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En el Domingo de Resurrección, el Arzobispado de Lima anuncia la publicación de una versión popular de ‘Fratelli Tutti’, la nueva Encíclica del Papa Francisco presentada en una edición resumida por el Padre Mateo Garr, SJ. El documento fue diseñado para el trabajo pastoral y comunitario en las Parroquias de nuestra Arquidiócesis.

La primera versión popular de ‘Fratelli Tutti’ ya es una realidad. Desde este Domingo de Resurrección, el Arzobispado de Lima ha puesto a disposición del público una edición digital, resumida y descargable de la última Encíclica escrita por el Santo Padre. Este esfuerzo ha sido posible gracias a la experiencia y enorme creatividad del Padre Mateo Garr, quien inspirado en el llamado de Francisco a la fraternidad y a la hermandad, decidió escribir una versión popular que incluye preguntas para meditar en nuestras Parroquias.

Versión Popular de ‘Fratelli Tutti’ – Descargar

«El texto está escrito para leer en grupo, en una comunidad. Y es presentado en frases cortas, letras grandes y algunos dibujos que hagan más amigable esta importante enseñanza social del Papa Francisco, en una forma que la gente pueda comprender mejor», explicó Mateo Garr.

El Padre Garr indicó que esta versión popular y resumida de Fratelli Tutti es «el producto de una Iglesia realmente participativa», una invitación permanente al diálogo, «el mismo diálogo que el Papa Francisco mantuvo con los obispos y miembros de la Iglesia en todo el mundo. Por eso, no basta con leer este documento, tenemos que reflexionar y ver cómo aplicar las enseñanzas de la carta a nuestras propias vidas, y luego, compartir nuestras experiencias».

Un documento para reflexionar en comunidad.

Uno de los aspectos más interesantes de esta versión popular de Fratelli Tutti, es que al final de cada capítulo incluye una serie de preguntas abiertas para discutir y reflexionar en comunidad: «este ejercicio ayuda a captar en grupo lo que hemos conversado. Como diría el educador brasileño Paulo Freire, un método que solo da información no funciona, tenemos que participar, y desde nuestra experiencia y nuestra propia cultura, descubrir cada lección en nuestra vida para compartirla con los demás», comentó Garr.

El Padre Mateo agregó que la nueva Encíclica de Francisco nos interpela a ampliar nuestros círculos de amor a una amistad social, considerando a personas que son diferentes a nosotros o piensan diferente, a través de un diálogo con las periferias, con las personas pobres y las personas que no comprendemos:

El Papa Francisco habla de luchar en contra del sistema del mercado, del consumismo, imperio del mercado, pero lo hacemos en diálogo con esos grupos, con el convencimiento de que todos tenemos algo que aprender del otro. No estamos diciendo que hay que perdonar y olvidar la corrupción o la violencia en el mundo, sin embargo, se tiene que buscar, en el mismo conflicto, cómo ir dialogando para crear una sociedad nueva.

«Espero que esta versión popular pueda ser tratada en las Parroquias con grupos de adultos, con grupos de jóvenes, y en todas las comunidades, no solo para que conozcamos la lección de que todos somos hermanos y hermanas, sino también, para que busquemos la forma concreta de ir llevando esto haciéndolo una realidad que promueva la hermandad», recalcó Mateo Garr.

¡Cristo ha resucitado! La Iglesia de Lima celebró este domingo la Pascua de Resurrección que presidió Monseñor Carlos Castillo: «la ayuda mutua, la hermandad que constituimos en la Iglesia, nos va sacando adelante, porque somos una comunidad, no somos un funcionariado ni somos una institución caduca, somos una institución flexible que va caminando juntos y que se ayuda en la hermandad y ayuda a la humanidad», reflexionó durante su homilía (leer homilía completa).

Homilía de Monseñor Carlos Castillo (descargar transcripción)

“¿Qué has visto de camino María en la mañana? ¡A mi Señor glorioso, la tumba abandonada!”. Esta afirmación que tenemos en la secuencia es un resultado de un largo camino de hondamiento que la Iglesia va a proclamar después de un cierto tiempo, cuando intente profundizar y comprender este misterio.

