguiente, es necesario plantearse algunas preguntas urgentes. ¬ŅCu√°les ser√°n las consecuencias, a medio y a largo plazo, de las nuevas tecnolog√≠as digitales? ¬ŅY qu√© impacto tendr√°n sobre la vida de los individuos y de la sociedad, sobre la estabilidad internacional y sobre la paz?

2. El futuro de la inteligencia artificial entre promesas y riesgos

Los progresos de la inform√°tica y el desarrollo de las tecnolog√≠as digitales en los √ļltimos decenios ya han comenzado a producir profundas transformaciones en la sociedad global y en sus din√°micas. Los nuevos instrumentos digitales est√°n cambiando el rostro de las comunicaciones, de la administraci√≥n p√ļblica, de la instrucci√≥n, del consumo, de las interacciones personales y de otros innumerables aspectos de la vida cotidiana.

Adem√°s, las tecnolog√≠as que usan un gran n√ļmero de algoritmos pueden extraer, de los rastros digitales dejados en internet, datos que permiten controlar los h√°bitos mentales y relacionales de las personas con fines comerciales o pol√≠ticos, frecuentemente sin que ellos lo sepan, limit√°ndoles el ejercicio consciente de la libertad de elecci√≥n. De hecho, en un espacio como la web, caracterizado por una sobrecarga de informaci√≥n, se puede estructurar el flujo de datos seg√ļn criterios de selecci√≥n no siempre percibidos por el usuario.

Debemos recordar que la investigaci√≥n cient√≠fica y las innovaciones tecnol√≥gicas no est√°n desencarnadas de la realidad ni son ¬ęneutrales¬Ľ,¬†[4] sino que est√°n sujetas a las influencias culturales. En cuanto actividades plenamente humanas, las direcciones que toman reflejan decisiones condicionadas por los valores personales, sociales y culturales de cada √©poca. Lo mismo se diga de los resultados que consiguen. Estas, precisamente en cuanto fruto de planteamientos espec√≠ficamente humanos hacia el mundo circunstante, tienen siempre una dimensi√≥n √©tica, estrictamente ligada a las decisiones de quien proyecta la experimentaci√≥n y enfoca la producci√≥n hacia objetivos particulares.

Esto vale tambi√©n para las formas de inteligencia artificial, para la cual, hasta hoy, no existe una definici√≥n un√≠voca en el mundo de la ciencia y de la tecnolog√≠a. El t√©rmino mismo, que ha entrado ya en el lenguaje com√ļn, abraza una variedad de ciencias, teor√≠as y t√©cnicas dirigidas a hacer que las m√°quinas reproduzcan o imiten, en su funcionamiento, las capacidades cognitivas de los seres humanos. Hablar en plural de ‚Äúformas de inteligencia‚ÄĚ puede ayudar a subrayar sobre todo la brecha infranqueable que existe entre estos sistemas y la persona humana, por m√°s sorprendentes y potentes que sean. Estos son, a fin de cuentas, ‚Äúfragmentarios‚ÄĚ, en el sentido de que s√≥lo pueden imitar o reproducir algunas funciones de la inteligencia humana. El uso del plural pone en evidencia adem√°s que estos dispositivos, muy distintos entre s√≠, se deben considerar siempre como ‚Äúsistemas socio-t√©cnicos‚ÄĚ. En efecto, su impacto, independientemente de la tecnolog√≠a de base, no s√≥lo depende del proyecto, sino tambi√©n de los objetivos y de los intereses del que los posee y del que los desarrolla, as√≠ como de las situaciones en las que se usan.

