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«Ahora que nos late el corazón de incertidumbre, ahora que el mundo clama por humanidad, ahora que la pobreza se acrecienta y también la indiferencia; ahora, mamita, te volvemos a cantar…», con estas palabras, nuestro arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo, dedica una nueva poesía a todas las madres en su día.

Madre de la Esperanza
(Poesía por el Día de la Madre)

Ahora que nos late el corazón de incertidumbre,
ahora que duermes y despiertas en tu lecho eterno,
ahora que rezas por nosotros desde allá,
ahora que el mundo clama por humanidad,
ahora que la pobreza se acrecienta, y también la indiferencia,
ahora, mamita ,te volvemos a cantar…

En el sentir de Jesús sentimos todavía tu maternidad.
Tus “gallinas” y “pollitos” que Jesús dulcemente miró,
al ver nuestra vida dura su intención nos contó:
reunirnos como hijos para fortalecer la hermandad.
¡Cuán maternal lo formaste!, ¡cuán cariñoso lo criaste!
Sin pizca de vergüenza por esta comparación.

Tus sabios consejos a Jesús, nos inspiran hasta hoy:
“No se cose remiendo nuevo en tela vieja”,
“No se echa vino nuevo en pellejos viejos”,
“Miren los lirios del campo y las aves del cielo”

¿Serías tú aquella mujer que puso levadura
en tres medidas de harina hasta que todo fermentó?
¿Quién enseño esto a Jesús sino tú, mamacita de la luz?
Y Él nos trasmitió tu imagen amorosa, entrañable,
derivada del Padre Dios.

Pero… aún los humanos nos seguimos resistiendo
Y, todavía Jesús, por nosotros sigue llorando.
Aún a profetas seguimos matando,
y, todavía Jesús, nos sigue convocando.
Tu maternidad, Madre, todavía nos sigue latiendo.

Mamá,
aquí estamos, en desolación, zarandeados por mafias y ladrones,
economías criminales e informales, y tristes pillos copadores.
Caos y corrupción nos siguen acechando.
Como hijos en el Hijo, a tu Hijo seguimos con devoción,
y avanzamos poco a poco
en testimonio de su muerte y Resurrección.
Fatigosa y difícil misión, pero seguro camino de salvación.

Lo sabemos, Madre, continúas amando a todos
a pesar de sus títulos falsos,
de su maquillada decencia,
de sus tráficos y golpes a tus hijos,
de sus tratas y muertes a tus hijas

Y ese amor,
que estremece, interpela y llama,
con oído “sordo” se escucha,
con ceguera pecuniaria que obnubila,
con poder que embelesa,
con ínfulas de autoridad que manda,
leyes injustas, negocios turbios
y arreglos bajo la mesa.

Golpean la fe de tu pueblo,
organizan conciliábulos secretos.
Siendo, incluso, religiosos, en grupos maquinan,
“dueños” de la verdad se declaran,
y en inhumanidad se cierran.
Madre, tú eres la esperanza de que no se pierdan.

Te ayudaremos en esta tarea,
rastrearemos tu presencia escondida,
misteriosa, tu aparente “ausencia”.
Ya no haremos sacrificios ni holocaustos,
ni nos ceñiremos a listas de fácil piedad.
En cambio, dejaremos que el Padre nos abra el oído
a su Palabra y al clamor, al grito de los excluidos.
Acogeremos su inspiración para afinar nuestras miradas,
atisbando los signos que envía
a la vida chica y grande de nuestra querida nación.

Y como tú, fiel al Padre, que por Gabriel te habló,
nos dispondremos a su voluntad
con la alegría que te dio;
hurgaremos en hacer lo oportuno y justo,
como cuando tu meditabas “esas cosas en tu corazón”,
Y actuabas sin miedo, decidida y con reflexión.
Aprenderemos a hacer lo adecuado
en la paz y en el amor.

Apuntaremos a hermanarnos
en justicia y en derecho, insistiendo con tesón,
llamando a la puerta cerrada
una y otra vez, como nos dijo Jesús,
con la Palabra y la acción, que acompaña a cada uno
aun siendo pecador.
Aprenderemos a salir del horror.

Madre, tú disuelves la dureza y humanizas desde el don,
nos recreas misioneros inspirados por tu amor

Mami, sentimos aun tu latido,
sentimos también tu hermosura ,
tu canto que ordena los ruidos
e inspira nuestra esperanza,
que a nuestras vidas encanta
y a todos levanta en esta vida tan dura.

Madre,
engendrados prenatales en ti,
desde el vientre, nos diste tu fluidez sin parar,
nueve meses gratuitos respiraste para nuestro bien,
nos regalaste el aire fecundo, y el Espíritu para intuir.
Y de ti salimos a nacer y vivir en el mundo,
nos arropaste y alegre, acogiste nuestro ser
para marchar no al morir, sino al renacer.