Nuestra fe en la resurrección demora, como demoró la primera Iglesia. Y no solamente demora desde los inicios de la fe, sino en la renovación permanente de nuestra fe en circunstancias distintas. Nos hemos debido habituar, justamente, a esta dinámica interna de la fe que requiere todo un proceso de profundización. Por eso, la primera Iglesia no nos dejó un conjunto de reglas para ser cristianos, no nos dejó un catecismo con todas las definiciones de todo lo que había ocurrido. Eso lo fuimos elaborando poco a poco, e inclusive, tiene que modificarse, porque son cosas que adaptan a cada tiempo el sentido que hemos vivido.

La Iglesia nos dejó una narración, un conjunto de narraciones, además, polifacético, 4 Evangelios. Y tenemos varias narraciones de lo que ocurrió, y en ellas se expresan los problemas que tuvo la primera Iglesia para comprender. Y en este Evangelio de Juan, del capítulo 20, se nos ayuda a ver cómo hay distintos modos de acercarse al misterio de la fe, y también distintos modos de ver lo que ha ocurrido y de creer.

Primero, María, va muy temprano, ve que la piedra ha sido quitada y echa a correr, desesperada. Aquí, los textos originales que nos dejó la Iglesia del Evangelio de Juan, dice claramente que “ella vio superficialmente”, empleó un verbo que -todos no tenemos porqué saberlo – pero que en griego se dice “Blepo”, que significa mirada superficial, mirada ligera.

Y por eso, María se emociona inmediatamente y se queda como sorprendida, y sale corriendo con una suposición. Cuando llega a los discípulos, les dice: “se han llevado el cadáver del Señor, se lo han robado y no sabemos dónde lo han puesto”. Es la desesperación de toda la Iglesia de no comprender lo que ha ocurrido, que es la primera cosa que la Iglesia vivió, para poder avanzar hacia la fe: dejarse conmocionar por el acontecimiento de la desaparición del cuerpo del Señor. Pero eso es muy importante, porque los miedos tienen algo de interesante: del miedo se puede pasar al misterio y del misterio a la hondura de conocimiento, se puede ir tratando de comprender. Es preferible aceptar nuestros miedos que decir: “no, no, no, ya todo está claro, simple y llanamente hay que aplicarlo y ya, automático, digital”, y no es así. La Iglesia vivió todo un drama de comprender lo que había pasado, y justamente, la Iglesia comprende poco a poco la Resurrección, porque el Señor se va explicando y ahondando, y uno puede, entonces, entender.

Cuando los discípulos corren, Juan no entra al sepulcro, porque él era sacerdote, y si era sacerdote se podía impurificar, y espera que entre otro, en este caso, Pedro. Otros dicen que es por respeto a Pedro, pero lo más importante es que él no quería “impurificarse” entrando a un sepulcro. Lo importante es que se asomó y vio desde lejos sin decir nada al respecto.

Luego llega a Pedro, y Pedro entra en el sepulcro, como anoche hemos visto a las mujeres entrar en el sepulcro. Y hace otra cosa, una mirada distinta: observó todo. El Evangelio emplea una palabra que nosotros usamos en castellano: “teoría”, o sea, Teorem, que significa; analizar las cosas, estudiarlas. ¿Por qué? Porque quiere comprender, evidentemente, pero está sorprendido, y como mayor, prefiere calcular un poco y ponderar un poco la situación. Y dice claramente acá el texto: “entró al sepulcro, observó las vendas en el suelo y el sudario con que habían cubierto la cabeza al Señor, no por el suelo y con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte”. También observar las cosas con ponderación es importante para la fe, es un paso, pero a su vez, no es toda la fe.

