Actividades

Una Iglesia sinodal desde la realidad de los movimientos

“Los movimientos y las hermandades, cada uno con su carisma, deben andar en un solo ideal de una Iglesia en camino”, comentó el padre Rafael Ernesto Reátegui, vicario de la Comisión de Hermandades y Movimientos de la Arquidiócesis de Lima.

El camino de una Iglesia en salida debe desarrollarse a partir de la unidad entre los movimientos, las congregaciones, hermandades y comunidades de laicos. Por eso, el padre Reátegui insiste en que “los movimientos no pueden ir cada uno por su lado, por eso estamos tratando de agruparlos para tener una visión conjunta y sugerir propuestas”.

Trabajar directamente con movimientos y hermandades

Rafael Reátegui, vicario de la Comisión de Hermandades y Movimientos de la Arquidiócesis de Lima

“Estamos llamando a cada grupo para que nos presenten sus planes. Pronto vamos a tener un encuentro general con todos para explicarles y presentarles el plan pastoral del Arzobispo de Lima y juntos tener el ideal de una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia comprometida, una Iglesia que sale al encuentro del otro, como nos los pide el Papa Francisco”, recalcó.

Queremos una Iglesia en salida desde las realidades de las hermandades y movimientos, cada uno con su riqueza aportando a que la Iglesia esté siempre en movimiento

Reátegui se mostró a favor de “trabajar directamente con los movimientos y hermandades” para no dejarlos aislados, y en consecuencia, se desvirtúe el sentido de su creación, “convirtiéndose en una secta donde cada uno trabaje para su propio movimiento o hermandad”.

Romper con el individualismo y trabajar en la diversidad

“Estamos tratando de romper el individualismo con el que se trabaja para que podamos ser uno como el Señor nos ha pedido, con la diversidad y la unidad, todos trabajando por el Señor en nuestra Iglesia y en las Iglesias particulares”, añadió.

Si bien la tarea no será sencilla, el padre Reátegui afirma estar “muy animado con la propuesta de una Iglesia unida para trabajar en un mismo idea, una Iglesia que esté siempre compartiendo la vida, la espiritualidad y el compromiso de que vayamos a trabajar por los más necesitados, por los más pobres”.