Así, nos ayudaste con tu sexto sentido,
salvándonos del miedo devastador,
del obtuso, frío, mezquino y puro cálculo;
y pudimos olernos las cosas, razonar mucho mejor.
Nos diste esa fineza de la palpitación.

Hoy te pedimos, Madre,
concentrarnos en lo sustancial con tu cariño y coraje,
con la fuerza inagotable de tu visión,
para no producir, sino pa’ generar.

Mamá,
ayuda a nuestra capacidad de crear,
de inventar alguna solución
misericordiosa y justa, pacífica, pero firme,
contundente y sin traición.

Mami, hoy, por tu aliento
sumergidos en el útero maternal de nuestro Dios,
ahora nos envuelve, como a ti envolvió su calor,
con nuestros vivos y difuntos,
y caminando hacia la Resurrección.

Mamita, María, por tu “sí”,
ahora, agradecidos,
nos sabemos rodeados por Él.
Y como tú, respiramos y olemos su amor.
Él, que a su pueblo no olvida y a ti no abandonó;
Él, que nunca abandona;
porque a Jesús nos los diste y el Padre lo dio,
y Jesús se dio y su Espíritu nos entregó.
Él, que siempre está con nosotros
de generación en generación.

Feliz Día, Mamá.

Bajo el lema: «Aquí estoy, envíame», la Comisión de Acólitos de la Vicaría de la Juventud organizó el primer Encuentro Vicarial de Acólitos en el Seminario Santo Toribio de Mogrovejo. Hasta aquí llegaron alrededor de cien jóvenes de las vicarías territoriales I, II y III para reflexionar sobre el sentido del acolitado.

En un ambiente de alegría, reflexión y entusiasmo, se vivió el primero de una serie de encuentros con las comunidades de acólitos de nuestra Arquidiócesis. La jornada inaugural contó con la participación del arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo; así como la del Vicario episcopal de la Juventud, el Padre Rodolfo Silva.

«Estamos alegres porque vamos siendo una comunidad juvenil a partir de la experiencia que hacemos de servir a la Iglesia a través del servicio al Altar», expresó Monseñor Castillo durante sus palabras iniciales.

El Prelado explicó que el servicio del acolitado va más allá de ayudar en la Misa y ordenar el Altar, también se trata de «preparar a la comunidad a una participación real», ya sea acogiendo a la gente, acompañándolos, ensayando los cantos y contribuyendo todos a «transmitir la belleza del Evangelio».

Quien es llamado por el Señor tiene que ser un conocedor profundo del Evangelio y un lector permanente del Evangelio para traducirla a nuestro lenguaje y en las circunstancias.

Dirigiéndose a los jóvenes acólitos, el arzobispo de Lima señaló que nuestra religión no puede «estar ausente de cercanía a los sentimientos y a la vida de la gente». Promover una religión separada de la realidad, por lo tanto, significa ignorar los signos de amor gratuito de Jesús, que se ha encarnado en nuestra historia y en nuestra humanidad.

«En la Iglesia hay ese problema de que algunos se sienten «privilegiados» y nos olvidamos de que todos somos hermanos. Por eso, me alegra mucho ver que también nos acompañan acólitas, porque el rol de la mujer en el mundo cada día es más importante. ¡Y más en la Iglesia!», manifestó el Monseñor.

Acólitos sinodales: caminar juntos en el servicio

El arzobispo Castillo afirmó que el espíritu sinodal de la Iglesia también está presente en el servicio que se realiza desde el acolitado. «Ustedes nacen en el periodo de los «acólitos sinodales», es decir, como grupos van a empezar a caminar juntos para preparar las celebraciones comunitarias, considerando todas las dimensiones fundamentales que tienen los jóvenes», expresó.

En todos tiene que haber una comprensión de que los signos que hacemos en la Liturgia son signos del Señor que se actualizan en la vida de la gente.

Monseñor también recordó el valor que tiene la vestidura blanca que llevan los acólitos: «Es la más honorable de las vestiduras. Los sacerdotes la llevamos puesta en el fondo porque nos recuerda la sencillez en la que hemos sido bautizados. A veces, nos preocupamos en tener los trajes más elegantes y malgastamos los recursos en ello, pero tenemos que ver más allá y recordar que somos laicos y laicas, hijos de Dios revestidos del Espíritu Santo para amar. Y el vestido blanco que llevamos no es para separarnos, sino para unirnos más a todos», precisó.

Durante el primer encuentro vicarial de acólitos se organizaron momentos de integración y dinámicas. También se preparó una breve charla a cargo del Padre Roy Cutire, asesor de la Comisión de Acólitos.

También se dedicó un espacio a la reflexión comunitaria a la luz de la Palabra de Dios, en donde se respondieron las siguientes preguntas:

¿Me siento elegido por Dios para servirle con alegría?
¿Cuáles son los frutos de mi acolitado?
¿Qué esperas de la Comisión de Acólitos de la Vicaría de la Juventud?