La fe, finalmente, no se explica racionalmente, para creer en la Resurrección se necesita un poco más, pero también se necesita comprender los signos que nos deja el Señor, sobre todo, el sudario dobladito, eso es lo que más sorprende. Y esto tiene que ver directamente con signos que hoy día nos permiten también caminar, cuando en la Iglesia vamos avanzando y hay muchos desórdenes, y hay ciertas cosas que están ordenaditas, bonitas, como las lindas comunidades que hoy día en las distintas parroquias y en las distintas casas, están viviendo la fe en forma novedosa, y van ordenando nuevas maneras de hacer y vivir en medio de este caos terrible en el que vivimos, obra de esta situación difícil.

Por último, entra el discípulo amado, conocido por todos nosotros como el discípulo amigo de Jesús, a quien más quería y que sabía “sentir con el Señor”, se había recostado en su pecho y había vivido intensamente todo su camino porque era su amigo del alma. Y así, entonces, dice que: “vio y creyó”. Este ‘vio’ es también distinto. Se dice con las mismas palabras que Jesús al inicio de la Pasión, en la última cena, cuando lavó los pies, dice al inicio: “sabiendo que había de pasar de este mundo al Padre, y sabiendo que todo estaba listo, se levantó y lavó los pies de sus discípulos”.

Sabiendo, comprendiendo, entendiendo, por eso, aquí es un ‘ver’ más profundo. Esa palabra en griego se dice ‘Eidem’, que significa comprender hondamente las cosas: “comprendió y creyó”.

Esto es sumamente importante, porque aquí vemos una evolución, y simultáneamente, tres maneras de tener fe, en donde todos estamos llamados a la más profunda, pero en donde no tenemos que preocuparnos de que tengamos la fe de Juan, apuradamente, porque eso es un largo proceso. Y digo esto porque a veces pensamos que, si soy creyente, debo hacer a, b, c, d, e… y eso está mal, porque no todo se puede hace simultáneamente y en todo momento, sino que es un camino difícil y debemos tratar de comprender que no somos perfectos, que el Señor nos va haciendo perfectos y nos va haciendo sus hijos y sus amigos íntimos.

Por eso, en esta mañana en que celebramos la alegría de la Resurrección, que no sea para nosotros un motivo para no reconocer nuestras diferentes maneras de acercarnos, nuestras debilidades, sino para que el Señor siga entrando en nosotros y pueda ayudarnos a comprender las cosas en lo más profundo, y para que, entonces, nuestra fe sea una fe profunda y fortalecida.

Y allí, entonces, una cosa muy importante. Decía el Papa Benedicto y la ha repetido varias veces el Papa Francisco: “la fe es una relación íntima, no es un conjunto de ideas que se tienen que afirmar”, es la comunicación viva del Señor a nuestra vida, en la cual, se evoluciona poco a poco hasta dar testimonio, como dice hoy día el Libro de los Hechos de los Apóstoles: “la fe se comunica a testigos, para que todos testimoniemos”. Y la fe verdadera es la que, poco a poco, va entendiendo, comprendiendo, calibrando, pero sobre todo, testimoniando, entregando la vida hasta la muerte y muerte de Cruz como el Señor, y como han hecho tantos hermanos nuestros que por su fe, han perdido la vida en este tiempo.

Por eso, hoy día, estamos alegres, la fe cristiana es alegría, pero no es una alegría facilona, es una alegría con razones hondas que no se repite todos los días igual, sino que se va avanzando y se va confrontando, y nos vamos ayudando los que tenemos una fe superficial con los que tienen una fe profunda, los que tienen una fe que se va acercando y va entendiendo algo, con los que no entienden nada y con lo que entienden más hondamente.

La ayuda mutua, la hermandad que constituimos en la Iglesia, nos va sacando adelante, porque somos una comunidad, no somos un funcionariado ni somos una institución caduca, somos una institución flexible que va caminando juntos y que se ayuda en la hermandad y ayuda a la humanidad.

Por esa misma razón, comprende también al no creyente, porque a veces no encuentra razones ni encuentra, en profundidad, las cosas porque son a veces terribles. Y a veces nosotros, los cristianos, por competir con el mundo y querer imponer las cosas, no nos entienden.