La inteligencia artificial, por tanto, debe ser entendida como una galaxia de realidades distintas y no podemos presumir¬†a priori¬†que su desarrollo aporte una contribuci√≥n ben√©fica al futuro de la humanidad y a la paz entre los pueblos. Tal resultado positivo s√≥lo ser√° posible si somos capaces de actuar de forma responsable y de respetar los valores humanos fundamentales como ¬ęla inclusi√≥n, la transparencia, la seguridad, la equidad, la privacidad y la responsabilidad¬Ľ.¬†[5]

No basta ni siquiera suponer, de parte de quien proyecta algoritmos y tecnologías digitales, un compromiso de actuar de forma ética y responsable. Es preciso reforzar o, si es necesario, instituir organismos encargados de examinar las cuestiones éticas emergentes y de tutelar los derechos de los que utilizan formas de inteligencia artificial o reciben su influencia. [6]

La inmensa expansi√≥n de la tecnolog√≠a, por consiguiente, debe ser acompa√Īada, para su desarrollo, por una adecuada formaci√≥n en la responsabilidad. La libertad y la convivencia pac√≠fica est√°n amenazadas cuando los seres humanos ceden a la tentaci√≥n del ego√≠smo, del inter√©s personal, del af√°n de lucro y de la sed de poder. Tenemos por ello el deber de ensanchar la mirada y de orientar la b√ļsqueda t√©cnico-cient√≠fica hacia la consecuci√≥n de la paz y del bien com√ļn, al servicio del desarrollo integral del hombre y de la comunidad.¬†[7]

La dignidad intr√≠nseca de cada persona y la fraternidad que nos vincula como miembros de una √ļnica familia humana, deben estar en la base del desarrollo de las nuevas tecnolog√≠as y servir como criterios indiscutibles para valorarlas antes de su uso, de modo que el progreso digital pueda realizarse en el respeto de la justicia y contribuir a la causa de la paz. Los desarrollos tecnol√≥gicos que no llevan a una mejora de la calidad de vida de toda la humanidad, sino que, por el contrario, agravan las desigualdades y los confictos, no podr√°n ser considerados un verdadero progreso.¬†[8]

La inteligencia artificial será cada vez más importante. Los desafíos que plantea no son sólo técnicos, sino también antropológicos, educativos, sociales y políticos. Promete, por ejemplo, un ahorro de esfuerzos, una producción más eficiente, transportes más ágiles y mercados más dinámicos, además de una revolución en los procesos de recopilación, organización y verificación de los datos. Es necesario ser conscientes de las rápidas transformaciones que están ocurriendo y gestionarlas de modo que se puedan salvaguardar los derechos humanos fundamentales, respetando las instituciones y las leyes que promueven el desarrollo humano integral. La inteligencia artificial debería estar al servicio de un mejor potencial humano y de nuestras más altas aspiraciones, no en competencia con ellos.

3. La tecnología del futuro: máquinas que aprenden solas

En sus m√ļltiples formas la inteligencia artificial, basada en t√©cnicas de aprendizaje autom√°tico (machine learning), aunque se encuentre todav√≠a en una fase pionera, ya est√° introduciendo cambios notables en el tejido de las sociedades, ejercitando una profunda influencia en las culturas, en los comportamientos sociales y en la construcci√≥n de la paz.

Desarrollos como el machine learning o como el aprendizaje profundo (deep learning) plantean cuestiones que trascienden los ámbitos de la tecnología y de la ingeniería y tienen que ver con una comprensión estrictamente conectada con el significado de la vida humana, los procesos básicos del conocimiento y la capacidad de la mente de alcanzar la verdad.

La habilidad de algunos dispositivos para producir textos sint√°ctica y sem√°nticamente coherentes, por ejemplo, no es garant√≠a de confiabilidad. Se dice que pueden ‚Äúalucinar‚ÄĚ, es decir, generar afirmaciones que a primera vista parecen plausibles, pero que en realidad son infundadas o delatan prejuicios. Esto crea un serio problema cuando la inteligencia artificial se emplea en campa√Īas de desinformaci√≥n que difunden noticias falsas y llevan a una creciente desconfianza hacia los medios de comunicaci√≥n. La confidencialidad, la posesi√≥n de datos y la propiedad intelectual son otros √°mbitos en los que las tecnolog√≠as en cuesti√≥n plantean graves riesgos, a los que se a√Īaden ulteriores consecuencias negativas unidas a su uso impropio, como la discriminaci√≥n, la interferencia en los procesos electorales, la implantaci√≥n de una sociedad que vigila y controla a las personas, la exclusi√≥n digital y la intensificaci√≥n de un individualismo cada vez m√°s desvinculado de la colectividad. Todos estos factores corren el riesgo de alimentar los conflictos y de obstaculizar la paz.