Posteriormente, los grupos compartieron sus conclusiones en un plenario.

Al inicio de la Eucaristía, los acólitos llevaron en procesión la imagen de Santo Toribio de Mogrovejo, patrón de nuestra Arquidiócesis de Lima y del episcopado latinoamericano.

En la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, Monseñor Carlos Castillo afirmó que, inspirados en el testimonio de nuestro santo Patrón, encaminemos nuestra vocación y misión hacia una Iglesia sinodal en un mundo sinodal: «No se trata de imponer órdenes, sino de anunciar el Evangelio y traducirlo según las circunstancias», manifestó en su homilía.

La Eucaristía celebrada en el Seminario Santo Toribio, contó con la presencia del sr. Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Paolo Rocco; los obispos auxiliares de Lima, nuestro clero arquidiocesano; el rector del Seminario, Padre Guillermo De Jesús Acero; y el obispo auxiliar emérito de Valencia, Monseñor Javier Salinas.

Leer transcripción de homilía del arzobispo de Lima

La Solemnidad de Santo Toribio es una ocasión especial para reflexionar nuestra vocación. Con estas palabras, Monseñor Castillo ha recordado que, como Iglesia de Lima, tenemos que desarrollar nuestra dimensión misionera para acercarnos a las situaciones del mundo con la misma sensibilidad que tuvo Toribio.

El arzobispo de Lima ha recordado las actitudes de humildad y sencillez de Santo Toribio desde el momento de su nombramiento, sintiéndose indigno y hasta inepto para ocupar el cargo que el rey Felipe II le había conferido. Por eso, cuando asumió el obispado de Lima, no lo hizo por interés o ambición, sino para pastorear a sus ovejas. «En Toribio no hay una humildad de apariencia, lo que hay es el reconocimiento que sólo a través del sacrificio y la entrega generosa, vale la pena asumir la realidad», expresó el Prelado.

Este criterio de dejarse interpelar por la realidad es el mismo modo de actuar de Dios, que envío a su Hijo para que la humanidad comprendiera que nos acompaña en nuestros avatares y nunca nos abandona:

«Dios no crea el mundo fuera de sí y lo arroja a su suerte (deísmo), como diría César Vallejo en los “Dados eternos” (“en el pozo de inmensa sepultura”). Tampoco es el Dios que se anonada y luego desaparece (panteísmo). La Iglesia siempre afirmó el pan-en-teísmo. Es la creación acompañada por un Dios que nos rodea por todas partes y dentro del cual estamos. Y sólo nacemos al Reino de Dios, no salimos del útero materno de Dios, crecemos en Él», explicó.

Una Iglesia sinodal para un mundo sinodal

Dirigiéndose al clero de Lima, Monseñor Castillo sostuvo que estamos llamados a renovar nuestra vocación desde un sentido de conversión y de encuentro, acercándonos a la gente, respondiendo a las situaciones con creatividad: «Todos debemos desarrollar ampliamente nuestra vocación. La vocación la da Dios, no el obispo. Nadie le debe nada al obispo, la deuda es con el Señor y la Iglesia», precisó.

El Dios sinodal creó una Iglesia sinodal para un mundo sinodal de hermanos que se sepan tratar. Nuestra tarea es saber disponernos a ese misterio, respetarlo y saberlo vivir.

Al término de la Eucaristía, el clero de Lima, los obispos y seminaristas, acompañaron en procesión y llevaron entre hombros las reliquias de Santo Toribio.

Con 32 años de sacerdocio, el rector del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, Guillermo De Jesús Acero, nos invita a reflexionar sobre los retos de la sinodalidad en América Latina, el legado pastoral de Toribio en nuestra Arquidiócesis, y la importancia de promover una visión integral en la formación vocacional.

Compartimos la entrevista concedida a nuestra Oficina de Prensa:

Toribio de Mogrovejo: defensor de las causas de los indios

A vísperas de celebrar la Fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo, el Padre Guillermo De Jesús, de la congregación de Jesús y María (Padres Eudistas), destacó el rol laical de Toribio y su cercanía a las dificultades sociales de su época: «Siendo arzobispo, pensaba y vivía con la sensibilidad de un laico frente a la realidad que vivía en su entorno, defendiendo la dignidad de los indios y sintiéndose tan arzobispo en esas causas como también viviendo los sacramentos».

Este tipo de sensibilidad no es común de la época – explicó – porque representaba un «espíritu de renovación de la Iglesia» para «responder a retos muy concretos en la identidad católica». Toribio siempre estuvo interpelado por la realidad, aprendió quechua por voluntad propia y sintió un llamado especial para comunicarse.