Hagamos lo posible porque el testimonio de Cristo Resucitado que resucitó por amor y nos quiere resucitados todos, también en ese mismo amor, pueda permitirnos ya, ahora, la vida eterna.

La palabra vida eterna, para lo cual nos ha llamado el Señor y el Evangelio de Juan subraya, no es ‘la otra vida’, es esta vida, vivida en el amor que se prolonga hasta la otra vida. Ya en esta vida podemos vivir eternamente porque vivimos en su amor y nos dejamos conducir por Él.

Hermanos y hermanas, “¿Qué has visto de camino en la mañana María? ¡A mi Señor glorioso, la tumba abandonada!”. Que esta manifestación de testimonio, nos ayude a todos decirlo desde el corazón, al nivel que podamos comprender.

En este Viernes Santo, Monseñor Guillermo Elías, nos invita a reflexionar en familia a través de una serie de gestos complementarios.

«Este Viernes Santo meditamos la vida del Señor, sus palabras, que tanto edifican», comentó el Obispo Auxiliar al inicio de su meditación.

Monseñor Elías recordó que la injusta condena de Cristo nos debe interpelar hondamente para recordar tantas situaciones de muerte en la ciudad como la injusticia, la mentira, la corrupción, el hambre, ésa falta de transparencia de las políticas del Estado, un sistema de oxígeno tan carente que provoca la muerte de tantos hermanos.

El Crucificado que tengamos en el centro de nuestra mesa será el que presidirá este Viernes Santo en familia.

A través de los gestos de hoy, recuerda Monseñor Guillermo, intentemos reflexionar sobre todos los ‘Cristos sufrientes y crucificados’ de nuestra sociedad, de nuestra familia y de nuestro país.

Compartimos los gestos complementarios que podemos realizar desde el hogar en este Viernes Santo. Al llegar el mediodía, los invitamos a participar del tradicional Sermón de las Siete Palabras que transmitirá el Canal del Estado y las redes sociales del Arzobispado.

Este día, la Iglesia venera a Jesús Crucificado, reflexiona sobre el sentido de su muerte y el sentido de tantas muertes de hoy y en la historia, también eleva su oración universal y tendremos con las familias este siguiente gesto significativo.

Luego de la adoración a la cruz, invitamos a que las familias se reúnan y coloquen un crucifijo en la mesa. En seguida, leeremos el texto del relato de la Pasión del Señor según el relato en Marcos (14, 1-15,47) y haremos un silencio meditativo.

Gestos complementarios:

Cada familia debe poner alrededor del crucifijo que tiene algunas fotos con crucificados de hoy (enfermos consecuencia de la Pandemia, situaciones sociales, personas de la calle, incluso gente de su propia familia).

Luego, agradecer a Jesús su sacrificio y rezar por las personas que están en las fotos y en esas situaciones.

También recordar algunos momentos que en familia nos hemos crucificado unos a otros en el interior de nuestra casa. Cuando no nos hablamos, discutimos sin razón, nos ofendemos con gestos o palabras duras o nos agredimos verbal o físicamente.

Uno de los integrantes de la familia colocará un clavo al lado de la cruz (este clavo representa todo aquello que nos mata, que nos crucifica, egoísmos, mentiras, actos no fraternos). Dejar el clavo hasta el día Domingo de Resurrección para el gesto de ese día.

Damos gracias a Dios por este día santo en familia en el que conmemoramos su muerte y la muerte entre nosotros cuando no somos hermanos fraternos, solidarios unos con otros, pero confiamos en que nuestra conversión producirá frutos de sanación y salvación.

La noche de la Cena del Señor, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, presidió la Celebración Eucarística desde una Catedral solitaria, silenciosa y sin fieles, pero acompañada espiritualmente por todas las familias peruanas que se unieron para realizar, desde sus casas, el gesto del lavado de los pies: «Estamos llamados a aceptar el desafío de salir a anunciar el Evangelio en estas situaciones difíciles con una actitud auténtica de servicio», comentó durante su homilía (leer homilía completa).