4. El sentido del límite en el paradigma tecnocrático

Nuestro mundo es demasiado vasto, variado y complejo para poder ser completamente conocido y clasificado. La mente humana nunca podr√° agotar su riqueza, ni siquiera con la ayuda de los algoritmos m√°s avanzados. Estos, de hecho, no ofrecen previsiones garantizadas del futuro, sino s√≥lo aproximaciones estad√≠sticas. No todo puede ser pronosticado, no todo puede ser calculado; al final ¬ęla realidad es superior a la idea¬Ľ¬†[9] y, por m√°s prodigiosa que pueda ser nuestra capacidad de c√°lculo, habr√° siempre un residuo inaccesible que escapa a cualquier intento de cuantificaci√≥n.

Además, la gran cantidad de datos analizados por las inteligencias artificiales no es de por sí garantía de imparcialidad. Cuando los algoritmos extrapolan informaciones, siempre corren el riesgo de distorsionarlas, reproduciendo las injusticias y los prejuicios de los ambientes en los que se originan. Cuanto más veloces y complejos se vuelven, más difícil es comprender porqué han generado un determinado resultado.

Las máquinas inteligentes pueden efectuar las tareas que se les asignan cada vez con mayor eficiencia, pero el fin y el significado de sus operaciones continuarán siendo determinadas o habilitadas por seres humanos que tienen un propio universo de valores. El riesgo es que los criterios que están en la base de ciertas decisiones se vuelvan menos transparentes, que la responsabilidad decisional se oculte y que los productores puedan eludir la obligación de actuar por el bien de la comunidad. En cierto sentido, esto es favorecido por el sistema tecnocrático, que alía la economía con la tecnología y privilegia el criterio de la eficiencia, tendiendo a ignorar todo aquello que no está vinculado con sus intereses inmediatos. [10]

Esto debe hacernos reflexionar sobre el ‚Äúsentido del l√≠mite‚ÄĚ, un aspecto a menudo descuidado en la mentalidad actual, tecnocr√°tica y eficientista, y sin embargo decisivo para el desarrollo personal y social. El ser humano, en efecto, mortal por definici√≥n, pensando en sobrepasar todo l√≠mite gracias a la t√©cnica, corre el riesgo, en la obsesi√≥n de querer controlarlo todo, de perder el control de s√≠ mismo, y en la b√ļsqueda de una libertad absoluta, de caer en la espiral de una dictadura tecnol√≥gica. Reconocer y aceptar el propio l√≠mite de criatura es para el hombre condici√≥n indispensable para conseguir o, mejor, para acoger la plenitud como un don. En cambio, en el contexto ideol√≥gico de un paradigma tecnocr√°tico, animado por una prometeica presunci√≥n de autosuficiencia, las desigualdades podr√≠an crecer de forma desmesurada, y el conocimiento y la riqueza acumularse en las manos de unos pocos, con graves riesgos para las sociedades democr√°ticas y la coexistencia pac√≠fica.¬†[11]

5. Temas candentes para la ética

En el futuro, la fiabilidad de quien pide un préstamo, la idoneidad de un individuo para un trabajo, la posibilidad de reincidencia de un condenado o el derecho a recibir asilo político o asistencia social podrían ser determinados por sistemas de inteligencia artificial. La falta de niveles diversificados de mediación que estos sistemas introducen está particularmente expuesta a formas de prejuicio y discriminación. Los errores sistémicos pueden multiplicarse fácilmente, produciendo no sólo injusticias en casos concretos sino también, por efecto dominó, auténticas formas de desigualdad social.