El gran aporte de Santo Toribio fue mostrarnos la figura de un Pastor completo con una visión integral de lo que significa ser cristiano y servir a los más pobres desde la Palabra de Dios.

Cuidado de la vida espiritual, intelectual, comunitaria y apostólica

Para el rector del Seminario Santo Toribio, la formación del ser humano debe abarcar todos los aspectos y dimensiones de la vida, equilibradas y armonizadas. Esta visión de un ser integral implica el cuidado de la vida espiritual, intelectual, la vida comunitaria y la actividad apostólica.

«No eres solo sacerdote o ministro de la Iglesia cuando estás dentro del espacio sagrado o dentro del rito. Lo eres integralmente en todos tus aspectos, en tu afectividad, en tus relaciones con los demás, en tu papel, en tu rol como un ciudadano que vive lo que los otros viven en la sociedad civil», ha recordado el Padre Acero.

Sinodalidad: no es una estrategia de populismo, es un verdadero camino de Evangelio

A pocos meses de la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el rector del Seminario Santo Toribio considera que la Iglesia en América Latina tiene el gran desafío de responder, desde una visión más en diálogo, a las necesidades y realidades que nos interpelan.

«Tenemos que entendernos en la dinámica de caminar juntos, empezando por los de casa, pero, también, con otros que no son necesariamente de casa y tienen la expresión de mil problemáticas. Esto supone, en el modelo de camino sinodal, que hay que escuchar y escuchar hasta el infinito lo que vamos percibiendo y va ocurriendo en el mundo, porque no siempre se responden con las formas o fórmulas habituales», reflexionó.

La Iglesia está llamada a escuchar y tiene que ser humilde para escuchar. No es simplemente una estrategia de populismo, sino que es un verdadero camino de Evangelio. Es el camino de Emaús de Jesús que escucha la discusión de los discípulos y es capaz de entrar en diálogo con ellos para construir, desde ellos, esta nueva realidad pascual.

Llamados por el Señor en las circunstancias de la vida

A pocos días de haber celebrado la 61 Jornada Mundial de las Vocaciones, Guillermo De Jesús recuerda que todos somos llamados por el Señor. Y, por tanto, debemos estar preparados para responder a ese llamado en cualquier circunstancia de la vida.

La preocupación por el desarrollo de las vocaciones – afirma el rector- es un tema de cultura vocacional, es decir, «convertir la vocación en un tema ordinario» en donde todos nos preguntemos a qué me está llamando el Señor a servir: «No es solo un hobby o un gusto, no es solo hacer un trabajo, también es un ministerio», acotó.

«El cristiano no se entiende solamente como alguien que “recibe” de los jerarcas o de los ministros, la gracia y el conocimiento, sino que también se siente partícipe de ese mismo conocimiento; se siente también ministerial toda la Iglesia, se siente discípula, se siente misionera», puntualizó.

Iglesia de Lima: su ADN es la misión y la evangelización

Para el Padre Acero, la Iglesia de Lima tiene «un ADN único que se convierte en toda una convicción desde sus orígenes», por lo que su acento está en la misión y evangelización, en ese caminar y crecer juntos que hemos aprendido con Toribio de Mogrovejo.

Y dirigiéndose a nuestra Iglesia de Lima, agregó:

El Señor me trajo aquí también para aprender de esta Iglesia limeña y caminar con ella.

«El mensaje que puedo tener para todos los que se están esforzando por construir esta Iglesia, por afianzarla y por proyectarla en un futuro de esperanza, es justamente eso: Primero, estoy a su servicio. Segundo, hay que seguir y no desanimarse. Tercero, hay que seguir reforzando todos esos mecanismos de comunión, de participación y de misión, como la última asamblea arquidiocesana que tuvimos para enviar nuestro aporte al Sínodo».

Este sábado 20 de abril, nuestras comunidades parroquiales, obispos, representantes de EPAP Y CPP, comisiones y agentes pastorales, se congregaron en la Basílica Catedral de Lima para participar de una nueva asamblea sinodal arquidiocesana. El objetivo: preparar el aporte de la Iglesia de Lima para el Sínodo de la Sinodalidad. Este documento se sumará al aporte de las diócesis hermanas de nuestro país.

Monseñor Carlos Castillo, arzobispo de Lima, ha convocado a los principales representantes de la Iglesia de Lima (comisiones, vicarías, laicos, clero y obispos), a participar en una asamblea extraordinaria con la finalidad de recoger los aportes de nuestra Arquidiócesis para la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, prevista a realizarse en octubre de 2024.

El propósito de este encuentro ha sido reflexionar comunitariamente una pregunta formulada por el Papa Francisco: ¿Cómo ser una Iglesia sinodal en misión en nuestra Arquidiócesis?, enviado a través de la Secretaría General del Sínodo a todas las diócesis del mundo.