Cena del Señor – Homilía de Monseñor Carlos Castillo (descargar transcripción)

El Arzobispo de Lima explicó que durante la cena con los discípulos, además de instituir la Eucaristía, Jesús tiene un gesto que sorprende a todos: se levanta de la mesa, se ciñe con una toalla, echa agua en una jofaina y se pone a lavarle los pies a sus discípulos: «este gesto inaugura el sacerdocio de Jesús y el sacerdocio ministerial, del cual depende todo el camino de la Iglesia futura, para promover con los apóstoles y luego con sus sucesores, la orientación de la vida de la Iglesia», añadió.

El gesto del lavado de los pies es un llamado a compartir el pan del cielo, dijo Monseñor Carlos, un llamado a compartir la sangre y el cuerpo del Señor para alimentar la fe del pueblo en su vida concreta, en sus caminos distintos: «Este es el día en que se inaugura el servicio profético de la evangelización de aquel que va caminando por el mundo anunciando el Evangelio, y que necesita, no solamente pastorear, no solamente santificar, sino anunciar sirviendo humildemente la vida de los pueblos».

El prelado indicó que el Señor ha venido a lavarnos los pies para que podamos comprender que este misterio de la autohumillación de Jesús, es el fundamento de nuestra existencia cristiana: «al recibir toda la Iglesia los tres ministerios, los tres carismas que todo cristiano recibe (sacerdote, profeta y rey), los vivamos como dones de Dios para servir y caminar con la gente y ayudarla. No son realidades que hay que monopolizar, sino que hay que compartir y hay que salir», expresó.

La salida de Jesús para el huerto de Getsemaní, y luego, para la Cruz, que también saldrá hacia el Padre en la Gloria, será la salida del servidor que siempre nos acompaña con su Palabra y peregrina con nosotros en la historia.

Carlos Castillo recordó que ser cristiano es dejarnos amar por el Señor, dejarnos lavar por el Señor, para tener la capacidad de lavarnos los unos a los otros para que podamos ser anunciadores del Evangelio: «por eso, se dice en una antigua expresión, que los evangelios se escribieron no con las manos, sino “con los pies”, porque fueron los cristianos caminando por el mundo que se dispersaron para llevar la Buena Noticia de que Dios es amor y solo amor».

Dirigir la Iglesia desde el servicio y no desde la posesión.

El Arzobispo de Lima remarcó el gesto de Jesús de lavar los pies de Pedro, para que no crea que dirigir la Iglesia es poseerla, si no es estar poseído por el amor de Dios: «el Espíritu de Dios es el que nos guía, el servicio es el que nos va conduciendo. Y por eso, nuestro ministerio siempre se renueva, porque como Dios siempre hace nuevas las cosas, en su compañía, nos permite siempre encontrar nuevas respuestas a los distintos problemas», acotó.

Estamos llamados a aceptar el desafío de salir a anunciar el Evangelio en estas situaciones difíciles con una actitud auténtica de servicio.

El Primado del Perú dijo que todos nuestros hermanos que ayudan y sirven humildemente en esta Pandemia son los «nuevos Cristos» que están surgiendo en el mundo: «ellos son de Dios, son de Cristo, porque viven y mueren como Jesús arriesgando la vida», enfatizó.

El acto infinito de amor del Señor por sus discípulos, sabiendo que le había llegado la hora, debe llevarnos a hacer ese signo diario que recuerde nuestra capacidad de amar y de servir, de ayudarnos a caminar, de prepararnos todos y organizarnos, desde nuestras familias, para poder marcar nuestras vidas con los gestos de Jesús.

Antes de culminar, Monseñor Castillo invitó a que todas las familias puedan imitar el gesto del lavado de pies desde sus casas: «Les pido que nos dispongamos con esos pequeños lavatorios de casa y con los niños, los papás, los hermanos, los jóvenes, los mayores, los abuelitos, nos dispongamos a lavarnos mutuamente los pies. Y nosotros todos aquí presentes, los vamos a acompañar a ustedes poniéndonos en la posición de quien lava los pies, de rodillas, para humildemente acompañarlos».