Además, con frecuencia las formas de inteligencia artificial parecen capaces de influenciar las decisiones de los individuos por medio de opciones predeterminadas asociadas a estímulos y persuasiones, o mediante sistemas de regulación de las elecciones personales basados en la organización de la información. Estas formas de manipulación o de control social requieren una atención y una supervisión precisas, e implican una clara responsabilidad legal por parte de los productores, de quienes las usan y de las autoridades gubernamentales.

La dependencia de procesos automáticos que clasifican a los individuos, por ejemplo, por medio del uso generalizado de la vigilancia o la adopción de sistemas de crédito social, también podría tener repercusiones profundas en el entramado social, estableciendo categorizaciones impropias entre los ciudadanos. Y estos procesos artificiales de clasificación podrían llevar incluso a conflictos de poder, no sólo en lo que respecta a destinatarios virtuales, sino a personas de carne y hueso. El respeto fundamental por la dignidad humana postula rechazar que la singularidad de la persona sea identificada con un conjunto de datos. No debemos permitir que los algoritmos determinen el modo en el que entendemos los derechos humanos, que dejen a un lado los valores esenciales de la compasión, la misericordia y el perdón o que eliminen la posibilidad de que un individuo cambie y deje atrás el pasado.

En este contexto, no podemos dejar de considerar el impacto de las nuevas tecnologías en el ámbito laboral. Trabajos que en un tiempo eran competencia exclusiva de la mano de obra humana son rápidamente absorbidos por las aplicaciones industriales de la inteligencia artificial. También en este caso se corre el riesgo sustancial de un beneficio desproporcionado para unos pocos a costa del empobrecimiento de muchos. El respeto de la dignidad de los trabajadores y la importancia de la ocupación para el bienestar económico de las personas, las familias y las sociedades, la seguridad de los empleos y la equidad de los salarios deberían constituir una gran prioridad para la comunidad internacional, a medida que estas formas de tecnología se van introduciendo cada vez más en los lugares de trabajo.

6.¬ŅTransformaremos las espadas en arados?

En estos d√≠as, mirando el mundo que nos rodea, no podemos eludir las graves cuestiones √©ticas vinculadas al sector de los armamentos. La posibilidad de conducir operaciones militares por medio de sistemas de control remoto ha llevado a una percepci√≥n menor de la devastaci√≥n que estos han causado y de la responsabilidad en su uso, contribuyendo a un acercamiento a√ļn m√°s fr√≠o y distante a la inmensa tragedia de la guerra. La b√ļsqueda de las tecnolog√≠as emergentes en el sector de los denominados ‚Äúsistemas de armas aut√≥nomos letales‚ÄĚ, incluido el uso b√©lico de la inteligencia artificial, es un gran motivo de preocupaci√≥n √©tica. Los sistemas de armas aut√≥nomos no podr√°n ser nunca sujetos moralmente responsables. La exclusiva capacidad humana de juicio moral y de decisi√≥n √©tica es m√°s que un complejo conjunto de algoritmos, y dicha capacidad no puede reducirse a la programaci√≥n de una m√°quina que, aun siendo ‚Äúinteligente‚ÄĚ, no deja de ser siempre una m√°quina. Por este motivo, es imperioso garantizar una supervisi√≥n humana adecuada, significativa y coherente de los sistemas de armas.

Tampoco podemos ignorar la posibilidad de que armas sofisticadas terminen en las manos equivocadas facilitando, por ejemplo, ataques terroristas o acciones dirigidas a desestabilizar instituciones de gobierno leg√≠timas. En resumen, realmente lo √ļltimo que el mundo necesita es que las nuevas tecnolog√≠as contribuyan al injusto desarrollo del mercado y del comercio de las armas, promoviendo la locura de la guerra. Si lo hace as√≠, no s√≥lo la inteligencia, sino el mismo coraz√≥n del hombre correr√° el riesgo de volverse cada vez m√°s ‚Äúartificial‚ÄĚ. Las aplicaciones t√©cnicas m√°s avanzadas no deben usarse para facilitar la resoluci√≥n violenta de los conflictos, sino para pavimentar los caminos de la paz.