El desarrollo de esta pregunta, ha explicado Monseñor Castillo, es también una oportunidad para «hacer una revisión de nuestro camino y de mejor diseño del futuro sinodal y misionero de la Iglesia de Lima».

En su intervención, el arzobispo de Lima reiteró el llamado que tiene la Iglesia de «escuchar el sentir del pueblo» y acompañar al mundo para resolver, «desde nuestro aporte propio como Iglesia, la profunda crisis humana que existe», sin tomar posiciones partidarias.

Necesitamos vivir la Iglesia en una forma tal que no dejemos de acompañar al mundo en sus avatares y dificultades.

Dirigiéndose a los más de 100 representantes laicales, sacerdotes y religiosas, el Primado del Perú sostuvo que las experiencias de la primera asamblea arquidiocesana sinodal de Lima, vivida en enero de 2020, nos recuerda que la Iglesia tiene que abrirse a las situaciones que nos interpelan y dejarse transformar para hacer su misión.

Posterior a las palabras introductorias de Monseñor Castillo, se explicó la metodología de trabajo y se conformaron 12 grupos para la reflexión comunitaria. Se organizaron tres rondas de conversación e intercambio de ideas. Finalmente, se elaboró una síntesis y se expusieron las conclusiones de cada grupo.

Al término del plenario, el arzobispo de Lima anunció que se elaborará un documento que recoja todos los aportes compartidos. Esta síntesis se enviará a la Conferencia Episcopal Peruana para unirlo a los esfuerzos de las demás diócesis hermanas.

Compartimos el discurso de Monseñor Carlos Castillo, arzobispo de Lima y Primado del Perú, en su calidad de Gran Canciller de la PUCP en la Ceremonia de Apertura del Año Académico 2024, realizada el 26 de marzo.

27/03/24 Inauguración Año Académico Pucp 2024. © Victor Idrogo / Icónica

Queridos amigos y amigas de nuestra PUCP:

Ya son 107 años de vida institucional al servicio de nuestro pueblo peruano, nos alegra vivamente compartir juntos la misión educativa de amplio sentido crítico que llevamos adelante durante más de un siglo, hoy que parece apoderarse de las mentes y corazones la vileza de la destrucción total y la imposición ciega del interés mezquinos, de la voluntad de poder, la ignorancia militante y pertinaz que estrecha y derruye la democracia, y pretende acabar con lo mínimo y elemental del orden jurídico institucional. La nación, amigos y amigas, sigue en emergencia porque aumenta el interés de parte y se hace caso omiso al bien común de todos.

Por ello, el trabajo educativo por la humanización, honestidad, destreza, sensibilización, habilitación y perspicacia de las dirigencias urge más que nunca a nuestra Universidad. Pero ello requiere continuar buscando, como lo hemos hecho en todos estos años, formas de educación crítica que recojan la experiencia de la vida y toda la riqueza que brota de ella, especialmente de nuestro pueblo.

Habituados a la mentalidad colonial y a su rezago en la la dicotomía moderna de élites ilustradas y pueblos sumisos, no hemos reparado en que la experiencia de todos los humanos, hombres y mujeres, es el valioso punto de partida de todo conocimiento, y que ello obliga a procesos de escucha permanente de las iniciativas, propuestas, clamores, sugerencias y exigencias provenientes de los más sencillos de la humanidad. Así lo planteo el papa Francisco en su visita al Perú en 2018, cuando fue a Madre de Dios percibió la sabiduría de los pueblos amazónicos, dijo: “Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduria y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región, y se hacen eco las palabras del Señor a Moisés: ‘Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa’ (Ex 3,5)». Y agregó el Santo Padre: “Su cosmovisión, su sabiduría, tienen mucho que enseñarnos a quienes no pertenecemos a su cultura. La única manera de que las culturas no se pierdan es que se mantengan en dinamismo, en constante movimiento (…)”.

El elitismo que se apodera del conocimiento, y convierte al mundo solo en objeto de expertos, tiende a petrificar y detener la historia. Así lo pensaron los sacerdotes de Israel, que podían petrificar por medio de sus ritos la historia y lo habían conseguido durante seis siglos. No pudieron soportar que un hombre del pueblo, como Jesús, cuestionara hondamente ese sistema y decidieron matarlo. Jesús, sin embargo, convirtió ese proyecto destructivo de su persona en un motivo para enseñar el perdón de la misericordia.

Los propios apóstoles, cuando siguieron a Jesús, tenían el sueño de ser como los sacerdotes. La palabra “oligopistia” y “oligopistos” se ha traducido quizás, me parece a mí, equivocadamente, en “poca fe”; en realidad, cuando traducimos “oligarquia” u “oligopolio”, no decimos «poco goberno» o «poco negocio», decimos «gobierno de pocos» o «negocio de pocos». Deberíamos comenzar a traducir «oligopistia» y «oligopisos» como “fe de los pocos”, fe de las élites”, separadas. Porque los apóstoles no tenían otro punto de referencia en ese camino con Jesús que el que se había vivido durante seis siglos y que heredaron ellos. Es hora de que rompamos con esa “fe de los pocos” y aspiremos a reconocer que hay un sentir común que nos aúna a la humanidad y que no permite que sigamos en un elitismo desesperado, que en este momento está haciendo agua en el mundo.