Hace más de un año, jóvenes enfermeros y médicos voluntarios, ofrecen su tiempo gratuita y generosamente para acompañar a los enfermos de nuestra ciudad. Y desde el Arzobispado de Lima queremos enviar un fraterno saludo y agradecer a todos nuestros héroes anónimos que dan testimonio de Jesús Resucitado con sus vidas.

La Unidad de Control de Emergencias de la Arquidiócesis de Lima (UCE) cumple su primer año de atenciones médicas gratuitas ininterrumpidas en las instalaciones de la Parroquia Santa Rosa de Lima, desde el inicio de la Pandemia Covid-19.

En ese sentido, conversamos con Eduardo Albarracín Ugarte, Director de UCE, quien nos comenta que a la fecha ya han realizado más de 9000 atenciones  y un promedio de 30 pacientes a diario.

“Muchos pacientes vienen de diferentes distritos de Lima, en su mayoría adultos mayores con enfermedades mórbidas que se han agravado, ya que muchos de ellos no han recibido atención en los hospitales desde hace un año a causa del Covid-19. De esta forma, nosotros los recibimos, les brindamos la atención gratuitamente y los ayudamos a mejorar progresivamente”, señaló Eduardo Albarracín.

No podemos llamarnos cristianos si el sufrimiento de mi hermano no nos estruja el corazón.

Actualmente, UCE cuenta con 35 voluntarios que, comprometidos con su servicio, vienen atendiendo de lunes a sábado de 9:00 a. m. a 3:00 p. m. e incluso en algunas ocasiones los domingos.

De otro lado, Eduardo señala que él y su equipo están agradecidos con Dios por bendecirlos en su servicio y no haberse contagiado ninguno de ellos de Covid-19, lo cual, reafirma su compromiso de ayudar a más hermanos, especialmente, en estos momentos de Pandemia.

No podemos llamarnos cristianos si el sufrimiento de mi hermano no nos estruja el corazón. Es la frase que a diario nos repetimos y nos sirve de motor para servir con amor y paciencia a los hermanos que más nos necesitan.

Eduardo Albarracín admitió que, todos los meses, la comunidad está en constante tensión para contar con los recursos y materiales necesarios para las atenciones: “Llega el fin de mes y el estrés vuelve, buscamos por todos lados y dejamos en las manos de Dios que provea los materiales y de pronto, llegan las donaciones en materiales o en dinero de hermanos, familias y empresas privadas que nos apoyan para poder realizar nuestro trabajo mes a mes gratuitamente y así, ya hemos cumplido un año”, indicó.

Es por eso que UCE solicita el apoyo de donaciones de materiales tales como: mandilones descartables, guantes de nitrilo, mascarilla kn95, 1 laptop, instrumental para curaciones, medicamentos para diabetes e hipertensión y 2 glucómetros. Los bienhechores interesados en ayudarlos pueden contactarse escribiendo al whatsapp: 984783603.

Bajo el lema «Un miembro del hogar se entrega por todos nosotros, para que toda la familia tenga vida», compartimos las principales actividades y gestos en familia que podemos realizar durante el Triduo Pascual de Semana Santa.

Jueves Santo: un gesto de servicio mutuo en familia.

Cena del Señor: participa desde casa a las 18:00 horas de la Celebración Eucarística que presidirá Monseñor Castillo. Transmite el Canal del Estado (TV Perú). Las Parroquias de nuestra Arquidiócesis también celebrarán en distintos horarios.

Reflexión en Familia: antes de participar de la Cena del Señor, meditar en familia: ¿Qué nos ayuda a vivir en familia? ¿Cómo y por qué compartimos las alegrías y las tristezas?

Recomendación: se propone a las familias un hermoso y profundo gesto de servicio mutuo que consiste en el lavado de los pies entre todos los miembros del hogar.