En una √≥ptica m√°s positiva, si la inteligencia artificial fuese utilizada para promover el desarrollo humano integral, podr√≠a introducir importantes innovaciones en la agricultura, la educaci√≥n y la cultura, un mejoramiento del nivel de vida de enteras naciones y pueblos, el crecimiento de la fraternidad humana y de la amistad social. En definitiva, el modo en que la usamos para incluir a los √ļltimos, es decir, a los hermanos y las hermanas m√°s d√©biles y necesitados, es la medida que revela nuestra humanidad.

Una mirada humana y el deseo de un futuro mejor para nuestro mundo llevan a la necesidad de un di√°logo interdisciplinar destinado a un desarrollo √©tico de los algoritmos ‚ÄĒ¬†la algor√©tica‚ÄĒ, en el que los valores orienten los itinerarios de las nuevas tecnolog√≠as.¬†[12]Las cuestiones √©ticas deber√≠an ser tenidas en cuenta desde el inicio de la investigaci√≥n, as√≠ como en las fases de experimentaci√≥n, planificaci√≥n, distribuci√≥n y comercializaci√≥n. Este es el enfoque de la √©tica de la planificaci√≥n, en el que las instituciones educativas y los responsables del proceso decisional tienen un rol esencial que desempe√Īar.

7. Desafíos para la educación

El desarrollo de una tecnolog√≠a que respete y est√© al servicio de la dignidad humana tiene claras implicaciones para las instituciones educativas y para el mundo de la cultura. Al multiplicar las posibilidades de comunicaci√≥n, las tecnolog√≠as digitales nos han permitido nuevas formas de encuentro. Sin embargo, contin√ļa siendo necesaria una reflexi√≥n permanente sobre el tipo de relaciones al que nos est√° llevando. Los j√≥venes est√°n creciendo en ambientes culturales impregnados de la tecnolog√≠a y esto no puede dejar de cuestionar los m√©todos de ense√Īanza y formaci√≥n.

La educación en el uso de formas de inteligencia artificial debería centrarse sobre todo en promover el pensamiento crítico. Es necesario que los usuarios de todas las edades, pero sobre todo los jóvenes, desarrollen una capacidad de discernimiento en el uso de datos y de contenidos obtenidos en la web o producidos por sistemas de inteligencia artificial. Las escuelas, las universidades y las sociedades científicas están llamadas a ayudar a los estudiantes y a los profesionales a hacer propios los aspectos sociales y éticos del desarrollo y el uso de la tecnología.

La formaci√≥n en el uso de nuevos instrumentos de comunicaci√≥n deber√≠a considerar no s√≥lo la desinformaci√≥n, las falsas noticias, sino tambi√©n el inquietante aumento de ¬ęmiedos ancestrales que […] han sabido esconderse y potenciarse detr√°s de nuevas tecnolog√≠as¬Ľ.¬†[13]Lamentablemente, una vez m√°s nos encontramos teniendo que combatir ‚Äúla tentaci√≥n de hacer una cultura de muros, de levantar muros para impedir el encuentro con otras culturas, con otra gente‚Ä̬†[14]y el desarrollo de una coexistencia pac√≠fica y fraterna.

8. Desafíos para el desarrollo del derecho internacional

El alcance global de la inteligencia artificial hace evidente que, junto a la responsabilidad de los estados soberanos de disciplinar internamente su uso, las organizaciones internacionales pueden desempe√Īar un rol decisivo en la consecuci√≥n de acuerdos multilaterales y en la coordinaci√≥n de su aplicaci√≥n y actuaci√≥n.¬†[15]A este prop√≥sito, exhorto a la comunidad de las naciones a trabajar unida para adoptar un tratado internacional vinculante, que regule el desarrollo y el uso de la inteligencia artificial en sus m√ļltiples formas. Naturalmente, el objetivo de la reglamentaci√≥n no deber√≠a ser s√≥lo la prevenci√≥n de las malas pr√°cticas, sino tambi√©n alentar las mejores pr√°cticas, estimulando planteamientos nuevos y creativos y facilitando iniciativas personales y colectivas.¬†[16]