Por eso, hay que recordar no solo que el estudio es para servir, sino que se ha de comenzar por reconocer y valorar la diversidad experiencial de las bases de la sociedad como sujeto creativo, donde cada palabra de la gente sencilla importa decisivamente para generar conocimientos que sean apropiables por parte de todos.

Por ello, la atención al sentir general y común de los pueblos es valorada por el papa Francisco en los movimientos populares que se generan creadoramente en momentos dificiles, como ahora desde las ollas comunes, surgidas en la época de la pandemia, o los preciosos bailes de los jóvenes en la plazas. El papa Francisco como Jesús nos invita permanentemente a ver, contemplar, admirar y reconocer el valor del sentir de los últimos de la sociedad: “¿Por qué andan preocupados, qué comeremos, con qué nos vestiremos? Miren los lirios del campo que no tejen ni hilan y ni Salomón se ha vestido tan bellamente”. Mirar los lirios del campo que están creciendo en el sentir generalizado de los pobres de la Tierra y los pobres del Perú. Mirar, contemplar y escuchar la palabra y el sentir de nuestros pueblos nos deselitiza y nos descolonializa, que es lo que hizo posible que la Universidad Católica en sus 107 años haya ido abriéndose a nuevas pistas, a nuevas formas de conocer, a nuevas entradas en las situaciones, y la han situado hondamente en la vida nacional. Es una universidad que ensancha nuestra democracia porque escucha y hay que seguir escuchando.

Si se desprecia el sentir general y se autoilusiona con el poder, se corre el riesgo de creerse los dioses que no somos. Lo vemos hoy en nuestro país donde quienes ocupan un puesto de dirección se convierten rapidamente en un grupo personas ciegas que se encierran en sus intereses, que deducen el país como una cancha cercada para hacer lo que su mezquindad les dicta. Con ello pretenden encerrar la historia y no descubrir ni abrirse a aquello verdaderamente nuevo. Pretenden impedir que la historia siga su camino. Y, sobre todo, pretenden impedir que las nuevas generaciones abran la historia. Esa ha sido la historia moderna que, desde Robespierre hasta Stalin y Hitler, ha buscado solo su interés con pretensión de grandes ideas, y hoy reaparece en escena poniéndonos en peligro hasta de una nueva guerra mundial.

El papa Francisco ha propuesto, y lo digo recogiendo en sentido de la presencia de lo pontificio en nuestra casa, que la Iglesia es constituivamente “sinodal”, con lo que quiere decir que es la llamada a vivir y actuar escuchando en el camino juntos para aprender a decidir recogiendo el sentir de todos, sin excluir a nadie. El proyecto de hermanamiento general establecido en Fratelli Tutti apunta a proponer al mundo el comprenderse de otra manera, como de alguna manera quiere hacerlo con la autocomprensión de la Iglesia. Comprender que todos somos importantes en el mundo, que nadie sobra y que requerimos del concurso de todos para encontrar un camino de salvación de toda la humanidad, de tal manera que, en su gran diversidad, podamos apreciar y no despreciar ninguna cultura o comunidad humana.

La Universidad Católica, como Pontificia, se ha unido y se une a esta búsqueda de educar de otra manera, y es una labor que hay que continuar realizando porque surgen nuevos modos y nuevos desafíos para la educación, teniendo siempre en cuenta el sentir general y haciendo que el conocimiento y el descubrimiento pasen por escuchar más alla de nuestros oídos, y de lo que son siempre intereses propios que, evidentemente, pueden ser relativizados.

Que Dios nos acompañe en este año y que podamos seguir inventando las formas de educación que nos permitan abrir esperanza en medio de nuestro país con tantas dificultades. Gracias.

A través de una carta dirigida a todos los párrocos de la Arquidiócesis de Lima, Monseñor Carlos Castillo ha convocado a que, durante esta Semana Santa y todo el tiempo de Pascua, las parroquias de nuestra jurisdicción se conviertan en centros de acopio, a fin de recibir las donaciones de víveres y menestras que se compartirán con las madres de las ollas comunes.

«Unidos por nuestra fe y nuestra sensibilidad humana, dispongámonos a compartir con nuestros hermanos más necesitados», ha expresado el Primado del Perú. (leer carta)

Esta semana se ha enviado una misiva a todas las parroquias de Lima haciendo un «llamado urgente para hacer frente al grave problema del hambre que aqueja a cientos de familias, especialmente, de las zonas altas de los cerros de la ciudad donde las condiciones de vida son demasiadas precarias».