Recorrido Virtual de las Siete Iglesias: la Pastoral Juvenil también ha previsto un momento de oración y reflexión en el «Recorrido virtual por las siete iglesias» que se transmitirá a las 21:00 horas del Jueves Santo desde la página de Facebook de la Pastoral Juvenil y la página de Facebook del Arzobispado de Lima.

Viernes Santo: Meditación sobre el misterio de la Cruz.

Sermón de las Siete Palabras: la transmisión desde la Iglesia Las Nazarenas, inicia a las 12:00 horas a través del Canal del Estado. Posteriormente continuará el Oficio de la Adoración de la Cruz.

Reflexión en Familia: 30 minutos antes del Sermón de las Siete Palabras, colocar un crucifijo antes de orar. Leer el relato de la Pasión del Señor (Mc 14, 1—15, 47) y realizar un silencio meditativo. Luego responder: ¿Hemos “crucificado” unos a otros con discusiones, ofensas o agresiones?

Recomendación: colocar alrededor del crucifijo: fotos de enfermos, personas en situación de vulnerabilidad y orar por ellos. Colocar un clavo al lado del crucifijo y dejarlo hasta el Domingo de Resurrección.

Sábado de Gloria: vigilia de oración.

Vigilia Pascual: inicia a las 22:00 horas desde la Basílica Catedral de Lima y se transmitirá por la señal de TV Perú (Canal del Estado). Las Parroquias de nuestra Arquidiócesis también celebrarán en distintos horarios.

Reflexión en Familia: Reunir a la familia para responder las preguntas: ¿Por qué invocar y tener presente a María en nuestra casa? ¿Quién es ella para nosotros? Se sugiere el rezo del Santo Rosario en familia.

Recomendación: al finalizar la Vigilia Pascual, realizar un último gesto familiar denominado ‘Pacto de Resurrección’. Realizar un pacto (en un pergamino) donde cada familiar se compromete a vivir como resucitado:
Yo, …, como padre, ¿a qué me comprometo?
Yo, …, como madre, ¿a qué me comprometo?
Yo, …, como hijo, ¿a qué me comprometo?

Domingo de Resurrección: Empecemos el Bicentenario, resucitados todos.

Celebramos con júbilo la fiesta central de la profesión de nuestra fe, que es sinónimo de alegría, luz y esperanza para todos, creyentes y no creyentes. Jesucristo ha vencido a la muerte para darnos vida en abundancia.

Domingo de Resurrección: la Misa de Resurrección se transmitirá desde las 11:00 horas por TV Perú (Canal del Estado). Las Parroquias de nuestra Arquidiócesis también celebrarán en distintos horarios.

Reflexión en Familia: Uno de los familiares reemplazará el clavo al pie de la Cruz por una flor blanca. ¡Cristo ha resucitado! Nos abrazamos como familia.

Compartimos los gestos complementarios que podemos realizar desde el hogar en este Jueves Santo. Recuerda que todas las Parroquias de nuestra Arquidiócesis de Lima celebrarán misas que se compartirán desde sus redes sociales en distintos horarios. Por su parte, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, presidirá la Celebración de la Cena del Señor, que se transmitirá a las 18:00 horas por el Canal del Estado.

Antes de participar de la misa de Jueves Santo, invitamos a reunirse en familia y responder las siguientes preguntas: ¿Qué nos ayuda a vivir en familia?
¿Cómo y por qué compartimos las alegrías y las tristezas? ¿Qué nos implica comer juntos?

Gesto del lavado de pies en familia.

Durante la celebración Eucarística del Jueves Santo, el sacerdote o el obispo suelen lavar los pies conmemorando el gesto de Jesús a sus discípulos, invitándolos a que fuéramos signos de servicio uno al otro. En esta noche queremos proponerles a las familias un hermoso y profundo gesto de servicio mutuo, realizar el gesto de Jesús en el seno de nuestras propias familias.