En definitiva, en la b√ļsqueda de modelos normativos que puedan proporcionar una gu√≠a √©tica a quienes desarrollan tecnolog√≠as digitales, es indispensable identificar los valores humanos que deber√≠an estar en la base del compromiso de las sociedades para formular, adoptar y aplicar los marcos legislativos necesarios. El trabajo de redacci√≥n de las orientaciones √©ticas para la producci√≥n de formas de inteligencia artificial no puede prescindir de la consideraci√≥n de cuestiones m√°s profundas, relacionadas con el significado de la existencia humana, la tutela de los derechos humanos fundamentales y la b√ļsqueda de la justicia y de la paz. Este proceso de discernimiento √©tico y jur√≠dico puede revelarse como una valiosa ocasi√≥n para una reflexi√≥n compartida sobre el rol que la tecnolog√≠a deber√≠a tener en nuestra vida personal y comunitaria y sobre c√≥mo su uso podr√≠a contribuir a la creaci√≥n de un mundo m√°s justo y humano. Por este motivo, en los debates sobre la reglamentaci√≥n de la inteligencia artificial, se deber√≠a tener en cuenta la voz de todas las partes interesadas, incluidos los pobres, los marginados y otros m√°s que a menudo quedan sin ser escuchados en los procesos decisionales globales.

* * * * *

Espero que esta reflexi√≥n anime a hacer que los progresos en el desarrollo de formas de inteligencia artificial contribuyan, en √ļltima instancia, a la causa de la fraternidad humana y de la paz. No es responsabilidad de unos pocos, sino de toda la familia humana. La paz, en efecto, es el fruto de relaciones que reconocen y acogen al otro en su dignidad inalienable, y de cooperaci√≥n y esfuerzo en la b√ļsqueda del desarrollo integral de todas las personas y de todos los pueblos.

Mi oraci√≥n al comienzo del nuevo a√Īo es que el r√°pido desarrollo de formas de inteligencia artificial no aumente las ya numerosas desigualdades e injusticias presentes en el mundo, sino que ayude a poner fin a las guerras y los conflictos, y a aliviar tantas formas de sufrimiento que afectan a la familia humana. Que los fieles cristianos, los creyentes de distintas religiones y los hombres y mujeres de buena voluntad puedan colaborar en armon√≠a para aprovechar las oportunidades y afrontar los desaf√≠os que plantea la revoluci√≥n digital, y dejar a las generaciones futuras un mundo m√°s solidario, justo y pac√≠fico.

Vaticano, 8 de diciembre de 2023
FRANCISCO


[1] N. 33.
[2] Ibíd., n. 57.
[3] Cf. Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 104.
[4] Cf. ibíd., 114.
[5]¬†Discurso a los participantes en el encuentro ‚ÄúMinerva Dialogues‚Ä̬†(27 marzo 2023).
[6] Cf. ibíd.
[7] Cf.¬†Mensaje al Presidente Ejecutivo del ‚ÄúWorld Economic Forum‚ÄĚ en Davos-Klosters¬†(12 enero 2018).
[8] Cf. Carta enc.¬†Laudato si‚Äô, 194;¬†Discurso a los participantes en un Seminario sobre ‚ÄúEl bien com√ļn en la era digital‚ÄĚ(27 septiembre 2019).
[9] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 233.
[10] Cf. Carta. enc. Laudato si’, 54.
[11] Cf. Discurso a los participantes en la Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida (28 febrero 2020).
[12] Cf. ibíd.
[13] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 27.
[14] Cf. ibíd.
[15] Cf. ibíd., 170-175.
[16] Cf. Carta enc. Laudato si’, 177.

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