El arzobispo de Lima ha recordado la dura realidad y situación de pobreza de más de 15 millones de peruanos «que no tienen acceso regular a alimentos suficientes y nutritivos», según la ONU. Por ello, la iniciativa de las ollas comunes requiere ser fortalecida, «dado que es un refugio vital para tantas familias» y «es un milagro que sigan funcionando».

Como personas sensibles al dolor y creyentes en el Señor, que siempre compartió, nos proponemos ayudar a este esfuerzo de la organización de las ollas comunes en la Semana Santa y todo el tiempo de Pascua.

Y bajo el lema que guiará nuestra Semana Santa: «Compartiendo, como Jesús, el pan y la vida, saciemos unidos el hambre de nuestro pueblo», Monseñor Carlos Castillo ha pedido que cada párroco, con la ayuda de un equipo de voluntarios, «separe un espacio que sea centro de acopio de alimentos (menestras, leche, avena, pescado, alimentos en conserva, frutos secos, entre otros)». Todo lo que se recaude será distribuido por Cáritas Lima a las ollas comunes de la ciudad.

Cómo donar a las ollas comunes

– Acércate a tu Parroquia más cercana para entregar tus donaciones de víveres y menestras.

– También puedes acercarte a los almacenes de Cáritas Lima (Jr. Chancay 282 – Cercado de Lima). Para otro tipo de donaciones o aportes económicos, comunícate al 941 680 200

– Todo lo reunido será canalizado y distribuido por Cáritas Lima a las ollas comunes más vulnerables de nuestra ciudad.

Nos preparamos para vivir esta Semana Santa interpelados por las realidades complejas que afrontan miles de personas en nuestra sociedad: la hambruna, la desigualdad, la violencia contra las mujeres, la precariedad de nuestras ollas comunes. En ellos también está el rostro de Jesús sufriente que nos llama a una profunda conversión personal y social.

Bajo el lema: «Compartiendo, como Jesús, el pan y la vida, saciemos unidos el hambre de nuestro pueblo», nuestra Arquidiócesis de Lima comparte el cronograma de las principales celebraciones, actividades y procesiones que se desarrollarán en el mes de marzo. (leer aquí)

«Tengamos una Semana Santa profundamente identificada con el amor y el servicio, la opción preferencial por los más desvalidos y necesitados», con estas palabras, el arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo, anunció que todas las parroquias de nuestra Arquidiócesis se convertirán en centros de acopio para recibir las donaciones de víveres no perecibles y menestras para las ollas comunes.

Convoquemos a todas las fuerzas vivas, a las empresas, a los colegios y a todas las organizaciones, a que nos unamos en esta movilización civil al servicio de satisfacer y colmar el hambre de nuestras ollas comunes vacías.

MONSEÑOR CARLOS CASTILLO

Cómo donar a las ollas comunes

– Acércate a tu Parroquia más cercana para entregar tus donaciones de víveres y menestras.

– También puedes acercarte a los almacenes de Cáritas Lima (Jr. Chancay 282 – Cercado de Lima). Para otro tipo de donaciones o aportes económicos, comunícate al 941 680 200

– Todo lo reunido será canalizado y distribuido por Cáritas Lima a las ollas comunes más vulnerables de nuestra ciudad.

Cronograma oficial de actividades por Semana Santa 2024

Celebraciones en el Centro Histórico de Lima

Todas las celebraciones en la Basílica Catedral de Lima, así como el Sermón de las 7 palabras en el Santuario Las Nazarenas, serán oficiadas por el arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo.

También puedes seguir nuestras transmisiones a través de la página de Facebook del Arzobispado de Lima (algunas de las celebraciones se transmitirán a través de TV Perú).

Domingo de Ramos: 24 de marzo

Santa Misa desde Catedral de Lima

Desde las 10:30am., los invitamos a participar de la Eucaristía del Domingo de Ramos que presidirá nuestro arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo. La celebración iniciará con la Bendición de Ramos en la Plaza de Armas. Después, caminaremos en procesión con las palmas hacia la Catedral de Lima.

Sintoniza la transmisión por la señal del Canal del Estado y el Facebook del Arzobispado de Lima.

Rezo del Santo Rosario

Como ya es costumbre, este Domingo de Ramos participaremos del Rezo del Santo Rosario en el Atrio de la Catedral de Lima a las 5:30 pm. Se recomienda llegar con anticipación.

Sintoniza la transmisión por el Facebook del Arzobispado de Lima.

Jueves Santo: 28 de marzo

Misa Crismal en la Catedral de Lima

Desde las 10:00 de la mañana, más de 300 sacerdotes de nuestra Arquidiócesis de Lima, participarán de la Santa Misa Crismal oficiada por Monseñor Carlos Castillo (transmite Facebook del Arzobispado de Lima).