Te invitamos a mostrar humildad con tu familia y realizar el lavado de pies donde los esposos lo realizan mutuamente, luego los padres a sus hijos y concluimos con el lavado de pies de los hijos a sus padres.

Cada familia culminará este momento con unos minutos de oración por su amor mutuo y se darán un abrazo de paz entre ellos.

La Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Lima, nos invita a realizar el recorrido tradicional de la Visita a las Siete Iglesias, en forma virtual y desde casa. Para ello, nuestros jóvenes han preparado un momento de encuentro y oración que podemos seguir desde las 21:00 horas a través de la página de Facebook del Arzobispado de Lima y la Página de Facebook de la Pastoral Juvenil.

El Espíritu creativo y entusiasta de los jóvenes ha hecho posible que podamos vivir una Semana Santa diferente, aislados socialmente pero unidos en la fe, el amor y la solidaridad.

En ese sentido, la Pastoral Juvenil hace extensiva la invitación a todas las familias a sintonizar las redes sociales para «recorrer» siete iglesias representativas de nuestra ciudad, para vivir el camino del peregrinaje desde la fe y la oración.

De esta manera, el Jueves Santo, a las 21:00 horas, sintonicemos las redes sociales del Arzobispado de Lima y la Pastoral Juvenil. Previamente, a las 18:00 horas, Monseñor Carlos Castillo presidirá la Cena del Señor a través del Canal del Estado.

Como se recuerda, en el último tiempo de Cuaresma, de confinamiento y de Pandemia, nuestros jóvenes unieron sus voces para decir: «No Tenemos Miedo», un himno con eco en toda América Latina que expresa nuestra esperanza en la resurrección de nuestro mundo.

Un año después del inicio de la Pandemia, la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana, Cáritas Lima, agradece el esfuerzo humanitario de nuestras parroquias solidarias y misioneras para apoyar a las ollas comunes y comedores populares de las zonas más afectadas por la crisis sanitaria.

«Desde hace un año, empezamos la lucha contra el Covid-19. Y no ha sido fácil», destaca el mensaje de Cáritas Lima. A pesar que el riesgo al contagio nos mantiene en distanciamiento, el compromiso de la Iglesia y nuestras comunidades parroquiales sigue vigente y nos vuelve «más cercanos».

En ese sentido, Alejandra Mozo, Coordinadora de Comunicaciones de Cáritas Lima, nos comenta que durante el año 2020, se ha brindado apoyo a miles de familias a través de la colaboración a más de 100 ollas comunes y 53 comedores populares: «Sabemos que actualmente existe mucha necesidad en nuestra población. Perú ha sido uno de los países más impactados por la crisis sanitaria, y esto nos ha afectado a todos, especialmente a los que ya vivían en una situación de precariedad, vulnerabilidad y exclusión. Ante esta coyuntura, Cáritas Lima respondió brindando atención a quienes lo necesitan», expresó.

Más de 40 toneladas de alimentos en lo que va del año.

Mozo reveló que, en este 2021, se han distribuido más de 40 toneladas de alimentos a más de 10 mil personas en situación de pobreza y pobreza extrema: «Esta labor incansable no hubiese sido posible sin el trabajo conjunto con nuestras iglesias locales, párrocos y el importante apoyo del Arzobispado de Lima, así como de nuestros voluntarios, madres de las ollas comunes y donantes a los que agradecemos por su empatía y amor al prójimo», añadió.

Cáritas Lima adelantó que continuarán trabajando para lograr llegar a las 125 parroquias de nuestra Arquidiócesis: «buscamos el involucramiento de todos aquellos que puedan apoyar la lucha contra esta Pandemia y contra el hambre, para que hoy no falte un solo plato en la mesa», informó Alejandra Mozo.

Cómo colaborar con Cáritas Lima.

En estos momentos se requieren kits de alimentos de primera necesidad para apoyar a las ollas comunes. También son necesarios productos de higiene, protección personal y balones de oxígeno.

A continuación compartimos los números de cuentas bancarias para donaciones económicas.

Central telefónica
(511)2037700