Cena del Señor

A las 6 de la tarde, acudamos a la Basílica Catedral de Lima para celebrar la Cena del Señor y rememorar el gesto de servicio del Lavado de Pies. Sintoniza la transmisión por el Facebook del Arzobispado de Lima.

Viernes Santo: 29 de marzo

Sermón de las 7 Palabras y Santo Oficio

Desde el mediodía, participemos del Sermón de las 7 Palabras se oficiará desde el Santuario Las Nazarenas, al mediodía. Después de escuchar a los predicadores, Monseñor Carlos Castillo celebrará el Oficio de la Pasión del Señor.

Al término del Sermón de las 7 Palabras, se dará inicio con el Oficio de la Pasión (1:30pm.)

Sintoniza la transmisión por la señal del Canal del Estado y el Facebook del Arzobispado de Lima.

Sábado Santo: 30 de marzo

Vigilia Pascual

A las 8:00 pm. se celebrará la Vigilia Pascual en la Basílica Catedral de Lima. La transmisión se podrá ver a través del Facebook del Arzobispado de Lima.

Domingo de Resurrección: 31 de marzo

Misa de Pascua

La Iglesia universal celebrará el Domingo de Resurrección. A las 11:00 am., nuestro arzobispo de Lima oficiará la Misa de Pascua en la Catedral de Lima.

Sintoniza la transmisión por la señal del Canal del Estado y el Facebook del Arzobispado de Lima.

Procesiones en Lima

Del 17 al 31 de marzo, se han programado distintas procesiones en nuestra ciudad de Lima. Los invitamos a descargar el cronograma de actividades por Semana Santa 2024 para conocer las fechas, horarios y recorridos.

Descarga el cronograma de actividades por Semana Santa 2024

Hacemos un llamado a vivir esta Semana Santa con un sentido de gratitud y conversión, recordando que somos sobrevivientes de una Pandemia y estamos llamados a entregar nuestra vida por aquellos que más nos necesitan, especialmente, con los más vulnerables y frágiles. En ellos está el rostro de Jesús que clama misericordia.

Nuestra Iglesia de Lima saluda a todas las mujeres que, a ejemplo de María, se levantan y parten presurosas a servir con dedicación y amor por el bien común, mujeres en salida en favor de construir un mundo más justo, humano y fraterno.

En el Día de la Mujer, queremos recordar las palabras del Papa Francisco que, en reiteradas ocasiones, se ha referido al rol fundamental que cumple la mujer en la Iglesia y la sociedad: “Las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar. La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia”, ha expresado el Santo Padre.

No obstante, como Iglesia de Lima, reconocemos que, entre los desafíos más apremiantes de nuestra sociedad, estamos llamados a acortar las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, generando acceso a mejores oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

Acercándose a María, la Iglesia se encuentra a sí misma, encuentra su centro y encuentra su unidad.

PAPA FRANCISCO

Desde nuestras comunidades parroquiales, en el hogar, en el trabajo y en los diferentes espacios de la sociedad… todos podemos contribuir a un mundo más equitativo y justo. Hagamos posible que la presencia vivificadora de la mujer continúe irradiando a nuestra Iglesia de Lima. ¡Feliz día de la mujer!

La Oficina de Educación Católica, ODEC Lima, en convenio con el Arzobispado de Lima, realizaron una ceremonia de adjudicación de becas para maestrías en Educación de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Este beneficio permitirá que, alrededor de cuarenta docentes de Educación Religiosa, puedan potenciar sus habilidades y conocimientos en Gestión de Instituciones Educativas.

El evento, que tuvo lugar en las instalaciones de ODEC Lima, contó con la presencia del Mg. Sixto Galindo Silva, director de ODEC Lima; el Ing. Juan Narváez, Síndico del Arzobispado de Lima; así como miembros de ODEC Lima y los docentes beneficiarios.

Sixto Galindo se mostró agradecido por este importante apoyo a la formación y mejora en la calidad de los docentes de Educación Religiosa, aporte que contribuirá a la educación de nuestros estudiantes.

El director de ODEC Lima se dirigió a los docentes de su institución para recordar que la educación «es uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de los países» y una «herramienta esencial para abordar cualquier tipo de desigualdad».

Por su parte, el ingeniero Juan Narváez destacó que el rol del docente también es «inherente al anuncio del Evangelio», por lo que el aprendizaje especializado de temas educativos «es crucial para que las personas puedan desarrollarse y crecer».

Los docentes de Educación Religiosa que recibieron las becas de maestría pasaron por un riguroso proceso de selección. Entre sus principales beneficios, los docentes tendrán una subvención del 50% en el pago de la pensión de sus estudios de maestría, programa que tendrá una extensión de 15 meses y se llevará a cabo en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.

Central telefónica
(511)2037700